Dominicanos, despoliticémonos un poco

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Carlos McCoy.

Es una lástima, que, debido a nuestro morbo, los políticos inescrupulosos estén ganando la batalla de la desinformación en las redes sociales.

Están convencido de que la única manera de ellos acceder al poder es si estalla una debacle política, económica o social en nuestro país y apuestan a eso.

Han empleado sucias campañas en contra de nuestro turismo. Acaparamiento de divisas extranjeras para que nuestra moneda se dispare al alza y desestabilizar nuestra economía. Publican sucesos acaecidos en otros lugares como si hubieran pasado en la República Dominicana.

De acuerdo con esos canallas, somos el país más peligroso del mundo.

Sin embargo, en la lista que publican las agencias internacionales que manejan esos temas, de las 100 ciudades más violentas del mundo, ¡Ninguna es dominicana!

Es exactamente lo contrario. Somos un país hermoso, tranquilo y alegre. Y lo mejor que tenemos es precisamente nuestra gente. Lo atestiguan casi siete millones de extranjeros que nos visitaron el año que acaba de terminar.

Y esto, a pesar de todas las mentiras que se vertieron en los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales.

En estos casi 50,000 kilómetros cuadrado de territorio, tenemos dos ritmos autóctonos, merengue y bachata, declarados por la UNESCO como patrimonios culturales de la humanidad.

Somos campeones mundiales en beisbol, hemos ostentados títulos de Miss Universo y Miss Mundo. Las “Reinas del Caribe” están clasificadas dentro de los cinco mejores equipos de voleibol del mundo. Tenemos la mejor “Libero” del planeta.

Hemos sido catalogados como el segundo país más feliz de la tierra. Tenemos las mejores playas. Un clima perfecto, donde en invierno usted puede sentir temperaturas congelantes en Constanza o Jarabacoa y en menos de dos horas, colocarse en Azua o Monte Cristi, debajo de una sombrilla de playa, con el termómetro a 38 grados Celsius.

Podemos visitar la montaña más elevada del Caribe, la catarata más alta, el lago más grande. Nadar en Bahía de las águilas, una de las playas con las aguas más cristalinas del mundo.

El cañón de Pelempito con sus microclimas, el Desierto de Peravia, las 27 cascadas de Damajagua. Minas de piedras semi preciosas únicas como el ámbar y el Larimar.

Lindas ciudades con centros comerciales y supermercados que compiten con cualquier establecimiento del mundo. Sistemas de transporte con Teleférico y Metro.

Es muy poco este espacio para describir las bondades de nuestro país. Pero estas aves de mal agüero siempre ven el vaso medio vacío. Hablan del caos del transporte, lo cual es cierto, pero no destacan que para que existan los llamados “Tapones” tiene que haber una condición sine qua non ¡Que la gente tenga vehículos! Y esto solo se logra en un país con una excelente economía.

Hermanos dominicanos. Es cierto. Tenemos aun muchas cosas que mejorar. Pero no sea usted parte del problema, por el contrario, conviértase en protagonista de las soluciones.

Haga un simple ejercicio. En un mapa de América, comience a bajar los dedos desde México hasta Argentina, pasando por Centroamérica y el Caribe y compare esos países con el nuestro.

Se dará cuenta que nosotros, en la República Dominicana, estamos muy lejos de las vicisitudes que padecen la mayoría de esas hermanas naciones.

Levantémonos todos los días con la determinación de engrandecer cada vez más nuestra tierra.

Oídos sordos a aquellos que rezan por una tragedia.

Carlos McCoy
Enero 2020
carlosmccoyguzman@gmail.com

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