Eso dice la canción de Joan Manuel Serrat. Pero la República Dominicana ha sufrido golpes muy fuertes en estos últimos meses. Primero la desaparición de la joven de 20 años de edad y estudiante de la Universidad de Pittsburgh, la india-americana Sudiksha Konanki, desaparecida en una playa del Hotel Riu en Punta Cana, el 6 de marzo del 2025.
La conmoción, la angustia y la búsqueda se extendieron por alrededor de 15 días, las horas transcurrieron llenas de expectativas, la desaparición de Sudiksha, dejó frustración, impotencia y dolor en la población dominicana y del exterior.
Una semana más tarde, llegó el anuncio de la marcha en el Hoyo de Friusa, donde vive una de la más grande población haitiana, en la República Dominicana. Esta marcha programada por la Antigua Orden Dominicana, comenzó a generar preocupaciones, por el comportamiento negativo de algunos influencers, los cuales durante la convocatoria, usaron un lenguaje inapropiado, tanto con las autoridades dominicanas, como con los nacionales haitianos.
Los disturbios que generó dicha marcha, se extendieron hasta días después, lo que llevó al apresamiento y sometimiento a la justicia, de elementos provocadores que se infiltraron en dicha marcha, para causar problemas. Más tarde, el país fue sacudido por la desaparición del niño Roldanis Calderon, de tres años de edad, hecho ocurrido en la comunidad de Manabao, Jarabacoa, cuyo paradero aún se desconoce.
Los golpes a la mujer dominicana llegaron nuevamente en marzo, 9 mujeres perdieron la vida por la violencia de género, la falta de educación y de compasión de algunos hombres, dejó al país en luto y en deuda con el sector femenino, que pide a grito medidas más estrictas, para frenar ese flagelo que sacude al país.
En abril, otros golpes se llevaron las canciones y la música, 230 personas perdieron sus vidas, en la discoteca Jet Set, en una noche de fiesta, mientras celebraban la vida. Artistas, políticos, empresarios, deportistas y empleados del Jet Set murieron de manera inesperada, enlutando al pueblo dominicano y otros países hermanos, con una de las peores catástrofes ocurridas en la República Dominicana.
Los dominicanos necesitamos parar esos golpes, teniendo una posición civilizada, cumpliendo y creando nuevas leyes, evitando las personas violentas, protegiendo los sectores necesitados. Es la hora de exigir y llegar acuerdo para que esos golpes no se repitan, pero también es el momento de dejar de acusar al presidente Luis Abinader de todo lo que pasa en RD. Abinader ha demostrado ser un presidente de gran sensibilidad humana y su gobierno ha estado presente en todos los momentos difíciles que ha vivido el país.

