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Donalds y Jolly ganan: Florida ya tiene su batalla por la Gobernación

El republicano Byron Donalds y el demócrata David Jolly conquistan sus respectivas primarias y se enfrentarán en noviembre para suceder a Ron DeSantis; el resultado abre una campaña marcada por Trump, el giro republicano de Florida y el intento demócrata de volver a ser competitivo

Por Marcos A. Tejeda
Publisher & Editor-in-Chief
El Sol de la Florida

TALLAHASSEE, Florida — 18 de agosto de 2026. La batalla por el futuro político de Florida ya tiene protagonistas.

El congresista republicano Byron Donalds y el excongresista David Jolly, ahora demócrata, ganaron este martes sus respectivas primarias para gobernador, asegurando el enfrentamiento que decidirá en noviembre quién sucederá a Ron DeSantis al frente del tercer estado más poblado de Estados Unidos.

La Associated Press proyectó esta noche las victorias de ambos candidatos, por lo que ya no se trata de ventajas preliminares: Donalds es el nominado republicano y Jolly el nominado demócrata para la elección general de noviembre.

La elección será mucho más que una competencia por Tallahassee.

Representará una prueba del dominio republicano que Florida ha consolidado durante los últimos ciclos electorales, del peso político del presidente Donald Trump dentro del GOP estatal y de la capacidad del Partido Demócrata para reconstruirse después de años de retroceso.

Donalds gana la batalla republicana

La victoria de Byron Donalds era una de las elecciones más observadas de la noche.

El congresista llegó a las primarias con un respaldo político extraordinariamente importante: Donald Trump.

Donalds se enfrentó a un campo republicano en el que destacaba el vicegobernador Jay Collins, estrechamente asociado con la administración de Ron DeSantis, además de otros aspirantes.

El resultado confirmó que Donalds logró imponerse dentro de un Partido Republicano de Florida donde coexistían dos importantes centros de influencia: el movimiento político de Trump y la estructura construida durante los años de DeSantis.

AP proyectó a Donalds como ganador de la nominación republicana.

Una victoria con significado para Trump

La primaria republicana tenía inevitablemente una lectura nacional.

Trump respaldó a Donalds, mientras Collins representaba una opción mucho más vinculada a DeSantis.

Por eso la victoria de Donalds puede interpretarse también como una demostración de la influencia que conserva Trump sobre los votantes republicanos de Florida.

Donalds ha construido durante los últimos años un perfil nacional como uno de los aliados más visibles del presidente.

Ahora tendrá la oportunidad de convertir esa relación en un argumento electoral para gobernar Florida.

Pero noviembre será una elección diferente.

Tendrá que ampliar su coalición más allá del electorado que decidió la primaria republicana.

Donalds podría hacer historia

Existe además una dimensión histórica.

Si gana la elección general, Donalds podría convertirse en el primer gobernador negro de Florida.

Eso añadiría otro elemento significativo a una candidatura que ya tendrá atención nacional.

Florida nunca ha elegido a un afroamericano para ocupar la Gobernación.

Pero Donalds probablemente concentrará su campaña mucho más en economía, impuestos, inmigración, educación, seguridad y continuidad del modelo conservador que en el significado histórico de su candidatura.

Jolly completa una transformación política extraordinaria

Del otro lado estará David Jolly.

Y su historia política hace esta elección especialmente particular.

Jolly fue congresista republicano por Florida.

Posteriormente abandonó el Partido Republicano, se convirtió en crítico del movimiento político de Trump y terminó incorporándose al Partido Demócrata.

Ahora será precisamente el candidato demócrata para gobernador.

Jolly ganó ampliamente la primaria de su nuevo partido. Los resultados estatales no oficiales mostraban esta noche al boleto David Jolly-Gwen Graham alrededor del 61%, muy por encima del resto del campo demócrata.

La apuesta demócrata: conquistar el centro

La elección de Jolly revela algo importante sobre la estrategia demócrata.

Florida se ha desplazado hacia la derecha.

Por tanto, intentar ganar exclusivamente movilizando la base tradicional demócrata podría no ser suficiente.

Jolly ofrece otro camino.

Su apuesta consiste en construir una coalición entre demócratas, independientes, moderados y republicanos desencantados.

Durante la campaña ha intentado presentarse como una alternativa menos ideológica, enfatizando asuntos económicos, educación y vivienda y cuestionando las llamadas guerras culturales que han dominado parte de la política estatal.

El problema será demostrar que esa coalición realmente existe en cantidad suficiente para ganar Florida.

Florida ya no es el estado electoralmente dividido de antes

Hace apenas algunos ciclos, Florida era considerada uno de los grandes swing states de Estados Unidos.

Las elecciones presidenciales podían decidirse por diferencias extraordinariamente pequeñas.

Republicanos y demócratas invertían enormes cantidades de dinero porque prácticamente cualquier candidato podía ganar.

Ese Florida ha cambiado.

Trump ganó el estado en tres elecciones presidenciales consecutivas, mientras DeSantis consiguió una victoria aplastante en su reelección de 2022. AP señala que el desplazamiento republicano del estado constituye precisamente uno de los grandes obstáculos que Jolly deberá superar.

La pregunta para noviembre será si esa transformación es permanente o si un candidato demócrata con antecedentes republicanos puede reconstruir una coalición competitiva.

La ventaja financiera de Donalds

Aquí aparece uno de los mayores problemas para Jolly.

Dinero.

AP reportó antes de las primarias una enorme diferencia financiera entre ambos: Donalds y las organizaciones que apoyan su candidatura habían acumulado recursos muy superiores a los disponibles para Jolly.

