Jaguar XJ. Una fiera anda suelta

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Algunas veces el show se puede disfrutar mejor desde el asiento trasero. Para entender la historia y evolución del auto que reseñamos esta semana y la compañía que lo produce, es mejor quedarse aquí, en la comodidad y quietud de su asiento posterior.

El Jaguar XJ, introduce sus garras en un sector que primariamente dominan los alemanes, el de los “Full-size Luxury Cars” o autos de lujo de gran tamaño. Mencionando solo dos contrincantes, será fácil entender que no es fácil su tarea. Compite con los BMW 7 series, y Mercedes-Benz clase S. ¿Cómo lo hace? Me atrevería a decir que muy bien, pero prefiero dedicar unas cuantas líneas al fabricante, pues es la primera vez que tengo la oportunidad de reseñar un Jaguar.

Jaguar Land Rover Limited, una legendaria compañía inglesa, es subsidiaria del fabricante indio de automóviles Tata. Mi único recuerdo de Tata es algo brutal, y proviene de un par de gigantes camiones con tracción en las 8 ruedas que fueron importados para que la empresa donde mi padre trabajaba, pudiera distribuir víveres en zonas poco accesibles de la cierra del Escambray en Cuba. Para mí, Tata y un blindado de guerra eran lo mismo. Sin embargo, quizás Jaguar no sea lo que hoy es, sin la salvadora intervención del gigante hindú.

Luego de azarosos y oscuros años bajo el dominio de Ford, el fabricante norteamericano vendió en el 2008 por $2.3 billones de dólares, las marcas Jaguar y Land Rover a Tata. El éxito de que hoy ambas marcas gozan, tal vez tenga origen en la filosofía con que Ratan Tata, presidente del Grupo Tata, asumió la adquisición: “Estamos encantados ante la perspectiva de Jaguar y Land Rover siendo parte importante de nuestro negocio automotriz.

Tenemos un enorme respeto por las dos marcas y aremos todo lo posible para preservar y construir sobre su patrimonio y competitividad, manteniendo sus identidades intactas” Respeto y autonomía es todo lo que se demuestra en estas palabras. Valores que le han permitido en pocos años tanto a Jaguar como Land Rover, disfrutar de uno de sus mejores momentos en toda la historia.

Ahora desde al asiento del conductor, con 18 posiciones de ajuste eléctrico y masaje lumbar, nos lanzamos a la carretera con el 2016 XJ. Confort y opulencia, son las dos primeras palabras que acuden a mi mente. Luego de experimentar por algunos minutos con distintas formas de manejo, tuve que agregar otra: agilidad. Nuestro Jaguar venía con un motor V8 de 5.0 litros superalimentado y 470 caballos de fuerza a nuestra disposición.

No solo es impresionante ver cómo llega a las 60 millas en solo 4.9 segundos. Conduciendo en modo “dinámico” pierdes completamente la noción de que llevas un auto de estas dimensiones, gracias al excelente aislamiento y buen balance que una suspensión independiente con amortiguadores de aire de autoajuste proporciona. El XJ devora curvas con toda la elegancia con que un Jaguar se lanza sobre su presa, sin que en su interior los pasajeros noten mucho que está pasando.

Todo lo que te pudieran haber contado sobre cómo se siente el manejar un Jaguar puedes dejarlo en el olvido. El XJ es una fiera se tensa y atlética, respondiendo a las exigencias del conductor con elegante agresividad. Con tanta opulencia, riqueza de materiales, diseño atractivo y gran respuesta al timón; ¿Hay algo en este Jaguar XJ que se pueda amonestar? Siempre, aunque son al decir del cantante brasilero Roberto Carlos, “Detalles tan pequeños”. La visibilidad trasera se siente comprometida, y el sistema de información y entretenimiento nos dejó con mal sabor.

Hay consenso que “InControl” -Sistema de información y entretenimiento- es mucho más eficiente y de mejor respuesta que el sistema que sustituye, pero en mi opinión, padece de un mal común en la industria que solo algunos han logrado mejorar. Poco intuitivo, con menús complicados y lo peor, un aprovechamiento miserable del espacio que la pantalla ofrece. Jaguar no está sola en este desliz.

La semana en el XJ ha sido deleitante. Nada menos se podría esperar de esta máquina con precio base de $95,000 dólares (Nuestro auto de prueba con valor de $102,595). En algún semáforo me he sorprendido haciéndome la pregunta que, de seguro, usted alguna vez también se ha hecho: ¿Qué hago si me gano la lotería?

Por ahora, bajarme de la nube… ¿Mi próximo auto? Un Nissan Sentra. Hasta la próxima semana.

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