NEGOCIOS AL DÍA
Economía, empresas y el bolsillo de los floridanos
Por Marcos A. Tejeda
Publisher & Editor-in-Chief
El Sol de la Florida
7 de septiembre de 2026
Florida se ha convertido en una de las grandes puertas comerciales de Estados Unidos hacia el mundo. Sus puertos reciben mercancías de prácticamente todos los continentes; sus aeropuertos conectan empresas con América Latina y el Caribe; y decenas de miles de compañías floridanas participan directa o indirectamente en el comercio internacional.
Pero esa fortaleza también tiene un precio cuando Washington cambia las reglas del comercio.
Una nueva estimación coloca en casi $12,000 millones el costo acumulado que los aranceles han representado para Florida desde comienzos de 2025, situando al estado entre los más afectados del país. El cálculo equivale aproximadamente a $1,279 por hogar floridano, aunque eso no significa que cada familia haya recibido literalmente una factura por esa cantidad. Se trata de una forma de dimensionar el costo económico agregado de los gravámenes sobre las importaciones.
Y detrás de esos $12,000 millones aparece una pregunta mucho más importante:
¿Quién termina pagando realmente los aranceles?
La respuesta conduce directamente desde los puertos y almacenes de Florida hasta los pequeños negocios y, finalmente, al bolsillo del consumidor.
Florida tiene mucho en juego
Para comprender la magnitud del problema primero hay que entender cuánto depende Florida del comercio.
Los negocios del estado exportaron aproximadamente $78,900 millones en mercancías durante 2025, el mayor volumen registrado hasta entonces. Eso representó un aumento de $6,400 millones —8.9%— frente a 2024.
Pero el número verdaderamente impresionante aparece cuando se suman las mercancías que entran y salen: el comercio bilateral de Florida alcanzó aproximadamente $205,000 millones en 2025.
Florida fue además el sexto mayor estado exportador de bienes de Estados Unidos. Cerca de 50,095 empresas exportaron desde Florida en 2024 y aproximadamente 94% eran pequeñas o medianas empresas. Estas compañías generaron más de la mitad de las exportaciones estatales de mercancías.
Es decir, cuando se habla de comercio internacional no estamos hablando únicamente de gigantes multinacionales.
Estamos hablando también de miles de pequeños empresarios.
Orlando y Kissimmee tampoco están fuera de esta economía
Para Central Florida el asunto tiene una importancia particular.
El área metropolitana Orlando-Kissimmee-Sanford exportó aproximadamente $4,600 millones en mercancías durante 2024, según datos recopilados por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
Miami-Fort Lauderdale-West Palm Beach lideró ampliamente el estado con $46,900 millones; Tampa-St. Petersburg-Clearwater registró $8,500 millones y Jacksonville alrededor de $2,800 millones.
Eso coloca a Central Florida dentro de una red económica internacional mucho mayor de lo que normalmente percibe el consumidor.
Un negocio de Kissimmee puede comprar equipos fabricados en Asia, vender productos procedentes de América Latina, utilizar vehículos con componentes extranjeros y contratar a un constructor cuyos materiales dependen de cadenas internacionales de suministro.
Los aranceles pueden atravesar toda esa cadena.
¿Quién paga realmente un arancel?
Aquí existe una confusión frecuente.
Cuando Estados Unidos coloca un arancel sobre determinado producto extranjero, el gobierno del país exportador no necesariamente envía un cheque al Tesoro estadounidense.
El arancel es cobrado en Estados Unidos sobre la mercancía importada.
A partir de ahí comienza la batalla económica.
El importador puede absorber el costo.
Puede exigir una reducción al proveedor extranjero.
Puede reducir sus márgenes.
O puede aumentar el precio que cobra a distribuidores y consumidores.
En la práctica, el costo puede repartirse entre diferentes participantes de la cadena comercial.
Por eso el impacto de los aranceles no siempre aparece inmediatamente en el supermercado o la tienda.
