A 34 años del suicidio del Presidente Antonio Guzmán sin pena ni gloria

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2009

Por Marcelo Peralta |

Santiago, R.D.- Treinta y cuatro años hace que el Presidente de la República, agrónomo Silvestre Antonio Guzmán Fernández se suicidó en plenas facultades de su gestión.

Además de agrónomo, empresario y político dominicano, Guzmán Fernández ha sido presidente de la República Dominicana de 1978 a 1982 que instauró la democracia, sacó los presos políticos de la cárcel y permitió el regreso de los exiliados que habían provocados los gobiernos de Rafael Leónidas Trujillo Molina y Joaquín Balaguer.

Había nacido el 12 de febrero de 1911 en la ciudad de La Vega en el Cibao Central y su tragedia fue el 4 de julio de 1982 en la ciudad de Santo Domingo, cuando, supuesto, disgustado por algunos malos manejos de colaboradores suyos en el tren gubernamental y diferencias políticos con dirigentes de su propio partido una noche decidió poner fin a su vida dándose un balazo en la cabeza.

Llegó al poder el 16 de agosto de 1978 y el desenlace fatal se produjo el 4 de julio de 1982.

Era esposo de Raneé Klang, quienes procrearon a tres hijos.

Pero en 1978, el pueblo dominicano se cansó de las atrocidades de Joaquín Balaguer por los crímenes y desapariciones y con rabia y decisión el país asistió a las urnas para quitarse de encima al Gobierno de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, en cuyas gestiones se produjeron asesinatos, desapariciones y se deportaron decenas de jóvenes que no comulgaban con los lineamientos del sistema.

Al presentarse las elecciones, el pueblo, desafiando a los verdugos y llenos de cambios y con ansia propia desde los clubes, grupos estudiantiles, sindicatos y entidades de la Izquierda, reclamaba justicia, libertad y paz para cada ciudadano nacido en la nación dominicana.

El gran favorecido con esa decisión del pueblo dominicano fue el empresario santiagués, Silvestre Antonio Guzmán Fernández, quien había sido funcionario del Gobierno Constitucional de la República en Armas, que lideró el líder de la Revolución de Abril del 1965, coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Tan pronto asumió la presidencia el 16 de Agosto de 1978, don Antonio Guzmán Fernández inició un proceso de “despolitización” de las Fuerzas Armadas y la Policía, delineó políticas para del desarrollo agrícola, nacionalizó la empresa minera La Rosario y promulgó la Ley de Amnistía, que permitió la libertad de los presos políticos y que permitió el regreso de decenas de exiliados políticos del régimen criminal del balaguerato.

Sin embargo, a 43 días para terminar su mandato lleno de éxitos y logros muy difíciles de no reconocer por la reacción rancia del país, la madrugada del domingo 4 de Julio de 1982, se pegó un tiro en la cabeza en su despacho del Palacio Presidencial, quizás preso de la desesperación que estaba viviendo en ver a parte de su familia y allegados envueltos en actos de corrupción, que la justicia aún no ha cobrado.

Un hombre de la estatura administrativa y de justicia de don Antonio Guzmán Fernández, es merecedor de mejores reconocimientos del pueblo dominicano, jamás provenientes de su amado Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que en las últimas elecciones vendió al mayor postor sus principios revolucionarios y de liberación, que fueron su norte desde su fundación en el 1939.

Aun a 34 años de esta tragedia no se sabe a ciencia cierta las causas que  indujeron a Don Antonio Guzmán Fernández a cometer el hecho conmoviendo al país y al mundo hasta donde se conocía a República Dominicana vía diplomática.

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