La vacuna universal contra el cáncer un poco más cerca

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Todo el mundo sabe que el cáncer no es una enfermedad provocada por agentes externos, sino que es un mal que parte de nuestras propias células. Son ellas quienes, a partir de una mutación errónea, parecen volverse locas y comienzan a reproducirse sin control sin que el sistema inmune las reconozca como un enemigo. Hasta ahora, las opciones para combatir a algunos tumores especialmente agresivos consistían en recurrir a tratamientos tóxicos (como la quimioterapia o la radioterapia) con la esperanza de que las células sanas resistiesen mejor al ataque que las cancerosas.

Por desgracia, los efectos secundarios estas dos terapias son teribles, si bien gracias a ellas muchos tumores tienen buen pronóstico. Otros en cambio, como el melanoma o ciertas variedades de cáncer de pancreas, siguen suponiendo para el que los padece casi una condena a muerte. ¿Y si os dijera que hay motivos para la esperanza?

Pues si, un equipo de científicos alemanes de la Universidad Johannes Gutenberg, acaba de dar un paso muy prometedor hacia la vacuna universal contra el cáncer. Lo que han hecho básicamente es disparar dardos diminutos contra el sistema inmunógico para despertarle. El truco para estimular al sistema inmune consiste encargar estos dardos con ARN de las células cancerosas del paciente.

Este ARN es luego capaz de transformarse en el antígeno del propio tumor, lo cual hace que el sistema inmune por fin lo reconozca como un enemigo, convenciéndole para despertar su reacción.

En teoría, simplemente cambiando el ARN del interior de estos dardos podría combatirse a la carta a cualquier tipo de tumor, ya que virtualmente cualquier antígeno puede codificarse en forma de ARN. Por esto, tal y como los científicos alemanes expresan en su trabajo publicado en Nature: “este enfoque basado en inmunoterapia de nanopartículas de ARN podría ser considerado como una nueva clase de vacuna universalmente aplicable para el tratamiento del cáncer”.

El enfoque de emplear el propio sistema inmunológico del paciente para atacar el cáncer no es de por si novedoso, los investigadores ya lo estaban haciendo con éxito en su lucha contra una serie de cánceres.

Sin embargo, hasta ahora los investigadores tenían que modificar genéticamente mediante ingeniería un tipo especial de células inmnes que se centraban en el tumor, lo cual necesitaba hacerse en el laboratorio, para más tarde inyectarlas al paciente. Esto consumía tanto tiempo como recursos.

Lo novedoso de la técnica de los germanos es que la vacuna se realiza el en laboratorio, y luego introduce el ADN del cáncer en las células inmunológicas del cuerpo, lo cual es mucho menos invasivo y más rápido. Además, la técnica puede aplicarse a un amplio rango de tipos de cáncer. Pero ¿por qué no reconoce el sistema inmune a estos tipos de cáncer de forma natural? Bien, como comentaba en el primer párrafo, nuestro sistema inmune no distingue entre células sanas o tumorales, ya que en muchos aspectos son similares y no vienen del “salvaje” exterior como las bacterias y los virus.

Precisamente por eso estas nuevas vacunas necesitan contener un antígeno, que es una molécula extranjera que funciona con el sistema inmunológico como esos carteles de “se busca” que emplea la policía con los criminales. Para potenciar la reacción del sistema inmunológico es necesario que el antígeno que se introduce en forma de ARN en la vacuna sea expresado solo por las células tumorales, de lo contrario la reacción es más tibia.

Por lo que puedo leer, para que el antígeno llegue en perfectas condiciones al lugar adecuado, y no sea previamente atacado por el sistema inmunológico, se envuelve al ARN del tumor en ácidos grasos protectores, y además se le da una carga eléctrica ligeramente negativa. Esto hace una vez dentro del cuerpo del paciente, los dardos se dirijan a las células inmunológicas dendríticas que se encuentran en el bazo, nodos linfáticos y médula ósea. Son estas células dendríticas las que muestran el cartel de “se busca” del ADN del cáncer a los linfocitos T del sistema inmunológico, iniciando estos después la “caza del criminal”.

Por el momento el equipo germano ha demostrado que la idea funciona solo con ratones, que una vez recibieron el tratamiento iniciaron una reacción inmunológica efectiva contra tumores de crecimiento agresivo. En humanos en cambio solo se ha probado una versión de la vacuna con tres pacientes de melanoma, pero el objetivo de este ensayo es demostrar que el uso de la vacuna es seguro en humanos, y no si es o no efectiva contra el tumor. Así pues, para iniciar ensayos clínicos a mayor escala toca esperar 12 meses, hasta que haya concluido el test de seguridad.

Os mantendremos informados porque este nuevo enfoque para luchar contra el cáncer ha despertado mucho optimismo. ¡Ojalá pronto podamos hablar de hechos y no solo de esperanza!

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