El Merengue, nuestra auténtica identidad 

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Manuel Díaz Aponte

Los dominicanos tenemos una deuda permanente con el merengue, el ritmo musical que más nos identifica en el país y en el extranjero.

Hemos llegado al colmo que ni siquiera la radio nacional lo toca, salvo honrosas excepciones.

Y es probable que incluso en Puerto Rico, Colombia o Panamá las emisoras de músicas tropicales estén difundiendo el merengue con más intensidad que en República Dominicana.

Es verdaderamente una vergüenza que artistas, merengueros y directores de orquestas tengan que implorar y reclamar públicamente a los propietarios de emisoras para que sus locutores y programadores incluyan esos temas en sus programaciones.

Sus contenidos están repletos de reggaetón, dembow, salsa y algunas esporádicas baladas musicales.

El maestro Ramón Orlando, excelente intérprete, compositor y arreglista de hermosas melodías ha venido advirtiendo que las futuras generaciones de dominicanos no conocerán nada sobre el merengue debido a que los medios electrónicos, incluyendo la televisión en el país no lo difunden.

¿Ha faltado una política de Estado orientada a dar mayor difusión al merengue en los medios de comunicación y lugares públicos?

¿Por qué se insiste en plantear que está en “crisis” cuando en verdad hay sectores, entre ellos, empresarios del espectáculo que persisten en boicotearlo?

En cada fiesta de las principales orquestas dominicanas la música más demanda y bailada es precisamente nuestro sabroso merengue.

Más aún, todavía nos siguen alegrando con su contagioso ritmo orquestas como las de Johnny Ventura; Juan Luis Guerra, Wilfrido Vargas, Milly Quezada, Fernando Villalona, los Hermanos Rosario, Héctor Acosta, “El Torito”, Eddy Herrera, Ramón Orlando, Rubby Pérez, Sergio Vargas, Kinito Méndez, José Peña Suazo, Toño Rosario, Miriam Cruz, El Jeffrey, Pochy Familia, El Conjunto Quisqueya y Bonny Cepeda, entre otras.

En Puerto Rico

No podemos olvidar que destacados artistas boricuas como Olga Tañón, Elvis Crespo, Joseph Fonseca, Melina León, Arnaldo y la Nueva Patrulla 15, entre otros, han grabado merengues con notables éxitos.

El Ministerio de Turismo de la República Dominicana junto al sector empresarial ha venido organizando exitosamente en la Isla del Encanto, el Festival del Merengue con artistas de ambos países.

Hace varios años que la República Dominicana debió asumir ese ritmo musical como nuestra auténtica identidad cultural, bandera y marca-país para que nos represente hoy, mañana y siempre como la esencia de la dominicanidad.

Es la expresión musical que mejor nos representa; verdadera manifestación y esencia de los rasgos históricos,  culturales y patrimoniales de la trayectoria nacional.

Ha faltado interés del Gobierno y sector privado para que en conjunto se realicen promociones mundiales sobre su historia, trayectoria y evolución.

¿Por qué no se difunde el merengue?

Ahora que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ha declarado el Merengue como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, las autoridades dominicanas tienen que reaccionar.

En ese sentido, no debemos dejar pasar por alto tan elevada y distinguida distinción hacia nuestro mayor baluarte musical y cultural.

“Este es un logro de muchos, como dominicanos nos sentimos henchidos de emoción y felices de ser portadores de esta gran noticia para nuestro país, cada dominicano debe levantar la bandera del merengue hoy con orgullo por este hito para nuestra cultura”, expuso el embajador dominicano ante la UNESCO, José Antonio Rodríguez, tras conocerse el reconocimiento mundial hacia el merengue.

¿Qué hacer en consecuencia? 

El Gobierno debe disponer la construcción de una gigantesca plaza en la capital dominicana donde permanentemente se amenice el merengue con las principales orquestas tocando en vivo, para disfrute de los dominicanos y extranjeros que nos visiten.

La misma plaza debería ser levantada en la ciudad de Santiago de los Caballeros; una en la región Este y la otra en la región Sur.

En cada uno de esos lugares deben presentarse con regularidad a las principales orquestas de merengue de la República Dominicana y conjuntos típicos.

Las actuales y futuras generaciones de dominicanos tendríamos un espacio físico para el deleite de uno de los sonidos más influyentes, melódicos y atractivos.

También el Poder Ejecutivo debe obligar mediante disposición oficial a las emisoras radiales y de televisión a colocar por lo menos cada una hora en su programación una pauta de merengues.

Así como los cubanos respetan y aman su Rumba Cubana, declarada también por la UNESCO “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”, los dominicanos debemos aprender a valorar nuestra cultura y autenticidad nacional.

El auge del reggaetón y de otras yerbas del género urbano que suenan y suenan en la radio y televisión del país, no es más que pura imitación de culturas foráneas bajo la protección del narcotráfico internacional.

Seamos más autentico, lo nuestro es el merengue, nuestra música más universal y punto.

Artículo de Manuel Díaz Aponte  

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