Puede tardar semanas o meses.
La comida aparece entre los sectores más golpeados
Los datos divulgados recientemente muestran un detalle especialmente sensible para las familias.
Alrededor de $2,000 millones del costo arancelario estimado para Florida corresponde al sector de alimentos y bebidas, la categoría individual más afectada.
Eso resulta particularmente importante porque los alimentos representan un gasto imposible de eliminar del presupuesto familiar.
Un consumidor puede retrasar la compra de un televisor.
Puede conservar su automóvil un año adicional.
Puede posponer la remodelación de la cocina.
Pero no puede dejar de comprar comida.
Cuando los costos de productos importados, envases, fertilizantes, maquinaria, transporte o ingredientes aumentan, parte de esa presión puede desplazarse gradualmente hacia los precios finales.
Construcción: otro frente que Florida debe vigilar
Florida sigue construyendo viviendas, hoteles, carreteras, almacenes y desarrollos comerciales.
Precisamente por eso materiales como acero, aluminio, equipos eléctricos, maquinaria y otros componentes importados tienen una relevancia extraordinaria.
Los últimos datos disponibles muestran que el empleo en construcción en Florida alcanzó aproximadamente 658,400 puestos en julio, ligeramente por encima del nivel registrado un año antes. La manufactura también mostró crecimiento interanual de aproximadamente 1%.
Un aumento persistente en el precio de los insumos podría afectar presupuestos de construcción, remodelaciones y nuevos proyectos.
Para una familia puede significar una reparación más cara.
Para una empresa, un nuevo local más costoso.
Para un desarrollador, puede alterar completamente la viabilidad financiera de un proyecto.
Los puertos son el sistema circulatorio de esta economía
Florida cuenta con 16 puertos marítimos públicos activos.
La importancia económica del sistema portuario es enorme: las autoridades estatales estiman que los puertos sostienen aproximadamente 1.2 millones de empleos y generan cerca de $196,000 millones en valor económico, equivalente a aproximadamente 12.2% del PIB estatal utilizado como referencia en ese análisis.
El estado está precisamente en medio de un plan de inversión portuaria 2026-2030 dirigido a ampliar capacidad, rehabilitar muelles, mejorar el manejo de contenedores y fortalecer las conexiones terrestres.
Por eso una guerra comercial afecta a Florida de una manera diferente a estados menos conectados con el comercio internacional.
La misma infraestructura que representa una ventaja competitiva también aumenta la exposición a cambios bruscos en las reglas comerciales.
Pero Florida también tiene una enorme oportunidad
Aquí aparece la otra cara de la historia.
Florida no solamente importa.
Florida está exportando como nunca antes.
Los $78,900 millones exportados durante 2025 marcaron un récord y representaron un crecimiento de 37.8% frente a 2018. Aproximadamente 92% de las exportaciones producidas en Florida correspondieron a bienes manufacturados.
Entre los principales productos exportados estuvieron:
$12,800 millones en aeronaves civiles y piezas.
$5,700 millones en teléfonos.
$3,600 millones en productos farmacéuticos.
$2,400 millones en turbojets y turbinas de gas.
$2,400 millones en automóviles.
Brasil fue el principal mercado internacional para los productos de Florida, seguido por Canadá, México, Alemania y Colombia. América del Sur, Centroamérica y el Caribe recibieron conjuntamente aproximadamente $34,400 millones en mercancías exportadas desde Florida durante 2025.
Para la comunidad empresarial hispana, este dato es particularmente relevante.
La posición geográfica, cultural y lingüística de Florida puede convertir al estado en un puente todavía mayor entre Estados Unidos, América Latina y el Caribe.


Un mercado laboral que resiste, pero no está acelerando
Existe además otra señal que merece atención.
Florida mantenía aproximadamente 10.04 millones de empleos no agrícolas en julio, apenas 0.4% más que un año antes. La tasa de desempleo se situaba en 4.6%.
