BERAS GOICO Y LOS ARTISTAS DE LA REVOLUCIÓN

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Muchos artistas criollos participaron en la Revolución Constitucionalista, propiciando el regreso al poder del gobierno democrático del profesor Juan Bosch, que había sido derrocado por un golpe de Estado el 25 de septiembre de 1963; siendo parte, en su mayoría, del Frente Cultural, que tuvo un importante desempeño solidario en la zona constitucionalista bajo la dirección del pintor Silvano Lora y los escritores Antonio Lockward Artiles, René del Risco Bermúdez, Juan José Ayuso y un poeta dominico-haitiano llamado Jacques Viau, quien tuvo también un papel militar de primer orden, como integrante del Comando B-3; cayendo abatido en los fieros combates del 15 de junio de 1965, abatido por un mortero lanzado desde el litoral de las tropas extranjeras.

En ese frente cultural había una gran cantidad de poetas, narradores, teatristas, músicos y cantantes, que cumplieron con el deber de estar presentes junto a los patriotas, en la defensa de que la nacionalidad ultrajada por las tropas de ocupación lideradas por Estados Unidos.

Pero también hubo una participación un tanto silvestre de reconocidos miembros de la farándula criolla, que se situaron desde la primera hora de la insurrección en la línea de fuego como entusiastas paladines de la patria, animando en el lugar a los fieles soldados del pueblo, contribuyendo de ese modo a que no declinara su espíritu de lucha y se mantuvieran firmes y convencidos de la noble causa por la que estaban luchando, aferrados al pensamiento duartiano de que  “Vivir sin Patria, es lo mismo que vivir sin honor”.

Sus nombres han quedado registrados en algunos textos de historia, sobresaliendo entre ellos la figura de ese gran dominicano, humorista, actor y conductor de programas de televisión que fue Freddy Reinaldo Antonio Beras Goico, a quien se le vio el 26 de abril animando a los soldados constitucionalistas, con un apoyo firme y solidario a la causa revolucionaria, desde que comenzó la acción bélica.

Se recuerda su destacado rol en la conducción de las noticias que se divulgaron desde Radio Santo Domingo Televisión, luego de la exhortación hecha a través de Radio Comercial por el secretario general del PRD, José Francisco Peña Gómez, la tarde del 24 de abril, para que se apoyara el levantamiento militar iniciado en los campamentos 16 de agosto y 27 de febrero, tras el apresamiento del general Marcos Rivera Cuesta, jefe de Estado Mayor del Ejército, llevado a cabo por varios oficiales de mediana jerarquía, comandados por el capitán constitucionalista Mario Peña Taveras,

Aún se preservan las imágenes rescatadas del olvido por nuestros historiadores gráficos, donde se observa a Beras Goico, con porte militar y una correa de balas calibre 50 colgando de su cuello, arengando aquel 26 de abril de 1965, a través de la televisión, contra las tropas del CEFA; denunciando los desmanes de los aviadores de San Isidro que bombardeaban sin cesar el Palacio Nacional y otros puntos de la ciudad; resonando su voz estridente en estos términos: “Están ametrallando al pueblo en la avenida Teniente Amado García Guerrero con Concepción Bona; y nos informan que desde el puente (Duarte) están también ametrallando”.

Muchos boschistas se alegraron de verlo integrado con tanto entusiasmo a la tarea noticiosa de la Revolución, pues  su única relación hasta entonces con el partido político que encabezaba el movimiento constitucionalista consistía en que el PRD había sido fundado en el exilio el 21 de enero de 1939, por líderes antitrujillistas, reunidos en la casa de Virgilio Mainardi Reyna, en Mananao, Cuba; mientras que él tenía en su fresca historia el triste y amargo sabor de la tortura padecida junto a su hermano Máximo, cuando guardaron prisión, justo en el tiempo final de la tiranía, por alegadas actividades conspirativas en la universidad donde cursaban estudios de Derecho y Medicina.

Por esa situación su familia tuvo que asilarse en 1959 en la embajada de Colombia, pudiendo establecer residencia en Barranquilla, donde su padre Máximo Ramón Beras Rojas, hermano del Cardenal Beras, consiguió un empleo que le permitió cierta estabilidad económica; viviendo allí hasta que, con el magnicidio del 30 de mayo de 1961,decidieron retornar al país, acogiéndose a las garantizas ofrecidas por el presidente Balaguer y el jefe militar Ramfis Trujillo, que posibilitaron el regreso de todos los dominicanos en el exilio, incluido el profesor  Bosch, quien lo hizo el 20 de octubre, tras 25 años en el exilio,

Pero ni antes ni después Beras Goico tuvo vínculo político con el PRD o sus dirigentes en los siete meses de gestión boschista, desde el 27 de febrero hasta el 25 de septiembre de 1963, fecha del fatal golpe de Estado, aunque se quiera argüir que fue un gran beneficiado de dicho gobierno, puesto que éste le concedió una beca para estudiar televisión, en el marco de un programa de subsidio escolar que favoreció a 11 mil 950 jóvenes dominicanos enviados al extranjero; entre ellos, nuestro talentoso y creativo chef Mike Mercedes. Y por tanto ese no fue el motivo determinante para que se decidiera arriesgar el pellejo, involucrándose como lo hizo en la actividad de la guerra.

