El sismo, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, golpeó con fuerza el occidente y centro del país, dejó daños estructurales e heridos en varias ciudades y volvió a poner bajo presión la capacidad sísmica de una nación asentada sobre una compleja frontera de placas tectónicas
Por Marcos A. Tejeda
Publisher & Editor-in-Chief
El Sol de la Florida
BOGOTÁ, Colombia — 10 de agosto de 2026. Colombia vivió este lunes una de sus jornadas sísmicas más intensas de los últimos años. A las 7:34:29 de la mañana, hora local, un terremoto de magnitud 7.4 sacudió buena parte del territorio nacional, con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, según el registro actualizado del Servicio Geológico Colombiano. El evento tuvo una profundidad de 96 kilómetros, una característica importante para entender por qué la sacudida se sintió en un área tan extensa.
El movimiento fue percibido con fuerza en Cali, Pereira, Armenia, Manizales, Quibdó, Medellín, Popayán y Bogotá, y también fue reportado en zonas de Ecuador, Panamá y Venezuela. Reuters y Associated Press confirmaron daños estructurales en varias ciudades y reportes de personas heridas, mientras las autoridades continúan consolidando el balance oficial.
La emergencia todavía está en desarrollo.
Y esa precisión es fundamental: las cifras de daños, heridos y posibles víctimas pueden cambiar durante las próximas horas a medida que equipos de rescate lleguen a zonas rurales, montañosas y de difícil acceso.
Un sismo que inicialmente fue subestimado
Como ocurre con frecuencia en eventos grandes, la primera magnitud difundida fue menor.
Reportes iniciales basados en el Servicio Geológico Colombiano situaron el terremoto alrededor de 6.7, pero posteriormente el cálculo fue revisado hasta 7.4 conforme se procesaron más estaciones sísmicas y datos instrumentales.
Esto no significa que el terremoto “aumentara” de intensidad después de ocurrido.
La magnitud es una estimación científica que se refina a medida que llegan más datos.
Para un evento de este tamaño, pasar de 6.7 a 7.4 no es un cambio menor. La escala de magnitud sísmica es logarítmica: pequeñas variaciones numéricas representan aumentos muy grandes en la energía liberada.
Un terremoto de 7.4 pertenece a la categoría de eventos capaces de causar daños severos, especialmente cuando afectan zonas urbanas con edificaciones vulnerables.
Chocó, el punto de origen
El epicentro fue localizado en San José del Palmar, en el suroriental Chocó, una región montañosa cercana al límite con Valle del Cauca.
Ese detalle geográfico ayuda a explicar el patrón de afectación.
Aunque el epicentro se ubicó en una zona relativamente rural, el terremoto ocurrió lo suficientemente cerca de grandes centros urbanos del occidente colombiano como para generar una sacudida intensa en áreas densamente pobladas.
El País reportó daños importantes en Cali, Pereira, Armenia y Manizales, ciudades que en conjunto concentran millones de habitantes.
Quibdó también reportó daños relevantes. La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, informó afectaciones estructurales y personas heridas, según Reuters y AP.
Pereira aparece entre las ciudades más afectadas
Pereira, capital de Risaralda, emerge en los primeros reportes como una de las zonas con mayor nivel de daño.
Reuters informó de daños serios en edificaciones y personas lesionadas, mientras reportes adicionales señalan afectaciones en infraestructura aeroportuaria.
La importancia de Pereira va más allá del número de edificios afectados.
La ciudad forma parte del Eje Cafetero, una región con memoria sísmica particularmente dolorosa.
El terremoto del 25 de enero de 1999, con magnitud 6.2, devastó Armenia y golpeó severamente varios municipios cercanos. Ese desastre dejó más de mil muertos y transformó las normas de construcción y gestión del riesgo en la región.
Por eso, para muchos residentes del Eje Cafetero, el terremoto de hoy no fue solamente un movimiento fuerte.
Fue también un recordatorio histórico.
Cali: daños y evacuaciones
Cali también sufrió una sacudida intensa.
Medios colombianos reportaron grietas, desprendimientos de fachadas y afectaciones en varias edificaciones, mientras autoridades activaron protocolos de evacuación y revisión estructural.
En una ciudad con más de dos millones de habitantes, cualquier terremoto de esta magnitud genera inmediatamente tres preocupaciones:
la estabilidad de edificios antiguos,
la vulnerabilidad de construcciones informales,
y el riesgo de daños secundarios en redes de energía, agua, gas y transporte.
Los equipos técnicos deberán inspeccionar especialmente hospitales, escuelas, puentes, edificios públicos y estructuras de alta ocupación.
Manizales pierde parte de una torre
En Manizales, uno de los daños más simbólicos se produjo en una estructura religiosa.
Associated Press reportó el colapso de parte de una torre de catedral, mientras otros medios informaron desprendimientos y afectaciones en varios edificios.
