El Vaticano pide que una vacuna universal: “No puede haber zona privilegiada y otra que sufre por ser pobre

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El presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Rino Fisichella, ha defendido que cuando se logre una vacuna para prevenir la enfermedad de COVID-19, deberá ser universal porque “no puede haber una zona geográfica que es privilegiada y otra que sufre porque es pobre”.

“Estamos ante una pandemia y ante una situación que afecta al mundo entero. Por eso, no puede haber una zona geográfica que es privilegiada y otra que sufre porque es pobre”, ha señalado al ser preguntado por los proyectos en curso para lograr una vacuna y la posibilidad de que sea vendida al resto de países.

“La ciencia necesita reglas o principios éticos a los que atenerse”, ha defendido Fisichella. En este sentido, ha señalado que solicita un principio ético para que la ciencia no dé “respuestas” movida sólo por “intereses parciales”. De esta manera, ha recordado que cuando los laboratorios identificaron terapias y curas válidas para el virus del sida “fueron vendidas a precios imposibles en África” que es una de las zonas más pobres del planeta.

El obispo italiano, ha subrayado que la imagen que tiene Dios “no conoce color de piel y no conoce la cuenta bancaria”.

Fisichella ha hecho estas consideraciones durante la presentación en la sala de prensa del Vaticano del mensaje del Papa para la cuarta Jornada Mundial de la Pobreza organizada por la Iglesia católica para el próximo 15 de noviembre.

El obispo italiano ha señalado que se trata de “una invitación” a los cristianos para “quitarse de encima la indiferencia” y para recuperar “la solidaridad y el amor”. “El mensaje del Papa es una invitación a quitarse de encima la indiferencia y la sensación de fastidio hacia los pobres, para recuperar la solidaridad y el amor que viven de la generosidad dando sentido a la vida”, ha señalado.

El Papa parte en su mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres del Libro de Sirácida, uno de los deuterocanónicos sapienciales del Antiguo Testamento, para señalar que las preguntas que se hace su protagonista son las mismas que han marcado la vida de millones de personas en estos meses de coronavirus. “La enfermedad, duelo, incertidumbre de la ciencia, dolor, la falta de las libertades a las que está acostumbrado, la tristeza de no poder despedirse de las personas”, ha enumerado Fisichella.

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