La cultura de la inmediatez

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Por Martina Soriano.
Periodista residente en USA.

El mundo ha dado un giro en los últimos 20 años, lo que lleva a pensar que la vida va demasiado rápida, para muchos es una realidad que él cambio que se viene dando de manera acelerada en la tecnología, atenta contra algunos hábitos y costumbres de nuestra sociedad y amenaza con dejar atrás a los que no tomen ese tren.

La tecnología de la comunicación, ha acercado al ser humano y se ha convertido en una herramienta de trabajo, especialmente durante estos tiempos de Covid 19, también puede ser fuente de información y de desarrollo del conocimiento, por lo que ha conquistado la atención y el interés del usuario. Ya no tienes que salir de tu área de confort, para obtener lo que buscas, compra, venta, envío de productos, bienes y servicios y hasta bajar una aplicación para conseguir pareja.

La cultura de la inmediatez, está creando personas robóticas, que sienten que pierden su tiempo, cuando escuchan a los demás, se comportan como si padecieran del síndrome de déficit de               atención, se impacientan, se ponen ansiosos y escuchan sin interés, con falta de empatía. Por lo general interrumpen y pueden incluso desesperarse, terminar la conversación abruptamente y ser pocos corteses con el interlocutor.

La comunicación de hoy limita el contacto humano, con una generación que demuestra poca conexión, por la prisa en que vive y por la demanda del reloj, la que prefiere comunicarse de manera virtual, a través de un dispositivo electrónico, porque así es más rápido, aunque menos efectivo. El acercamiento presencial da sentido de pertenencia, valoración, compañía y solidaridad.

La forma convencional de interacción humana, hay que ponerla de moda, porque no solo sirve para recreación y reafirmar afectos, sino también para evitar depresion, soledad, tristeza, caídas emocionales, sentimiento de abandono, aislamiento, para aprender cosas nuevas, incluso para enriquecer el vocabulario.

La inmediatez, está creando personas, con comportamientos de reinas y reyes,” yo quiero lo que quiero, cuando lo quiero”, lo que refleja el modelo de una sociedad egoísta, donde lo individual se impone, por encima de lo colectivo. En este sentido, no se puede dejar de ver el impacto de la inmediatez en las relaciones de pareja, donde cambiarla a veces resulta tan fácil como cambiar la marca de una bebida, o un artículo de poco valor.

A la generación de los millennials (de los 90’), le cuesta asumir compromisos y proyectos a largo plazo, como el matrimonio. Muchos siguen atrapados con los videojuegos y otros se convierten en “memes”, mantenidos por los padres. Incluso la generación de los bloomers (de los años  50’, en adelante), ha sido cautivada por los medios de comunicación virtual. Donde a veces viven más pendientes a la vida de los famosos, del espectáculo, del escándalo, que a la de ellos mismos.

El fenómeno de la inmediatez, quebranta el equilibrio de la sociedad, en una cultura del embelesamiento y la frivolidad, que captura la voluntad del usuario. Aspiramos a comunidades más sensibles, más alerta, unidas y solidarias, que garanticen el desarrollo social y económico, sin perder la base espiritual, que el estar “demasiado ocupado”, no sea una excusa para dejar de ver lo que tienes al frente.  

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