Oportunidades migratorias

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Carlos McCoy

En el discurso de toma de posesión del 2012, el  Presidente Danilo Medina afirmó, entre otras cosas, citamos: “Como prometimos en la campaña, nuestros recursos humanos en el servicio exterior habrán de convertirse en agentes de  oportunidades para todas las áreas enunciadas”.

No vamos a evaluar el trabajo del Servicio Exterior, pues carecemos de datos que nos sirvan para hacer ese análisis. Además, no es el motivo de este trabajo.

Lo que si queremos destacar es que, contrario a toda la propaganda sobre los problemas migratorios para nuestros compatriotas, podemos en estos momentos aprovechar una oportunidad que siempre ha estado abierta pero que ningún gobierno nuestro le ha puesto interés.

Se trata de los trabajadores temporeros, ya sean agrícolas o en otras áreas.  Para mejor ilustración, el mes pasado, la empresa vinera “Trump Vineyard Estates”  propiedad de Eric Trump, uno de los hijos del presidente de los Estados Unidos, luego de que no pudo encontrar en territorio americano, empleados para la temporada, lanzó una solicitud de 29 trabajadores extranjeros para laborar en su empresa mediante una visa federal  H2A. (Trabajadores agrícolas temporeros)

Esto solo era cuestión de tiempo.  No queremos decir que por esto se van a detener las deportaciones de ilegales, lo que si va a pasar es, que vamos a ver más control de esos trabajadores temporeros, donde el país emisor tendrá una mayor responsabilidad y se requerirá una participación mucho más activa del personal diplomático y consular de nuestros países para poder captar esas oportunidades laborales.

Esto es una copia al carbón, pero con mucho menos propaganda, de lo que está sucediendo en Canadá, donde muchos de los inmigrantes ilegales deportados desde los Estados Unidos, principalmente mexicanos, guatemaltecos y salvadoreños, se han acogido a las leyes canadienses y hoy disfrutan de un trabajo estacional que comienza tan pronto termina el invierno y que dura hasta el final del otoño.

En Australia, las oportunidades son mayores aun.  Un país donde la esperanza de vida está por encima de los 82 años, la media de edad de las parturientas primerizas es mayor de 30 años y el promedio de hijos es menor de dos, es un país geriátrico.  No hay suficiente juventud que cotice para las pensiones de esas personas que han pasado por mucho la edad de retiro.

En esa nación hay oportunidades laborales desde el profesional con una maestría hasta un obrero calificado. ¡Necesitan de todo!

Pero los remesadores dominicanos también se están poniendo viejos y la pensión que van a recibir o que ya están recibiendo, es mucho menor que el salario que obtenían cuando estaban laboralmente activos, por lo que las remesas van a afectar una tendencia a la baja a menos que sean remplazadas por sangre nueva.

Pues los descendientes  de esa primera y segunda ola de inmigrantes dominicanos no tienen grandes lazos que los aten a nuestro país y los inmigrantes ilegales deportados también eran una fuente de envío de remesas.

Es hora pues que el cuerpo diplomático y consular dominicano, acreditado alrededor del mundo, comience a justificar los jugosos salarios que les paga el Estado Dominicano.

A la larga, también es una forma para que ellos mismos, puedan conservar  sus excelentes privilegios.

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Carlos McCoy
CarlosMcCoyGuzman@gmail.com

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