freddyNo hay duda de que puso en riesgo su vida por convicción democrática, pues con su actitud anterior frente a Trujillo, había demostrado ser enemigo de las dictaduras;  además de que practicó su fe en el libre juego de las ideas, antes  y después de la Revolución,  utilizando su trabajo humorístico para hacer críticas durante el gobierno de Bosch, por medio de un programa caricaturesco televisivo, que mantuvo en el aire en la TV estatal, donde se improvisaban parodias muy divertidas, sumamente incisivas  contra los funcionarios del gobierno de Bosch; provocando con ello la hilaridad y relajo de los televidentes, pero también la furia endiablada del  ministro de Justicia, doctor Luis Lembert Peguero, quien sumamente molesto y exacerbado por un vituperio mordaz del afamado comediante, ordenó al doctor Manuel Ramón Morel Cerda, entonces fiscal del Distrito, proceder a  apresarlo y someterlo a los tribunales de Justicia; un hecho que no llegó a materializarse porque Morel Cerda era un  profesional del Derecho sumamente correcto, que optó por actuar diferente al político retaliativo.

Incluso a través de una tercera persona, vinculada a los grupos de izquierda, el ministro Lembert Peguero, se querelló contra Beras Goico, alegando una supuesta ofensa a la investidura del presidente Bosch, por haber puesto en escena comedias donde imitaba su figura de Jefe de Estado; olvidando que en ese espacio televisivo también se hacían con cierta frecuencia, parodias hilarantes que tocaban tanto al Presidente de la República, como a sus enemigos. Ese era el caso del doctor Juan Isidro Jimenes Grullón, cuya figura era objeto continuo de chanzas y burlas a sus actos políticos.

Recordando esa situación, los seguidores de Bosch, en su mayoría miembros del PRD, estaban alegres en demasía por el rol que asumió Beras Goico dentro del movimiento constitucionalista, participando de modo responsable en la motivación por la vía de micrófono para que la gente se sumara a la acción rebelde, y orientando al país con su estilo dramático; convertido en ejemplo de firmeza y compromiso con la causa democrática.

Freddy Beras estuvo en la Revolución durante los primeros días, hasta que fue apresado y conducido ante el despacho del general Antonio Imbert Barrera, quien era uno de los líderes militares  de la guerra civil, en su condición de jefe del gobierno de Reconstrucción Nacional, impuesto por los americanos;  y fue gracias a este alto militar que pudo escapar de ser fusilado por su actuación en la televisión contra los jefes militares de San Isidro.

Imbert tuvo en su favor una intervención protectora, impidiendo que cayera en manos de sus compañeros de armas, quienes deseaban arrancarle la cabeza. Él tomó la decisión de entregárselo a su tío, el cardenal Octavio Beras Rojas, quien procedió con su ayuda a sacarlo del país, convencido de que era imposible garantizarle  la vida, debido al poder de otros jefes militares que aún expresaban su furor contra el comediante, pues no les perdonaban sus ataques ofensivos lanzados por la televisión.

Sin duda que el papel de Beras Goico en la guerra patria fue un papel sobresaliente, pero no fue el único. Hubo otros artistas de la televisión que fueron motivados por su ejemplo y se unieron al movimiento constitucionalista, pese a todos los peligros y riesgos de pérdidas de vidas y propiedades.

Fue así que vimos en esos días formando parte del Comando Artístico Constitucionalista a Fernando Casado, Violeta Stephen Elena Santos, Aníbal de Peña, Armando Recio; Tony Echavarría (Cambumbo) y Almanzor González  Canahuate, quienes participaron en diversas actividades artísticas, como aquellas que se efectuaron en el  cine-teatro Atenas, al lado del parque Enriquillo, en la avenida Duarte de la Capital, donde se hicieron recaudaciones para darle asistencia económica a los familiares de los caídos del  Comando Pedro Cadena.

Entre los artistas de la Revolución hay que citar también el nombre de ese gran sonero y merenguero llamado Cuco Valoy, quien fue el compositor de “Las páginas gloriosas”,  que grabó con el dúo Los ahijados cuando la guerra estaba en su momento más álgido de los combates contra el invasor extranjero, contribuyendo con su lirica llena de patriotismo a levantar la moral del soldado luego de cada batalla, sonando su  música en la  zona constitucionalista.

Un artista al que se recuerda con cariño en esa actividad lo fue Aníbal de Peña, quien aportó el  himno de la Revolución, que compuso para exaltar la Constitución democrática de 1963, y por ello ha recibido en los últimos tiempos una serie de  reconocimientos del Tribunal Constitucional y otras instituciones públicas, como el ayuntamiento municipal de Barahona.

Aníbal de Peña era un artista muy popular en la década de los años 60, distinguido por su voz lirica inigualable y por ser autor de verdaderas joyas musicales, como “Mi Debilidad”, “Enriquillo” , “Te espero en la trinchera”, “Tal vez mañana”, “Muchachita de mi pueblo”, que penetraron hondamente en el sentimiento nacional y fueron hits musicales entonces.

El compartía simpatías con  los mejores baladistas de ese tiempo que eran Fernando Casado, Ninì Cáffaro, Julio César Defilló, Nelson Muñoz y Camboy Estévez, y su popularidad creció bastante  por el impacto de su canción Debilidad, que fue también  interpretada por una alta figura del canto como Felipe Pirela, el llamado bolerista de América.

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