Algunos sectores muestran crecimiento, pero otros continúan debilitándose.
Las actividades financieras registraban aproximadamente 2% menos empleos que un año antes y el sector de información también mostraba una caída cercana al 2%. Mientras tanto, servicios profesionales y empresariales crecían aproximadamente 0.8%.
El panorama, por tanto, no es el de una economía en crisis, pero tampoco el de un crecimiento sin obstáculos.
Es una economía que continúa expandiéndose mientras enfrenta costos elevados, incertidumbre comercial y consumidores cada vez más cuidadosos.
Y ahora aparece otra amenaza: las tasas de interés
El reporte nacional de empleo divulgado el viernes añadió otra pieza al rompecabezas.
Estados Unidos creó 162,000 empleos en agosto, muy por encima de lo esperado, mientras el desempleo permaneció en 4.1%.
Una economía laboral más resistente de lo previsto aumenta la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva —o incluso vuelva a subir tasas— si considera que las presiones inflacionarias siguen siendo demasiado fuertes. Los mercados han aumentado sus apuestas sobre una posible subida en septiembre.
Para Florida esto importa enormemente.
Tasas elevadas significan hipotecas más costosas, préstamos comerciales más caros, mayor costo para financiar vehículos y más presión sobre empresas que dependen del crédito.
Esta semana será decisiva: el índice de precios al productor está programado para el jueves 10 de septiembre y el índice de precios al consumidor para el viernes 11. Esos datos ofrecerán una fotografía mucho más clara de hacia dónde se dirige la inflación antes de la reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre.
¿Qué debe hacer el pequeño empresario?
La discusión sobre aranceles puede parecer un asunto reservado para Washington, pero para un empresario floridano es una cuestión de costos.
Ahora más que nunca conviene identificar qué productos, materias primas o equipos dependen de importaciones; revisar contratos con proveedores; comparar alternativas nacionales e internacionales; evitar depender excesivamente de una sola fuente de abastecimiento; calcular cuánto margen existe antes de subir precios y proteger el flujo de efectivo.
Para las empresas que puedan hacerlo, también existe una oportunidad que muchas veces recibe menos atención: exportar.
Si casi 50,000 empresas de Florida ya venden mercancías internacionalmente y la inmensa mayoría son pequeñas y medianas compañías, el comercio exterior no pertenece exclusivamente a las grandes corporaciones.
EL ANÁLISIS DE EL SOL
La economía de Florida está viviendo una paradoja.
Por un lado, el estado acaba de registrar cifras históricas de exportación y continúa consolidándose como una plataforma comercial entre Estados Unidos y el resto del mundo.
Por el otro, esa misma integración internacional significa que Florida está particularmente expuesta cuando aumentan los costos del comercio.
La cifra cercana a $12,000 millones debe interpretarse con cuidado: no representa una cuenta directa enviada a los hogares de Florida ni significa que todo ese dinero se haya traducido automáticamente en inflación. Pero sí revela la dimensión económica de una política comercial que termina atravesando empresas, cadenas de suministro y consumidores.
La verdadera historia no está únicamente en Washington.
Está en el constructor que descubre que sus materiales cuestan más.
En el comerciante que debe decidir si aumenta sus precios.
En el restaurante que enfrenta mayores costos.
En la familia que siente que su dinero compra menos.
Y también está en el empresario floridano que descubre que un mercado de Brasil, Colombia, México o Europa puede convertirse en su próximo cliente.
Florida tiene una ventaja que pocos estados poseen: es simultáneamente mercado, plataforma logística y puerta internacional.
La pregunta para los próximos meses será si esa fortaleza será suficiente para convertir la incertidumbre comercial en oportunidad, o si los mayores costos terminarán pasando una factura todavía más alta a las empresas y familias del estado.
Nota editorial: Los datos estatales de empleo más recientes disponibles corresponden a julio de 2026; FloridaCommerce y BLS publicarán los datos estatales de agosto el 18 de septiembre.