Eso importa en un estado como Florida.

Comprar publicidad en Miami, Tampa, Orlando, Jacksonville, Fort Myers y West Palm Beach simultáneamente cuesta millones de dólares.

Y una elección estatal exige además organización territorial, publicidad digital, movilización, voto por correo y operaciones electorales en 67 condados.

Jolly necesitará cerrar parte de esa brecha.

Central Florida será uno de los grandes campos de batalla

Para El Sol de la Florida, una pregunta será particularmente importante:

¿Qué ocurrirá en Orange y Osceola?

Central Florida puede convertirse nuevamente en territorio fundamental.

Orange County mantiene una importante base demócrata, pero su electorado es diverso y cambiante.

Osceola posee una enorme población hispana, particularmente puertorriqueña, pero el voto latino ya no puede analizarse automáticamente como un bloque demócrata.

Donalds intentará continuar el avance republicano entre votantes hispanos.

Jolly necesitará recuperar parte de aquellos electores moderados que anteriormente apoyaron candidatos demócratas y posteriormente se desplazaron hacia los republicanos.

Ese enfrentamiento será particularmente visible en el corredor Orlando–Kissimmee–St. Cloud.

El voto hispano puede volver a ser decisivo

La campaña también pondrá a prueba una de las transformaciones electorales más importantes de Florida.

El voto hispano.

Durante décadas, muchos análisis electorales trataban al electorado latino como una extensión casi automática de las coaliciones partidistas tradicionales.

Florida demostró que esa interpretación era demasiado simple.

Cubanos, puertorriqueños, venezolanos, colombianos, dominicanos, mexicanos y otros grupos poseen historias migratorias, prioridades económicas y comportamientos electorales diferentes.

Donalds buscará consolidar el crecimiento republicano entre esos electores.

Jolly deberá convencerlos de que el Partido Demócrata puede ofrecer una alternativa económica y política competitiva.

En Florida Central, esa batalla puede ser determinante.

Dos candidatos, dos historias políticas muy diferentes

La elección ofrece un contraste poco habitual.

Donalds representa el ascenso de una nueva generación republicana profundamente vinculada al movimiento de Trump.

Jolly representa exactamente lo contrario: un antiguo republicano que abandonó el partido y ahora intenta derrotarlo encabezando la candidatura demócrata.

Por eso noviembre no será solamente:

Republicano vs. demócrata.

También será:

un republicano de la era Trump frente a un exrepublicano que sostiene que el partido cambió demasiado para continuar dentro de él.

Ese contraste proporcionará buena parte de la narrativa de la campaña.

DeSantis deja una Florida políticamente transformada

Quien gane heredará un estado muy diferente al que recibió Ron DeSantis cuando llegó a la Gobernación.

Durante sus años en Tallahassee, Florida se convirtió en uno de los centros nacionales del movimiento conservador.

DeSantis impulsó políticas sobre educación, inmigración, aborto, empresas, universidades y asuntos culturales que generaron apoyo entre conservadores y fuertes críticas entre demócratas y organizaciones civiles.

Donalds tendrá que decidir cuánto de ese modelo conservar y cuánto convertir en una agenda propia.

Jolly deberá explicar qué cambiaría sin alienar a un electorado estatal que ha respaldado repetidamente a los republicanos.

La elección comienza realmente ahora

Las primarias respondieron quiénes representarían a cada partido.

La pregunta importante comienza esta noche:

¿Quién puede construir una mayoría de Florida en noviembre?

Donalds parte con ventajas evidentes.

Florida se ha desplazado hacia los republicanos.

Tiene el respaldo de Trump.

Dispone de una poderosa infraestructura financiera.

Y su partido controla buena parte del aparato político estatal.

Jolly, sin embargo, intentará convertir precisamente su pasado republicano en una ventaja.

Su argumento será que puede atraer votantes que normalmente no considerarían apoyar a un candidato demócrata.

Ese experimento electoral será observado mucho más allá de Florida.

Una elección con implicaciones nacionales

Florida posee más de 23 millones de habitantes, una economía que estaría entre las mayores del mundo si fuera un país y una enorme influencia en la política presidencial estadounidense.

Quien gobierne Florida automáticamente obtiene una plataforma nacional.

DeSantis lo demostró.

Jeb Bush lo hizo anteriormente.

Y otros gobernadores han utilizado Tallahassee como trampolín hacia conversaciones presidenciales.

Por eso una victoria de Donalds inmediatamente elevaría todavía más su perfil nacional.

Y una victoria de Jolly produciría una lectura igualmente trascendente: demostraría que los demócratas todavía pueden ganar Florida mediante una coalición política diferente.

Donalds vs. Jolly

La primera fase terminó.

Ahora comienza la campaña que realmente importa.

Byron Donalds, republicano, congresista, aliado de Trump y aspirante a convertirse en el primer gobernador negro de Florida.

Frente a David Jolly, demócrata, excongresista republicano y candidato que apuesta a reconstruir el centro político del estado.

Uno intentará demostrar que el giro republicano de Florida llegó para quedarse.

El otro intentará demostrar que todavía puede revertirse.

El 3 de noviembre, Florida decidirá cuál de esas dos interpretaciones representa su futuro.

El Sol de la Florida continuará siguiendo la campaña Donalds-Jolly con especial atención a Orange, Osceola, el voto hispano, las propuestas económicas y las encuestas que comenzarán a medir el nuevo enfrentamiento después de las primarias.

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