La educación de nuestros niños y jóvenes no puede seguir siendo el botín político ni la caja chica del Gobierno Central. Durante décadas, el sistema educativo de Puerto Rico ha sufrido una centralización asfixiante y un desvío constante de fondos que prioriza la burocracia sobre las aulas. Para transformar de manera real el nivel académico de nuestros estudiantes, es indispensable implementar una reestructuración profunda que devuelva el presupuesto a donde pertenece y ponga el poder en manos de las comunidades escolares.
1. Fondos Intocables para el Nivel Académico
El Departamento de Educación debe dejar de ser la fuente de financiamiento para otras agencias estatales. Cada dólar asignado a la educación debe invertirse exclusivamente en el nivel académico: materiales didácticos, tecnología de vanguardia, capacitación docente y programas que eleven la calidad de la enseñanza.
Para liberar al sistema de cargas administrativas ajenas a la pedagogía, los municipios deben hacerse cargo del mantenimiento de la infraestructura de sus escuelas. Los alcaldes conocen de primera mano las necesidades físicas de las planteles de su pueblo y tienen la capacidad de responder con la rapidez que el nivel central nunca ha tenido.
2. Autonomía Real y Eliminación de la Burocracia Central y Regional
Es hora de eliminar por completo el Nivel Central y las Oficinas Regionales Educativas (ORE). Estos estratos burocráticos solo generan lentitud, entorpecen la gestión y consumen recursos esenciales.
En su lugar, cada director escolar debe contar con autonomía total sobre el presupuesto de su plantel. Quien conoce las verdaderas prioridades de una escuela es su comunidad escolar, no un funcionario desde una oficina en San Juan.
3. Despolitización del Sistema: Voto Comunitario
La política partidista ha sido el cáncer de nuestro sistema educativo. Para erradicar el favorecimiento político se debe hacer lo siguiente:
Los superintendentes y los miembros de las juntas escolares deben ser elegidos democráticamente mediante el voto directo de la comunidad escolar y no por los partidos políticos(padres, maestros y vecinos). Ningún puesto clave de educación debe responder al partido de turno en el poder, sino al mérito y al compromiso con la excelencia académica de su comunidad.
4. Dignidad y Estabilidad Docente
Los maestros son la columna vertebral de la educación y merecen condiciones laborales estables que les permitan enfocar toda su energía en los alumnos. Se le debe dar la permanencia a los 2 años. Deben tener la oportunidad de lograr su nombramiento permanente tras dos años de evaluación justa y continua. Tambien prohibir el movimiento constante de maestros de una escuela a otra, garantizando la continuidad pedagógica y el vínculo afectivo con los estudiantes.
5. Seguridad Estratégica con la Policía de Puerto Rico
Es necesario eliminar los contratos millonarios de seguridad privada para el Departamento de Educación que poco aportan a la verdadera prevención del delito. En su lugar se debe asignar a la Policía de Puerto Rico para que mantenga presencia constante, estacionando sus patrullas en los planteles. También se deben establecer subestaciones o cuarteles de la Policía en los edificios escolares después del horario escolar, convirtiendo los planteles en puntos seguros para la comunidad y disuadiendo el vandalismo sin incurrir en gastos externos innecesarios.
6. Modernización del Mantenimiento con Tecnología
El mantenimiento rutinario del plantel escolar debe dar un salto hacia la modernización mediante la incorporación de máquinas avanzadas y soluciones robóticas para la limpieza y el cuidado de los planteles. Hay que elimiinar los contratos provados de mantenimiento los cuales han probado ser un gasto millonario excesivo. Esto optimizará el uso de los recursos municipales, garantizando instalaciones impecables a un menor costo a largo plazo.
Llamado a la Acción
Exigimos al Gobierno Central y a la Asamblea Legislativa una reforma de ley firme que transforme este modelo obsoleto con un gasto descontrolado. No se trata de pedir más dinero, sino de administrarlo con honestidad, con base cero sin sobre giros, autonomía total, y sentido común. Devolverle la escuela a los estudiantes, maestros, directores, padres y municipios es la única vía para garantizar el futuro de Puerto Rico.

