Estados Unidos de América y las guerras

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Carlos McCoy.

Julio Verne, poeta, dramaturgo y escritor francés fue famoso por sus novelas de aventuras. Ciencia ficción para la época. Muchas de sus historias eventualmente se convirtieron en hechos reales; “Veinte mil leguas de viaje submarino” “De la tierra a la luna”, “La vuelta al mundo en ochenta días” y demás

A don Juan Bosch nosotros lo hemos considerado el Julio Verne de la política o el Boschtradamus. El profesor Bosch escribió, hace mucho tiempo, sobre varios eventos que son realidades en el día de hoy. El Pentagonismo como sustituto del Imperialismo es un excelente ejemplo.

Las guerras han convertido el negocio armamentista de los Estados Unidos de América, en una mejor inversión a la de intervenir directamente en las políticas locales de cada país para poner y quitar gobiernos. Paulatinamente van migrando hacia el nuevo concepto. Para tener una idea de lo que decimos, el portaviones más moderno de la Armada Americana, el USS Gerald R. Ford, costo 13,200 millones de dólares.

Como punto de comparación, el presupuesto general de la República Dominicana en el año 2021 fue de alrededor de 18,000 millones de dólares. Tomemos en cuenta que el costo de ese portaviones no incluye los equipos bélicos ni el personal de apoyo. Los Estados Unidos, con el gasto militar ms grande del mundo, dedican 778.000 millones de dólares a ese renglón.

Este presupuesto representa el 40% del gasto mundial en armamentos. A los Estados Unidos les sigue la República Popular China con 252,000 millones de dólares, poco menos de un tercio del americano, pero, los chinos han venido incrementándolo anualmente por 26 años consecutivos.

Estamos hablando de unos gastos militares en momentos donde la mayoría de los países del globo terráqueo están en paz. Al parecer el negocio armamentista ha mermado un poco y esto ha hecho disparar las alarmas de la ambición desmedida.

Suenan campanas de guerras en Europa, y al parecer los europeos no cogen cabeza, pues las últimas dos confrontaciones bélicas mundiales han tenido de escenario sus propios territorios y a pesar de haber “ganado”, pueden emular al rey Pirro diciendo, Otra victoria como esta y tendré que regresar a Epiro solo.

Quieren involucrar en una guerra a los 30 países que componen la OTAN, la mayoría ubicados en el viejo continente, cuyo acuerdo parece decir, si hay agresión a uno de los nuestros es confrontación con todos, aunque nosotros seamos los agresores.

La mecha de esa dinamita parece ser Ucrania, desgraciadamente muy cerca de Rusia, estos, ni lerdos ni perezosos, salieron corriendo para China a buscar apoyo. Al parecer Vladimir Putin ha conseguido la bendición de Xi Jinping y han publicado un manifiesto conjunto donde denuncian que, ciertos países, todos sabemos a quienes se refieren, tratan de imponer sus estándares democráticos a otras naciones.

El compromiso señala no tener límites ni áreas prohibidas para la cooperación mutua. Debemos destacar que un acuerdo firmado en el 2019 donde la República Popular China se comprometió a comprar gas ruso, a través del gaseoducto, “Poder de Siberia #2” por más de 400,000 millones de dólares, ha sido ratificado y expandido.

Hablando de gas, según los números de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) del 2019.  Los países de la Unión Europea importan desde Rusia, las tres cuartas partes del combustible para su consumo. Si tomamos en cuenta que la mayoría de los gaseoductos utilizados para transportar ese combustible pasan por territorio ucraniano, no es difícil imaginarse la perentoria situación de las naciones europeas si estalla un conflicto.

De ahí que, a pesar de las protestas de los Estados Unidos y Ucrania, los alemanes y los rusos acaban de inaugurar la segunda fase de Nord Stream II, ductos submarinos en el fondo del mar Báltico, originados en la ciudad rusa de Viborg, en la frontera con Finlandia hasta entrar en Greifswald en el norte de Alemania. Por los cuales suministrará gas a este país. Dicho sea de paso, el gas ruso constituye el 40% del consumo teutón.

Como vemos, la situación es complicada. Si a la guerra comercial de los Estados Unidos con la República Popular China se le adiciona un conflicto bélico, estamos hablando de situaciones altamente peligrosas.

Este acuerdo entre China y Rusia, dos de los tres países más grandes del mundo, involucraría en este enfrentamiento a otras naciones, como son aquellas que pertenecían al bloque de la antigua Unión Soviética.

Ojalá y la diplomacia se imponga sobre la belicosidad. La pandemia del Covid-19 puso al mundo de rodillas. Esperen, por lo menos, a que nos pongamos de pie.

CarlosMcCoyGuzman@gmail.com

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