Urbanísticamente, ¡Como el cangrejo!

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La verdad que hay ideas que parecen salidas de una película de horror.

El último invento, el de cercenarle diez metros a toda la franja norte del parque Mirador Sur, para ensanchar la avenida Anacaona, tiene que haber salido de una mente como la de Jack el destripador.

Esto sería un crimen de lesa naturaleza al cual, los principales opositores deberían ser los mismos vecinos de esa importante vía, pues el aumento de circulación vehicular por la misma, con sus ruidos, contaminación ambiental y peligrosidad, afectaría su calidad de vida de manera muy negativa.

Desde la década del sesenta en el siglo pasado, cuando el arquitecto Jaime Lerner, probó, en la ciudad de Curitiba, en Brasil, que se vivía mucho mejor y más saludable reduciendo la circulación vehicular privada, dándole prioridad a los peatones y a los ciclistas con rutas dedicadas y el establecimiento de un eficiente transporte público, que inducia a la ciudadanía a dejar sus autos en la casa y comenzar a disfrutar de su ciudad, esta ha sido la tendencia.

A esto se unió el arquitecto danés Jan Gehl, con un equipo de 50 urbanistas, que, con eficientes programas, han retirado miles de autos del centro de Moscú, Rusia, de Melbourne en Australia, de Shanghái en China y de otras grandes ciudades alrededor del mundo.
En la ciudad de Nueva York, la tendencia es a restringir la circulación vehicular y peatonalizar las calles.

Lo han hecho en la famosa Times Square, peatonalizando parte de la no menos famosa Avenida Broadway y estableciendo carriles exclusivos para los ciclistas por toda la ciudad.

Aquéllos que han visitado la ciudad de Ámsterdam, en Holanda, han podido ver que una gran cantidad de sus habitantes, más del 30%, viaja en bicicletas.

Hay ciudades, como Verona en el norte de Italia, donde hay grandes zonas que no admiten vehículos de motores de combustión interna.

En fin, la tendencia mundial es a arborizar los más posible las grandes ciudades y hacerla más amigable al medio ambiente. Pero algunos genios dominicanos están planificando exactamente lo contrario. Creando con nuevas y más anchas avenidas lo que se ha catalogado como “transito inducido”.

En vez de establecer un sistema de transporte lineal, paralelo y perpendicular, con una combinación de guaguas articuladas, Metros y teleféricos, con sistemas de transferencia entre los mismos, nuestras autoridades y bancos particulares, anuncian con bombos y platillos “el éxito” de sus ferias de vehículos, que no hacen más que agregar problemas a un extremadamente caótico sistema vial dominicano.

Lo mismo que se hizo con el 4% para la educación, tenemos que hacerlo ahora con nuestras áreas verdes.

¡Sombrillas Negras!

Un rotundo ¡NO! A los criminales que quieren asesinar nuestros parques.

Carlos McCoy
CarlosMcCoyGuzman@gmail.com

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