El deporte como motor del desarrollo

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Por Carlos McCoy

Vimos y leímos el discurso de toma de posesión para este segundo término del Presidente Lic. Danilo Medina.  Nos extrañó no escuchar, ni ver la palabra “deportes” en esa disertación.

Decimos que nos sorprendimos de no ver el deporte como uno de los tópicos en la pieza oratoria del mandatario, porque, para lograr el desarrollo de un país se necesitan ciertas condiciones básicas.

Estas condiciones son; salud, educación y trabajo.  Un pueblo enfermo no puede estudiar. Si no estudiamos no nos educamos y si no tenemos educación no podemos formar los técnicos y profesionales necesarios para prosperar.

Es un axioma, que hacer deporte como diversión y ejercicios, no como competencia, eleva los niveles de felicidad. Principalmente de los niños y adolescentes.

Si a esto agregamos que el deporte es una de las mejores medicinas preventivas y sirve de precautorio de la delincuencia juvenil, estamos ante un poderoso catalizador de la superación personal.

En su comparecencia ante la Asamblea General, El Presidente Medina hizo hincapié en la salud, la educación, la seguridad ciudadana y la creación de nuevos puestos de trabajo.

El deporte, guarda una equidistancia con cada uno de estos elementos.  Y con la implementación de la tanda extendida en nuestras escuelas a nivel general, tenemos la oportunidad de enriquecer el currículo de nuestros estudiantes con deportes y educación técnica en las tardes.

Un estudio hecho en Finlandia, considerada como una de las naciones con mejor sistema educativo, determinó que extender el horario escolar con el aprendizaje tradicional, no ayudaba al aprovechamiento de los estudiantes, pero, por el contrario, darle a los niños y jóvenes mayor tiempo para que interactuaran entre ellos, fuera de los rigores del aula, los hacia mucho más creativos y, en consecuencia, más abierto al desarrollo cognitivo.

De hecho, las autoridades finlandesas han reducido las horas de estudio en los salones escolares a solo 20 horas semanales y han eliminado totalmente las tareas en las casas, para, como ellos dicen, darles más tiempo a los niños de ser niños.   El resultado ha sido asombroso.

El revolucionario sistema no se ha quedado ahí. Los niños finlandeses entran a la escuela a la edad de siete años, tienen diez semanas de vacaciones en verano, dos en navidad y una en semana santa.  Aparte de los fines de semanas y las fiestas nacionales.

Al currículo le agregaron como materias obligatorias, música, arte, manualidades y deportes. Tratan de que los niños sean felices, pues de esa manera sus mentes están más abiertas al aprendizaje   Esto hace que las escuelas sean mucho más divertidas y los alumnos les nace el deseo de asistir. El ausentismo es casi nulo.

Por otra parte, en Finlandia están prohibidos los colegios privados. Los ricos y millonarios envían sus hijos a las escuelas públicas, pero ayudan al Estado a que estas sean de superior calidad.

Otros países también le dan una gran importancia a la cultura y al deporte. A tal punto que, en España, por ejemplo, educación, cultura y deportes están integradas en un solo ministerio.

En este venidero cuatrienio, donde no va a ser prioritario la construcción de nuevas aulas, podemos invertir ese dinero en la adecuación de complejos deportivos y en la preparación de nuestros docentes, entrenadores y técnicos. Estos últimos, pudieran salir de nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Otra fuente de ingresos para educación sería la eliminación del Ministerio de la Juventud, pues se supone que nuestros jóvenes estén todos asistiendo a las escuelas, por lo que esta institución es simplemente, redundante.

 

Carlos McCoy
carlosmccoyguzman@gmail.com

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