MIAMI — En un partido cerrado, intenso y cargado de dramatismo, la selección de Estados Unidos venció 2 carreras por 1 a República Dominicana la noche del domingo en el loanDepot Park de Miami, eliminando al conjunto quisqueyano en la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol 2026.
El encuentro, que muchos calificaban como una final adelantada, respondió a las expectativas por el talento de ambos equipos, aunque no por la explosión ofensiva que se esperaba. Esta vez el duelo fue dominado por el pitcheo, la defensa y la ejecución en los momentos decisivos.
República Dominicana tomó la delantera en la segunda entrada con un jonrón solitario de Junior Caminero, una conexión que encendió a la fanaticada dominicana y parecía marcar el tono del partido. Sin embargo, la ofensiva quisqueyana, que había sido una de las más temidas del torneo, no pudo volver a producir carreras.
Estados Unidos reaccionó en la cuarta entrada con los batazos que definieron el choque. Gunnar Henderson empató el juego con cuadrangular y luego Roman Anthony conectó otro vuelacercas para poner arriba a los norteamericanos 2-1. Esa ventaja, aunque mínima, terminó siendo suficiente gracias al gran trabajo del cuerpo monticular estadounidense.
El abridor Paul Skenes tuvo una salida de alto nivel y logró contener a una alineación dominicana repleta de poder. Después, el bullpen de Estados Unidos hizo el resto, cerrando los espacios y obligando a los bateadores dominicanos a pelear cada turno.
Además del pitcheo, la defensa de Estados Unidos jugó un papel clave. Varias jugadas oportunas evitaron que Dominicana empatara o tomara impulso, incluyendo acciones defensivas de gran peso en los innings finales.


El cierre del partido no estuvo exento de polémica. La última jugada terminó con un tercer strike cantado que generó controversia entre jugadores, analistas y fanáticos, al considerar que el lanzamiento estuvo fuera de la zona. Esa decisión selló la eliminación dominicana en medio de protestas y frustración.
Para República Dominicana, la derrota fue dolorosa no solo por quedar fuera de la final, sino porque el equipo llegaba invicto y con una ofensiva que había impresionado durante todo el torneo. Aun así, el conjunto dejó claro que sigue siendo una potencia mundial del béisbol y uno de los países con mayor profundidad de talento en el deporte.
Estados Unidos, por su parte, confirmó su solidez y sangre fría en escenarios grandes. Con esta victoria, aseguró su pase a otra final del Clásico Mundial y reafirmó que su estructura de pitcheo, defensa y poder oportuno puede marcar diferencias aun ante los lineups más temidos del torneo.
Al final, fue una noche amarga para la afición dominicana en Miami, pero también un recordatorio del altísimo nivel competitivo de este Clásico Mundial. Dominicana luchó hasta el último out, pero Estados Unidos fue el equipo que ejecutó mejor en los momentos cruciales y terminó llevándose el boleto a la final.

