Riad quiere escenificar su liderazgo regional del brazo de Donald Trump

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El presidente estadounidense Donald Trump (d) saluda al príncipe heredero saudí Mohammed bin Zayed al Nahyan (i) durante su encuentro en la Casa Blanca, Washington, Estados Unidos, el pasado 15 de mayo.

La monarquía de Arabia Saudí quiere aprovechar la visita a Riad del presidente estadounidense, Donald Trump, los próximos 20 y 21 de mayo, para escenificar el liderazgo saudí frente a los países árabes e islámicos.

Coincidiendo con su estancia en la capital saudí, Riad ha organizado una reunión de los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) con el jefe de la Casa Blanca y un encuentro con líderes de países árabes y musulmanes, desde Jordania o Egipto, hasta Kazajistán o Indonesia.

Durante su paso por Riad, donde Trump tiene previsto dar un discurso “inspirador” sobre la “visión pacífica del islam”, el rey saudí, Salman bin Abdelaziz, tiene previsto anunciar una “OTAN islámica” para la lucha antiterrorista, de la que EEUU se considera el principal adalid.

Esta nueva organización supondría un nuevo impulso a la ya existente “alianza islámica antiterrorista” de carácter claramente suní y que los saudíes anunciaron en diciembre de 2015.

“Esta alianza será suní por naturaleza y estará lista para intervenir cuando las milicias chiíes persistan en su política destructiva contra los territorios árabes”, aseguró a Efe el redactor jefe del diario saudí Al Yazira, Munif al Safuqi.

Para Al Safuqi el reto de los países del CCG (Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Omán y Baréin) ya no es tanto el grupo yihadista Estado Islámico (EI), en continuo retroceso, sino las “milicias chiíes terroristas que se han extendido por Irak, Siria y el Yemen”.

Este anuncio, en presencia de Trump, pretende también ser un mensaje al Irán chií, el otro gran polo de la región, y a quien los Estados del Golfo acusan de continuas injerencias en los países árabes, especialmente en Siria, el Yemen, Irak, el Líbano y Baréin.

Además, la casa de los Saud y sus socios del CCG quieren sacar provecho de la vista del líder republicano y de la buena sintonía reinante para intentar avanzar en el proceso de paz entre israelíes y palestinos y presentarse como socios influyentes en esta cuestión, en la que el decaído Egipto ha ejercido tradicionalmente de mediador.

En opinión de Luiz Pinto, investigador asociado del centro de investigación estadounidense Brooking de Doha, “a diferencia” de lo que ocurrió en la etapa del expresidente de EEUU Barack Obama, Trump “ha logrado una credibilidad de liderazgo tanto entre los países del Golfo como con Israel”.

“Por ello, se abre un espacio muy grande para una reapertura del proceso de negociación entre Israel y los palestinos con la mediación (norte)americana”, dijo el analista a Efe.

Según The Wall Street Journal, los países del CCG están dispuestos a establecer vínculos con Israel en sus redes de telecomunicaciones y permitir el sobrevuelo de sus aviones, así como a levantar algunas restricciones comerciales, a cambio de que Tel Aviv cese su política de nuevos asentamientos en los territorios palestinos ocupados.

En este sentido, Al Safuqi sostiene que los tiempos de la negativa absoluta a mantener cualquier tipo de contacto con Israel han quedado atrás.

“Las condiciones de los dirigentes en el Golfo han cambiado y el rechazo total a Israel ya no es tan extremo como antes, debido a la guerra sectaria lanzada por Irán en la región, que ha hecho que los países del Golfo vean a Teherán como una amenaza real a su presencia”, subrayó Al Safuqi.

Para el experto del centro Brooking, más allá del “interés político, militar y estratégico de los países del Golfo en la visita, Trump viaja para cumplir con su agenda interna, para garantizar unos logros económicos”.

Pinto considera que la escala saudí permitirá a Trump “estrechar un poco los lazos personales con las familias importantes del Golfo y recoger el premio económico por haber cambiado de posición”, respecto a su antecesor.

De este modo, la visita se traducirá en la compra de “un paquete masivo de armamento, sobre todo por parte de Arabia Saudí”, así como en el compromiso de inversiones del CGG “sobre todo en proyectos de infraestructura en Estados Unidos, cuya administración pretende relanzar con más fuerza el próximo semestre”.

“EEUU se va a consolidar como uno de los principales destinos de los capitales del Golfo, no solo oficiales, sino también de las inversiones de otros fondos de otros países del CCG, como Catar, que quieren diversificar su inversión centrada en Europa”, concluye Pinto.

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