Manizales presenta un reto particular.
Es una ciudad construida sobre montañas de fuertes pendientes.
Un terremoto allí no solamente amenaza edificios.
También puede aumentar el riesgo de deslizamientos, especialmente si las laderas están saturadas, intervenidas o presentan inestabilidad previa.
Ese peligro secundario deberá ser monitoreado durante las próximas horas y días.
Bogotá lo sintió, pero sin daños mayores
El terremoto también fue ampliamente sentido en Bogotá.
Miles de personas evacuaron edificios en la capital, particularmente estructuras altas, donde los movimientos pueden sentirse durante más tiempo debido a la oscilación de las torres.
El alcalde Carlos Fernando Galán informó que no se habían identificado daños mayores en la ciudad durante las primeras evaluaciones, aunque se reportaron algunas grietas menores y continuaban las inspecciones.
La distancia entre Bogotá y el epicentro demuestra nuevamente una característica clave del terremoto: su profundidad.
Los terremotos de profundidad intermedia pueden transmitir energía a distancias muy grandes.
¿Por qué se sintió tan lejos?
La profundidad oficial reportada por el Servicio Geológico Colombiano es de 96 kilómetros.
Eso cambia significativamente la manera en que se propagan las ondas sísmicas.
Un terremoto muy superficial puede producir destrucción extrema cerca del epicentro, pero su energía puede disminuir más rápidamente con la distancia.
Un terremoto más profundo, en cambio, puede sentirse en territorios mucho más amplios.
Eso explica por qué este evento fue percibido desde la región Pacífica hasta Bogotá y fuera de las fronteras colombianas.
Pero profundidad no significa ausencia de peligro.
Una magnitud de 7.4 libera suficiente energía para producir daños importantes incluso a decenas de kilómetros del punto de ruptura.
¿Existe riesgo de tsunami?
No.
El sistema estadounidense de alerta de tsunamis informó que no existe amenaza de tsunami asociada con este terremoto.
La explicación está relacionada principalmente con la localización y profundidad del evento.
Aunque el epicentro se encuentra relativamente cerca de la costa Pacífica, no se trató de un gran terremoto submarino superficial capaz de desplazar abruptamente el fondo oceánico, que es el mecanismo típico detrás de los tsunamis destructivos.

Una región tectónicamente compleja
Colombia ocupa una de las zonas geológicas más complejas del planeta.
El territorio se encuentra influenciado por la interacción entre varias placas tectónicas, principalmente:
la Placa de Nazca,
la Placa Sudamericana,
y la Placa del Caribe.
La Placa de Nazca se desplaza hacia el este y se introduce debajo de Sudamérica mediante un proceso conocido como subducción.
Ese proceso acumula enormes cantidades de tensión geológica.
Cuando esa tensión supera la resistencia de las rocas, ocurre una ruptura.
Y la energía acumulada se libera en forma de ondas sísmicas.
Ese sistema tectónico explica por qué Colombia registra miles de movimientos telúricos cada año y por qué ciertas regiones del país tienen una amenaza sísmica particularmente elevada.
El Chocó no es una zona cualquiera
La región donde ocurrió el terremoto se encuentra cerca de una de las áreas tectónicamente más activas del país.
La Cordillera Occidental y la costa Pacífica colombiana forman parte de un sistema donde interactúan subducción, fallas corticales y deformación continental.
San José del Palmar ha aparecido anteriormente en registros sísmicos del Servicio Geológico Colombiano, aunque eventos de magnitud 7 o superior son mucho menos frecuentes. El propio SGC mantiene registros históricos y monitoreo permanente en esta región.
El terremoto de hoy será estudiado durante meses, probablemente años, para determinar con precisión qué segmento tectónico rompió y qué tipo de mecanismo produjo el evento.
Las réplicas: lo que viene ahora
Después de un terremoto de magnitud 7.4, es normal esperar réplicas.
No se puede predecir exactamente cuántas ocurrirán ni qué magnitud alcanzarán.
Pero estadísticamente, después de un terremoto grande, la región suele experimentar numerosos movimientos menores durante días, semanas o incluso meses.
Algunas réplicas pueden ser suficientemente fuertes como para causar daños adicionales.
Eso es particularmente peligroso en edificios que ya quedaron debilitados.
La gobernadora del Chocó pidió precaución ante esa posibilidad.
La recomendación técnica es clara:
si una estructura presenta grietas importantes, columnas dañadas, paredes desplazadas o desprendimientos, no debe ser ocupada nuevamente hasta recibir una evaluación profesional.
El gobierno activa la respuesta nacional
El presidente Abelardo de la Espriella anunció la instalación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la emergencia y dijo que supervisaría personalmente las labores de respuesta y recuperación. AP informó que el Gobierno planeaba establecer un centro de emergencia próximo al área afectada.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres también trabaja con autoridades departamentales y municipales para consolidar el balance de daños.
