HomeActualidadJENNIFFER EN WASHINGTON: El Show Más Breve de la Temporada

JENNIFFER EN WASHINGTON: El Show Más Breve de la Temporada

Cómo la gobernadora fue al Congreso a presentar logros y terminó explicando por qué su gobierno se le está cayendo a pedazos

Había una vez una gobernadora que viajó a Washington con una presentación PowerPoint cargada de buenas noticias, fotos de carreteras arregladas y gráficas de crecimiento fiscal. Lo que no llevó en el maletín —ni en el presupuesto— fue respuesta para las preguntas que el senador republicano Mike Lee le tenía preparadas, calentitas, sobre el más reciente espectáculo de renuncias en masa que tiene al gobierno de Puerto Rico pareciéndose más a una obra de teatro del absurdo que a una administración pública.

El miércoles 18 de junio de 2026, la gobernadora Jenniffer González Colón compareció ante el Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado federal —una vista que, según ella misma explicó en comunicado de prensa, era para presentar el estado de Puerto Rico y los avances alcanzados en materia fiscal, energética y económica. Suena bien, ¿verdad? Pues como diría el gran poeta popular boricua: “la vida te da sorpresas.”

El Problema con Haberle Dado el Micrófono a Lee

El senador Lee —republicano de Utah, no precisamente conocido por su amor a Puerto Rico— abrió la sesión con una pregunta que debe haber hecho temblar las butacas: ¿Puede el Congreso estar seguro de que los fondos federales enviados a Puerto Rico no se están utilizando indebidamente? Pregunta razonable. Respuesta de la gobernadora: sencillamente, todo está bien, todo es falso, todo bajo control.

El detonante del interrogatorio fue la querella presentada por el exsecretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Sebastián Negrón Reichard, quien renunció denunciando que el secretario de la Gobernación, Francisco Domenech —mano derecha, amigo íntimo y exdirector de campaña de la gobernadora— presuntamente interfirió en investigaciones internas e irregularidades en contratos vinculados a fondos federales. Negrón Reichard no se fue solo: se llevó consigo una ola de renuncias en la agencia que algunos cuentan en más de diez funcionarios que también decidieron que su dignidad valía más que el cargo.

“Son Completamente Falsas” — El Mantra del Día

Ante el interrogatorio del senador Lee, la gobernadora respondió con la frase que ya se está convirtiendo en el eslogan no oficial de su administración: las alegaciones “son completamente falsas.” Las repitió con tal convicción que uno casi le creería —si no fuera porque el hombre que las hizo era su propio secretario de desarrollo económico, nombrado por ella, que aparentemente renunció en pleno escándalo de conciencia en lugar de quedarse cobrar.

“Decir que mi oficina, mi jefe de gabinete o yo estamos involucrados es completamente falso”, sostuvo González Colón. El problema filosófico aquí es serio: cuando los que renuncian son los propios nombrados por ti, alegando que no pueden trabajar con integridad bajo tu administración, el argumento de que “todo es falso” empieza a sonar a la clásica defensa de quien insiste en que el humo que sale de su cocina no es señal de fuego.

El Comisionado Residente Lleva La Cuenta

Mientras la gobernadora estaba en el Senado explicando que todo está bien, el comisionado residente Pablo José Hernández Rivera —que no es precisamente aliado de ella— emitía una declaración escrita que funcionaba como el catálogo oficial de los tropiezos del gobierno González:

Secretario de Salud confirmado a pesar de investigaciones federales activas.

Pagos del PAN a personas fallecidas (los muertos, al parecer, también tienen hambre en Puerto Rico).

El alegado esquema de votos por drogas en las cárceles, reportado por ProPublica y negado rotundamente.

El despido de Norberto Almodóvar de la Oficina de Gerencia de Permisos, ahora también referido a investigación.

La conclusión del comisionado fue lapidaria: “La corrupción del gobierno actual pone en riesgo los fondos del Plan Vital, la transición al SNAP y la reconstrucción de FEMA.” En otras palabras: mientras el gobierno local juega a esconder evidencias, el dinero federal —ese que mantiene a flote a cientos de miles de familias puertorriqueñas— podría irse por el caño.

¿Cuántos Renuncian Antes de que Alguien Investigue?

Existe en Puerto Rico una tradición política entrañable: cuando los escándalos llegan, los funcionarios renuncian —no los corruptos, sino los íntegros que no quieren ser cómplices— y luego el gobierno declara que todo fue un malentendido, que el que se fue tenía “motivaciones políticas”, y que los fondos federales están perfectamente protegidos. La gobernadora siguió el libreto al pie de la letra ante el Congreso: “No sé qué tipo de motivación política pudiera tener. No tengo idea.”

La ironía es exquisita: Francisco Domenech —el señalado como el que presuntamente obstaculizó las investigaciones internas— fue el director de campaña de la gobernadora y es hoy su secretario de la Gobernación, el equivalente al jefe de gabinete. Es decir, es la persona más cercana a la primera ejecutiva en el manejo del gobierno. Que él esté bajo querella ante el Panel sobre el Fiscal Especial Independiente y que la gobernadora jure que no sabe nada requiere, como mínimo, una fe que mueve montañas.

La Caricatura No Necesita Mucha Exageración

Cualquier caricaturista político tiene trabajo fácil esta semana: basta con dibujar a la gobernadora llegando al Congreso con una maleta llena de presentaciones de logros, y a un senador republicano de Utah —¡Utah!— sacando de debajo de la mesa los expedientes del DDEC, los votos en las cárceles, los muertos cobrando el PAN y las renuncias en cadena. El punch line se dibuja solo.

Lo más trágico —y aquí la jocosidad cede espacio a la seriedad— es que Puerto Rico no se puede dar el lujo de debilitar su credibilidad en Washington. Los fondos del Plan Vital, del SNAP, de FEMA y de la reconstrucción no son partidas abstractas: son el sustento de familias concretas, muchas de las cuales llevan décadas esperando que el gobierno funcione de verdad. Que esos fondos estén ahora bajo la lupa federal por los escándalos domésticos de la administración González no es un chiste. Es una tragedia con vestuario de farsa.

Epílogo: Cuando el Congreso Pregunta Más de lo que el Gobierno Cuenta

La gobernadora regresó a Puerto Rico con su presentación —se supone— intacta. Pero la narrativa de los logros quedó empañada por el interrogatorio que nadie esperaba que protagonizara un comité que normalmente se ocupa de minerales y territorios. El mensaje que recibió el Congreso ayer no fue el de los avances de Puerto Rico. Fue el de un gobierno que tiene más renuncias de funcionarios íntegros que explicaciones convincentes.

Al pueblo de Puerto Rico le corresponde hacer las preguntas que el Senado federal ya está haciendo: ¿a quién le sirve este gobierno? ¿Quiénes son los que renuncian con dignidad y quiénes son los que se quedan a cobrar? ¿Y por qué hay que esperar a que un senador de Utah saque los trapitos al sol para que alguien en la isla empiece a exigir respuestas?

Mientras tanto, Domenech sigue en La Fortaleza. Negrón Reichard sigue fuera. Y la gobernadora sigue diciendo que todo es completamente falso. El show continúa.

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