Afrodescendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo

0
475

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen o su religión”. Nelson Mandela 

Los afrodescendientes continúan sufriendo desigualdades y desventajas en todo el planeta debido al legado de la esclavitud y el colonialismo. 

En 1979, la Asamblea General de la ONU decidió que debería organizarse todos los años en todos los Estados, a partir del 21 de marzo, una Semana de Solidaridad con los pueblos que luchan contra el Racismo y la Discriminación Racial

El 21 de marzo de 1960 la policía abrió fuego en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica. Asesinó a 69 personas. Seis años después, en 1966, la ONU proclamó el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, que se celebra el 21 de marzo todos los años, pidiendo a los países y a la comunidad internacional que redoblen los esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial. 

Desde entonces, el sistema del apartheid en Sudáfrica ha sido desmantelado. En muchos países se han suprimido leyes y prácticas racistas.  

Aun así, el racismo, la xenofobia y la intolerancia son problemas comunes en todas las sociedades.  

Las prácticas discriminatorias son frecuentes, sobre todo contra los migrantes, refugiados y los afrodescendientes. 

Por lo que en el artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.  

El artículo 2º afirma que toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza o de cualquier otra índole. 

Y aun así millones de seres humanos siguen siendo víctimas del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia en el mundo entero por lo cual Naciones Unidas según Resolución 64/460 puso en marcha un proceso preparatorio de carácter oficioso y consultivo que conduzca a la proclamación del decenio Internacional para los Afrodescendientes comenzó el 1 de enero de 2015 y terminará el 31 de diciembre de 2024 este Decenio, liderado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, tiene como objetivo principal el de reforzar las acciones y medidas que garantizan el pleno ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de los afrodescendientes, así como su participación plena y equitativa en la sociedad. 

Bajo el lema “Reconocimiento, Justicia y Desarrollo”, el Decenio ofrece un marco operacional para estimular a los Estados a erradicar las injusticias sociales heredadas de la historia y para luchar contra el racismo, los prejuicios y la discriminación racial que todavía sufren los afrodescendientes. 

El Decenio se centrará en los objetivos específicos siguientes: 

Promover el respeto, la protección y la realización de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de los afrodescendientes, como se reconoce en la Declaración Universal de Derechos Humanos Universal; 

  • Promover un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de la herencia y la cultura de los afrodescendientes y de su contribución al desarrollo de las sociedades; 
  • Aprobar y fortalecer marcos jurídicos nacionales, regionales e internacionales de conformidad con la Declaración y el Programa de Acción de Durban y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, y asegurar su aplicación plena y efectiva. 

Este Decenio es el marco operacional que los Estados han adoptado para erradicar las injusticias sociales heredadas de la historia y para luchar contra el racismo, los prejuicios y la discriminación racial que todavía sufren los afrodescendientes.  

También contribuirá a dar a conocer, valorar, apreciar y respetar más ampliamente las realizaciones principales de los afrodescendientes y su contribución al desarrollo económico, social, intelectual, cultural y ético de la humanidad.   

Los afrodescendientes conforman un grupo heterogéneo de personas con diversas historias, experiencias e identidades.  

Aunque sus condiciones de vida y las dificultades a las que se enfrentan defieren según el contexto, estas personas topan con todo un conjunto de problemas comunes que hay que resolver.    

Estudios, informes y conferencias internacionales han constatado que por todo el mundo numerosas personas afrodescendientes cuentan entre los grupos más pobres y más marginalizados de la población. 

Es una consecuencia directa de la trata y la esclavización de mujeres, hombres y niños africanos y afrodescendientes durante cuatro siglos, así como de la colonización. 

La deshumanización de estas personas se apoyó en las corrientes intelectuales dominantes en el pensamiento occidental, que justificaban la práctica esclavista a través de teorías científicas sesgadas y erróneas sobre la noción de raza.  

Éste fue el origen de la construcción de la ideología anti-negro organizada jurídicamente por el Código Negro (1685).  

El racismo heredado de los infames regímenes de la esclavitud y del colonialismo persiste hoy en las discriminaciones estructurales, interpersonales e institucionales.  

Las discriminaciones que sufren los afrodescendientes perpetúan el ciclo de desigualdad y pobreza que afecta a su desarrollo. 

La relativa ausencia de reconocimiento y de valoración social de sus historias, legados y culturas en los programas de educación, en las culturas nacionales y en los medios, así como las representaciones negativas de los afrodescendientes, perpetúan los prejuicios instaurados a lo largo de siglos durante el periodo esclavista y la época colonial. 

“Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan” – Martin Luther King 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México. 

Por favor , déjenos su comentario...