Las próximas horas serán cruciales.
Un terremoto de esta magnitud no se evalúa únicamente observando las grandes ciudades.
Muchos de los daños más graves pueden aparecer después en municipios pequeños y comunidades rurales donde la comunicación tarda más tiempo.
El riesgo de deslizamientos
Existe otro peligro que puede convertirse en una emergencia paralela.
Los movimientos en masa.
Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas tienen extensas zonas montañosas.
Un terremoto fuerte puede desestabilizar laderas y provocar desprendimientos de rocas, bloqueos de carreteras y deslizamientos.
Incluso cuando un deslizamiento no ocurre inmediatamente durante el sismo, puede activarse posteriormente debido a réplicas o lluvias.
Por eso las carreteras que conectan municipios montañosos deberán ser inspeccionadas cuidadosamente.
Construcción sismorresistente: la gran prueba
Colombia cuenta con normas modernas de construcción sismorresistente.
Pero un terremoto como el de hoy revela dónde está el verdadero problema:
la diferencia entre la norma y la realidad construida.
Muchos edificios nuevos cumplen códigos estrictos.
Pero existen millones de viviendas levantadas antes de las normas modernas o construidas informalmente.
En zonas de menores ingresos, la autoconstrucción continúa siendo común.
Allí puede existir poca supervisión estructural.
Por eso dos edificios ubicados a pocos metros pueden reaccionar de manera completamente distinta al mismo terremoto.
El terremoto llega en un momento regional delicado
El evento colombiano ocurre menos de dos meses después de los devastadores terremotos que golpearon Venezuela en junio.
Aquella secuencia incluyó sismos de magnitud 7.2 y 7.5, provocando miles de víctimas y graves daños. El USGS confirmó que esos terremotos generaron también un alto riesgo de deslizamientos.
Es importante aclarar algo:
no existe evidencia de que los terremotos de Venezuela hayan causado directamente el terremoto de Colombia.
Los sismos pueden modificar tensiones localmente, pero eventos separados por cientos de kilómetros generalmente forman parte de la dinámica tectónica regional, no necesariamente de una cadena causal directa.
Relacionarlos sin evidencia científica sería incorrecto.
¿Se puede predecir otro terremoto?
No.
La ciencia actual no puede predecir con precisión el día, hora y lugar de un terremoto.
Los sistemas modernos pueden detectar rápidamente un evento una vez comienza y, en algunas regiones, emitir alertas segundos antes de que lleguen las ondas más destructivas.
Pero eso no equivale a predecirlo.
Por tanto, cualquier mensaje en redes sociales que afirme que “otro terremoto de cierta magnitud ocurrirá mañana” debe tratarse con extrema cautela.
La única información confiable debe provenir de instituciones científicas oficiales.
La lección que Colombia debe sacar
El terremoto de hoy tiene dos dimensiones.
La primera es inmediata:
rescatar,
evaluar,
atender heridos,
inspeccionar estructuras,
restablecer servicios,
y proteger a las comunidades.
Pero existe una segunda dimensión más importante a largo plazo.
Colombia sabe que vive en territorio sísmico.
La pregunta es cuánto de ese conocimiento se convierte realmente en preparación.
Un país sísmico necesita:
edificios reforzados,
hospitales resistentes,
planes de evacuación,
sistemas de comunicaciones redundantes,
equipos de búsqueda y rescate,
educación pública,
y una cultura de prevención.
No se puede evitar un terremoto.
Pero sí se puede reducir enormemente el número de personas que mueren cuando ocurre.
Las próximas 24 horas serán decisivas
Al momento de esta publicación, Reuters y AP confirmaban personas heridas y daños estructurales significativos, pero las autoridades todavía trabajaban en consolidar un balance nacional.
Por eso sería irresponsable ofrecer ahora una cifra definitiva de víctimas.
Especialmente en Chocó, las comunicaciones y el acceso a algunas comunidades pueden dificultar una evaluación inmediata.
Durante las próximas horas sabremos mucho más.
Cuántos edificios colapsaron.
Cuántas carreteras quedaron bloqueadas.
Cuántas personas necesitan refugio.
Y, sobre todo, cuántas vidas humanas se perdieron o lograron salvarse.
Lo que ya sabemos es suficiente para afirmar algo:
Colombia acaba de experimentar un terremoto de gran magnitud que pondrá a prueba no solamente sus edificios, sino también su capacidad de respuesta, prevención y resiliencia.
El temblor duró apenas minutos.
Sus consecuencias pueden durar años.
El Sol de la Florida continuará actualizando esta información conforme las autoridades colombianas y el Servicio Geológico Colombiano publiquen nuevos datos oficiales.

