Fidel, una bandera tercermundista que ondeó por el mundo

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Manuel Díaz Aponte

Su pueblo lo amó y lo respetó hasta convertirlo en un padre venerado por niños, jóvenes y adultos. Precisamente, esa gran demostración hacia su líder histórico aún después de la muerte confirma que la Revolución de Cuba es irreversible.

Fidel Castro Ruz, el legendario guerrillero caribeño ha emprendido su último viaje por su amada Cuba para recibir una despedida propia de un gigante.

Sin embargo, ahora más que nunca esa revolución está presente en cada metro cuadrado del territorio de la mayor de las Antillas, en cada uno de sus habitantes y en particular en el pensamiento de sus niños y niñas que desde que nacieron están escuchando hablar de Fidel.

El cortejo fúnebre con sus cenizas ha sido recibido con llantos, tristezas, aplausos, solemnidad, eslogan, respeto y un eterno amor y agradecimiento de su pueblo por el que luchó durante toda su vida.

Es la respuesta espontánea de una sociedad que valoriza y reconoce la trayectoria política, revolucionaria, militar, intelectual y de trabajo sin treguas del principal líder revolucionario del siglo XX y también del siglo XXI.

“! Yo soy Fidel!”, correaban miles de cubanos en la explanada de la Plaza José Martí para despedir a su ícono revolucionario.

Ha sido homenajeado por su pueblo como un grande, un verdadero fenómeno de liderazgo a escala mundial. Fidel, el combatiente guerrillero más trascendental y carismático de la historia contemporánea se ha ido físicamente dejando impregnada en la juventud cubana su ejemplo y heroísmo.

La solidaridad fue una de las virtudes más sobresaliente de la personalidad de éste combatiente guerrillero, un hijo del tercer mundo cuya trascendencia es universal y más allá de   su muerte ni siquiera sus eternos y férreos enemigos podrán minimizar la  estatura que alcanzó.

Las imágenes de rostros compungidos y de llantos que envuelve a millones de cubanos y ciudadanos del mundo por su partida física hablan por sí solas, reflejando la dimensión histórica del legendario comandante revolucionario nacido en Birán , en la provincia de Holguín.

De haber nacido y gobernado un país de la extensión territorial y riqueza de Brasil, de seguro que habría de convertirse en el “mandamás del mundo”, porque nadie, absolutamente nadie, podrá regatear que estamos frente a uno de los líderes mundiales más impactante y trascendente de la época moderna.

Desde Cuba, con apenas 115 mil kilómetros cuadrados y actualmente once millones de habitantes, Fidel fue capaz de refrenar los innumerables intentos de la principal potencia del mundo para acabar en apenas segundos con la existencia de la mayor de las Antillas.

También desde esa isla caribeña orquestó y dirigió innumerables acciones revolucionarias encaminadas a liberar de la opresión y a propiciar la emancipación de pueblos de América Latina, Asia y África.

El Futuro de Cuba

¿Qué será de la República de Cuba sin la presencia física de Fidel Castro Ruz?

¿Podrá la revolución cubana seguir transitado firme y cohesionada?

¿Hacia dónde será conducida la sociedad cubana?, y, ¿cuál será el tipo de liderazgo que allí predominará en los próximos cinco años?

Junto a Fidel también ha ido desapareciendo una generación de ex combatientes que lucharon juntos a él en Sierra Maestra para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista.

Después de seis décadas para preservar un proceso revolucionario a sangre y fuego la juventud de la hermosa República de Cuba está convencida de que no hay otro camino que seguir los pasos de su comandante histórico.

Tras escuchar las opiniones de los jóvenes cubanos entrevistados por los periodistas durante el funeral de su líder, que ha recorrido las trece provincias de ese territorio no quedan dudas de que el tránsito será por medio al relevo a partir del 2018 cuando el presidente Raúl Castro deje el poder.

Sociedad Organizada

La manera organizada y solemne de la travesía del funeral de Fidel confirma el tipo de sociedad que ha construido la Revolución Cubana luego de cinco décadas de existencia.

En efecto, el propulsor y guía de esa epopeya puede descansar en paz tras haber entregado la antorcha a su hermano Raúl en el 2008 luego de padecer de serios quebrantos de salud.

Lideres y gobernantes mundiales que asistieron para honrar su memoria coincidieron en resaltar las cualidades humanas y solidarias que les caracterizaron en su fructífera vida de noventa años.

Cuba está entre los pocos países del mundo y único en América Latina en cumplir con los ocho objetivos del milenio trazado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y cuya evaluación finalizó en el 2015.

Los objetivos del milenio incluían la erradicación de la pobreza extrema y el hambre; la enseñanza primaria universal, reducción de la mortalidad de niños menores de cinco años, promoción de la igualdad de géneros y empoderamiento de la mujer, mejorar la salud materna, combatir el VIH-SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Asimismo Cuba ocupa el lugar 51 de 187 países en alto desarrollo humano, según el “Informe de Desarrollo Humano del 2011” de la ONU.

La isla caribeña lidera la posición 17 a nivel mundial en cuanto al “Índice de Desarrollo Humano no Económico”, convirtiéndose a su vez en la nación en desarrollo con mejores resultados.

Los detractores de Fidel Castro Ruz que pese a su muerte siguen con sus dardos venenosos, tendrán algún día que reconocer que los resultados tangibles en la calidad de vida de una sociedad están por encima de las luchas ideológicas y de las mezquindades.

Articulo de Manuel Díaz Aponte

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