Brasil: Epopeya de unas Olimpiadas satanizadas

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Manuel Díaz Aponte |

La selección de los estelares y multimillonarios jugadores de la NBA no quiere contacto con el pueblo de Brasil.

Sus integrantes están alojados en el lujoso crucero Silver Cloud en las costas de Rio de Janeiro a espera de ir a la cancha a defender a Estados Unidos en las Olimpiadas Mundiales más satanizadas y desacreditadas que registra la historia del olimpismo moderno.

Ellos son mortales como cualquier ser viviente pero el mundo de protección de marcas y de publicidad en que viven y los multimillonarios contratos que reciben los convierten en seres súper protegidos; adorados, exageradamente idolatrados, intocables, arrogantes, exhibicionistas, inalcanzables y auténticos representantes de un mundo desigual donde algunos ganan salarios exorbitantes y la mayoría de miseria.

En los deportes el marketing exhibe sus mejores galas proyectando un espacio social jugoso, fantasioso, divisionista e inalcanzable especialmente para aquellos jóvenes atletas provenientes de países pobres.

¿Por qué la publicidad no orienta sus garras a promover salarios justos a los médicos, ingenieros, científicos, escritores, pensadores y artistas que a través de su talento y dedicación realizan esfuerzos por construir un mundo mejor?

De ser así menos jóvenes en el mundo estarían soñando en convertirse en sombra cercana a Michael Jordan o al inmortal lanzador dominicano, Pedro Martínez, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown.

Entonces tendríamos más y mejores profesionales en las distintas áreas del saber humano y por consiguiente, un mundo justo y equilibrado.

El poder mediático internacional propagó intensamente el “peligro inminente” de asistir a estos juegos que hasta el momento se desarrollan exitosamente.

Hablaron de la inestabilidad política brasileña con el proceso de enjuiciamiento que busca separar definitivamente de su cargo a la presidenta Dilma Rousseff por supuestos actos de corrupción; de la presencia del virus del zika, de las posibilidades de atentados terroristas, de la “peligrosidad” de transitar por las vías públicas de Rio de Janeiro, de la contaminación de sus aguas y que las instalaciones deportivas no estarían concluidas.

¿Y qué ha pasado?  Hasta el presente el magno evento se realiza con toda la normalidad y ha sido elogiada su organización, seguridad, logística así como sus modernas estructuras deportivas.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, confía en que los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro serán un total éxito y uno de los mejores organizados.

Majestuosa Apertura

El acto inaugural de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro en el místico Estadio “El Maracaná” fue un espectáculo de enormes atractivos, coloridos y contenidos orientados hacia la concientización de preservar el planeta tierra y su diversidad acuática, vegetal, marina y forestal.

La transmisión en vivo por Televisión e Internet de esta majestuosa ceremonia no dejó duda al mundo de que Latinoamérica es una región de múltiples cualidades.

También constituyó un impresionante recorrido por la enorme diversidad histórica, cultural, económica, racial, social y de contrastes de Brasil, país con más de 200 millones de personas y 8.5 millones de kilómetros cuadrados de extensión territorial.

Por primera vez en la historia del olimpismo mundial son celebrados estos juegos olímpicos en Suramérica.

Algunos atletas del primer mundo no quisieron ir a Rio para no “ensuciarse” en el fango del tercermundismo pero resulta que ellos al igual que todos los mortales de este planeta iremos al mismo lugar al final de nuestra existencia y no podrán cargar con sus millones a la hora de partir hacia el descanso eterno.

Alrededor de diez mil 500 atletas participan en 42 modalidades deportivas en representación de 213 países.

Pelé seguirá siendo el buque insignia de Brasil, una especie de marca país.

Y después de Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, ¿qué…?

En la inauguración de las XXX! Olimpiadas Mundiales que se desarrollan en la ciudad de Rio de Janeiro, su nombre volvió a sonar intensamente.

El público esperaba verlo recorriendo El Maracaná con la llama olímpica en las manos para encender el pebetero. Las  dificultades de salud lo impidieron.

El 24 de junio de 1950 en la costera ciudad de Rio de Janeiro, fue inaugurado El Maracaná, entonces el más grande Estadio de Fútbol del mundo a un costo de US$78 millones 995 mil 455. Su inauguración fue un acontecimiento.

Para la Copa Mundial Brasil 2014 este místico Estadio fue remodelado a un costo de 330 millones de dólares.

Región Subestimada

Tanto la realización de ese evento como las olimpiadas que estamos disfrutando actualmente fueron criticadas y satanizadas por sectores que no creen que los latinoamericanos somos capaces de hacer las cosas bien.

América Latina sigue siendo una basura para las naciones industrializadas o del primer mundo. Nos colocan en la ruta del fracaso aunque al final siempre salimos airosos.

Aquellos que nos invadieron cargando con las enormes riquezas del Continente Americano y destrozando las vidas de nuestros ancestros continúan menospreciándonos y subestimándonos.

El fantasma colonial sigue vivo e impidiendo que nuestra región alcance el desarrollo anhelado a través de generaciones.

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