“Consejos para vivir con caimanes”, una publicación necesaria en Florida

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Salvo en un periodo de dos meses y medio al año en el que se levanta la veda para cazadores con una licencia especial, no se puede matar a los caimanes sueltos en Florida. EFE

Miami.- Florida es tierra de caimanes y en primavera se nota aún más, tanto que las autoridades han dado unos sabios consejos sobre cómo coexistir con unos animales que a tenor de lo que publican los diarios locales están por todas partes.

“Reptiles acechan: hallan megacaimán en popular mueblería” es el titular de una de las muchas noticias recientes con uno de estos reptiles como protagonistas, cada vez más comunes en los medios de Florida y siempre acompañadas de vídeos o fotos.

El que fue hallado en Miami el 30 de marzo entre butacas en oferta, cabeceros de cama y mesas de comedor medía entre cuatro y cinco pies de largo (1,2 y 1,5 metros) y fue devuelto a un lago cercano por policías que lo llevaron con una cadena atada al cuello como si fuera un perro, según las fotos publicadas ese día.

Por las mismas fechas un hombre se topó con otro caimán, aun más grande que el de la tienda de muebles, en el garaje de su casa cuando fue a sacar unas cajas.

Al principio pensó que alguien le gastó una broma y que era un juguete inflable, pero al escuchar el siseo no tuvo dudas y llamó al teléfono de emergencias para que lo sacaran de su hogar.

“La conservación del caimán americano es una historia de éxito. Florida tiene una población de caimanes sana y estable que se calcula en 1,3 millones de animales de todos los tamaños. Son una parte importante del ecosistema, pero deben ser tratados con cuidado y respeto”, señala la Comisión de Conservación de la Fauna y la Pesca (FWC) en “Consejos para vivir con caimanes”.

En el texto publicado esta semana por esa entidad pública con motivo de que en primavera esos reptiles se muestran “más activos” el consejo más enfático es “nunca alimentar a los caimanes”.

“Es peligroso e ilegal”, señala la comisión, que también recomienda no bañarse en aguas que no estén específicamente habilitadas para ello, mantenerse siempre a distancia cuando se avista a un caimán y llevar con correa a las mascotas.

Al caimán de más de nueve pies (unos tres metros) que fue encontrado a fines de marzo atado con una soga a un árbol en un vecindario de la localidad de Kendall, aledaña a Miami, no le dieron de comer, pero sí lo maltrataron.

El reptil, que fue rescatado por agentes de la FWC, tenía la boca mal cerrada con cinta adhesiva, por lo que presentaba heridas en la boca, y fue llevado a un centro de rehabilitación.

Hasta ahora no se ha dado con los autores del delito, ya que cazar o atrapar caimanes es una actividad ilegal en Florida.

Fotografía si fecha cedida este jueves por la Comisión de Conservación de la Fauna y la Pesca (FWC) en donde se registró a un caimán americano en Florida (EE.UU.).

Quizás por eso y porque el “boom” de la construcción en el estado está reduciendo el hábitat de estos animales, los avistamientos son cada vez más frecuentes las noticias y los vídeos que tienen a esos reptiles como protagonistas ocupan un gran espacio en los medios floridanos.

El vídeo del ataque a coces de un caballo salvaje a un caimán registrado con las cámaras de sus teléfonos por varios excursionistas cerca de Gainesville, en el norte de Florida, es uno de los más vistos en los últimos días, junto con el de una hembra de caimán que cruza con sus 16 crías un campo de golf en Rotanda West.

La Comisión de Conservación de la Fauna y la Pesca, aunque recomienda tomar precauciones, afirma que “los incidentes con caimanes son raros”.

El más trágico de los recientes ocurrió en junio pasado en un complejo hotelero de la cadena Disney en Orlando y le costó la vida a un niño de solo dos años, cuyos padres no pudieron liberarlo de las fauces de un caimán que lo atrapó en cuestión de segundos a orillas de una laguna.

Salvo en un periodo de dos meses y medio al año en el que se levanta la veda para cazadores con una licencia especial, no se puede matar a los caimanes sueltos en Florida.

En 2016 se inscribieron 13.000 cazadores y de ellos 6.000 obtuvieron permiso para matar un máximo de dos ejemplares. El programa de caza fue establecido en 1988, como medio de tener controlada la cifra de caimanes en Florida.

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