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Apple ante un posible punto de inflexión: el iPhone plegable puede cambiar su estrategia

Por Andrés Utrera | Columnista de tecnología

Apple se prepara para uno de sus eventos más observados de los últimos años. Como ocurre cada septiembre, buena parte de la atención estará puesta en la próxima generación del iPhone. Sin embargo, esta vez hay razones para pensar que la noticia más importante podría no ser simplemente un teléfono más rápido o una cámara mejor.

Si los reportes que han circulado durante los últimos meses terminan siendo correctos, Apple estaría preparando el primer iPhone plegable de su historia, acompañado por los nuevos iPhone 18 Pro y Pro Max, una nueva generación del Apple Watch y nuevos pasos en su estrategia para el hogar inteligente.

Nada de esto debe confundirse con un anuncio oficial hasta que Apple lo presente. Pero la coincidencia entre diferentes reportes permite observar hacia dónde podría dirigirse la compañía.

Un iPhone diferente después de casi dos décadas

Desde que Steve Jobs presentó el primer iPhone en 2007, Apple ha cambiado prácticamente todos sus componentes: procesadores, cámaras, pantallas, materiales y sistemas biométricos. Sin embargo, el concepto fundamental ha permanecido sorprendentemente estable: una pantalla rectangular dentro de un dispositivo rígido.

Un iPhone plegable rompería finalmente esa fórmula.

Los reportes apuntan a un dispositivo que se abriría como un libro, con una pantalla exterior para utilizarlo como teléfono convencional y otra considerablemente mayor en su interior. El desafío para Apple no será demostrar que una pantalla puede doblarse. Samsung, Google y fabricantes asiáticos llevan años haciéndolo.

El verdadero desafío será explicar por qué Apple esperó tanto.

Los teléfonos plegables todavía presentan compromisos importantes. La bisagra añade complejidad mecánica, el grosor y el peso son difíciles de controlar, la batería debe distribuirse dentro de una estructura poco convencional y la marca que aparece en el centro de muchas pantallas plegables continúa siendo perceptible.

Si Apple entra finalmente en este mercado, tendrá que demostrar que puede resolver —o al menos reducir considerablemente— esos problemas.

Y existe otra pregunta inevitable: el precio.

Las estimaciones publicadas hasta ahora colocan al dispositivo por encima de los $2,000. Si ese rango termina acercándose al precio oficial, Apple estaría creando una categoría todavía más exclusiva que la actual familia Pro.

El cambio importante del iPhone 18 Pro podría estar adentro

Mientras el plegable representaría la novedad visual, los iPhone 18 Pro y Pro Max parecen seguir una estrategia diferente: mantener una apariencia relativamente familiar y modificar profundamente algunos de sus componentes internos.

Uno de los cambios más relevantes sería el procesador A20 Pro, que se espera sea fabricado utilizando el proceso de 2 nanómetros de TSMC.

El término puede parecer excesivamente técnico, pero su importancia es relativamente sencilla de entender.

Los teléfonos actuales realizan una cantidad extraordinaria de procesamiento. Una fotografía tomada con un iPhone moderno no es simplemente el resultado de la luz entrando por un lente. En fracciones de segundo intervienen procesamiento de imagen, múltiples exposiciones, reducción de ruido, HDR, reconocimiento de escenas y fotografía computacional.

Ahora debemos añadir otra carga: inteligencia artificial.

Una nueva generación de procesadores más eficiente puede permitir realizar más operaciones directamente en el dispositivo, reduciendo consumo energético y aumentando la capacidad disponible para fotografía, video, gráficos e inteligencia artificial.

Por eso la carrera de los teléfonos inteligentes ya no consiste únicamente en fabricar el procesador “más rápido”. Cada vez importa más cuánto trabajo puede realizar ese procesador utilizando la menor cantidad posible de energía.

La cámara puede recuperar una idea tradicional de la fotografía

Otro de los cambios que se ha reportado para esta generación es particularmente interesante para quienes conocemos la fotografía tradicional: la posibilidad de incorporar apertura variable en el sistema de cámaras.

En una cámara convencional, el diafragma del lente permite controlar físicamente cuánta luz llega al sensor y también influye sobre la profundidad de campo.

Los teléfonos han sustituido parte de ese control óptico mediante fotografía computacional. El conocido desenfoque del modo Retrato, por ejemplo, depende considerablemente de software y cálculos de profundidad.

Incorporar nuevamente un elemento mecánico capaz de modificar la apertura representaría una curiosa combinación entre fotografía tradicional y fotografía computacional.

Todavía existen reportes contradictorios sobre cuáles modelos recibirían esta tecnología, por lo que habrá que esperar la presentación oficial para conocer su implementación definitiva.

Apple quiere controlar cada vez más lo que existe dentro del iPhone

Existe además una transformación menos visible, pero posiblemente más estratégica.

Apple lleva años diseñando una proporción creciente de los componentes fundamentales de sus dispositivos. Los procesadores de la serie A en el iPhone y los Apple Silicon utilizados en las Mac son los ejemplos más conocidos.

La próxima generación del iPhone Pro también estaría asociada con una evolución del módem celular desarrollado internamente por Apple.

Para el consumidor, un módem es prácticamente invisible. Sin embargo, es una pieza esencial: participa en la comunicación entre el teléfono y las redes celulares.

Controlar procesador, software, inteligencia artificial y progresivamente más componentes de conectividad permite a Apple reducir su dependencia tecnológica de terceros y diseñar hardware y software como partes de un mismo sistema.

Esa integración vertical ha sido durante años una de las mayores ventajas competitivas de la compañía.

Apple Watch: evolución antes que revolución

Los reportes sobre el Apple Watch Series 12 y el Apple Watch Ultra 4 apuntan a una actualización menos dramática.

No se espera necesariamente una transformación radical del diseño. El énfasis estaría en un procesador más potente y mejoras relacionadas con salud, actividad física y rendimiento.

Eso puede parecer menos emocionante que un teléfono plegable, pero existe una razón para observar el procesador del reloj con mayor atención.

Apple está llevando su nueva generación de inteligencia artificial y Siri a diferentes partes de su ecosistema. A medida que un reloj procesa más información y ejecuta funciones inteligentes, su capacidad computacional deja de ser un simple dato técnico.

El Apple Watch comenzó como un accesorio del iPhone. Con cada generación intenta depender un poco menos de él.

La próxima batalla puede estar dentro de nuestra casa

Quizás la parte menos llamativa del próximo ciclo de productos sea también una de las más importantes a largo plazo.

Apple prepara actualizaciones para dispositivos del hogar como Apple TV y HomePod mini, mientras diferentes reportes continúan señalando el desarrollo de un centro inteligente con pantalla.

Este último producto podría convertirse en una pieza que actualmente falta dentro del ecosistema de Apple.

Amazon lleva años desarrollando la familia Echo Show. Google también ha experimentado con pantallas y dispositivos inteligentes para el hogar. Apple posee HomeKit, HomePod, Apple TV, iPhone, cámaras compatibles, accesorios y ahora una Siri mucho más ambiciosa, pero todavía carece de una verdadera interfaz visual central para la casa.

Una pantalla dedicada podría cambiarlo.

El concepto es sencillo: controlar luces, cerraduras, cámaras, temperatura, música, llamadas y otros dispositivos desde un punto central sin tener que sacar constantemente el teléfono.

Pero la llegada de inteligencia artificial puede convertir esa pantalla en algo más interesante que un simple panel de control.

El verdadero objetivo podría ser que la computadora deje de ser algo que buscamos conscientemente y se convierta progresivamente en una presencia disponible en nuestro entorno.

Ya no se trata solamente del próximo iPhone

Durante años ha sido fácil medir cada evento de Apple preguntándonos si el nuevo iPhone tiene una cámara mejor, una batería más grande o un procesador más rápido.

Esas mejoras siguen importando, pero comienzan a contar solamente una parte de la historia.

Un iPhone plegable abriría una nueva categoría de hardware. Los procesadores de 2 nanómetros aumentarían la capacidad necesaria para una nueva generación de software e inteligencia artificial. Apple continúa intentando controlar más componentes de sus dispositivos. Y una nueva estrategia para el hogar podría extender esa misma inteligencia más allá del teléfono, la computadora y el reloj.

Habrá que esperar los anuncios oficiales para separar definitivamente las filtraciones acertadas de aquellas que nunca llegaron al escenario.

Pero si una parte importante de estos reportes termina materializándose, la pregunta después del próximo evento de Apple quizás no sea simplemente si vale la pena comprar el nuevo iPhone.

La pregunta será mucho más interesante:

¿Estamos viendo solamente una nueva generación de productos o el comienzo de una nueva etapa para Apple?

-.-

Andrés Utrera escribe sobre tecnología, inteligencia artificial y cultura digital. Es conductor de Mente Digital en El Sol Network TV.

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