El PLD, de lo moral a lo material

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Carlos McCoy

En la Declaración Jurada de Bienes del profesor  Juan Bosch, hecha antes de juramentarse en el 1963, él y su esposa, hacían  constar que no poseían ninguna clase de bienes, propiedades, ni acciones de ningún tipo, ni fondos, ni dinero, ni en el país ni el extranjero.

Vivían en una casa alquilada, con muebles a crédito todavía pendiente de pagos, aun así, a pesar de vivir en esas limitadas condiciones económicas, lo primero que hizo don Juan fue, rebajarse el sueldo como presidente de la república.  Su moral, estaba muy por encima de lo material.

Es de todos sabido que los Estados Unidos fueron actores de primera línea en el derrocamiento del presidente Bosch, sin embargo, un informe confidencial de la Embajada Estadounidense dice: “El gobierno de Bosch es uno de los más honrados de toda la historia del país y se puede comparar con los de América Latina y los Estado Unidos. Si él descubre alguno que roba, o abusa de alguna u otra forma de su autoridad lo hecha casi al instante”

“Queremos advertir al país, dijo don Juan, que el presidente de la república no tiene amigos, ni enemigos, ni arientes ni parientes, la ley protege a todos los dominicanos, pero la Ley también le cae encima a todo dominicano que la viole, esto es una república que tiene que regirse por la ley, la ley no conoce nombre ni personas, ni sentimientos, ni relaciones familiares.

Así comenzó Juan Emilio Bosch y Gaviño y así terminó su breve periodo presidencial de tan solo siete meses.

Hoy, viendo en retrospectiva los últimos 20 años de vida de nuestra nación, de los cuales el PLD ha gobernado 16, podemos ver que nuestro país material ha avanzado grandemente.  De un presupuesto de veintiséis mil millones de pesos, hemos llegado a uno de más de setecientos mil millones.

Tenemos rascacielos, grandes avenidas con elevados y túneles. Hermosas y anchas autopistas que conectan hasta el último rincón de nuestra geografía.  Cadenas internacionales, de hoteles, restaurantes,  comida rápida, tiendas. Un parque vehicular sobre saturado, en fin, un progreso material, que aunque repleto de inequidades, es imposible negar.

Pero, desdichadamente, en esa misma proporción se ha ido incrementando la inmoralidad, la corrupción, el robo, el descaro, la criminalidad.  Nuestro poder de asombro parece no tener límites, pues a diario, nos enteramos de un nuevo método de enriquecimiento “legal” para el cual las autoridades no tienen, ni quieren tener, jurisprudencia, pues ellas mismas son parte de la trama.

Hemos llegado a un punto donde legisladores han condenado enérgicamente a colegas que dignamente se han opuesto y han rechazado los  amorales e indignos privilegios como el barrilito, el cofrecito, las exoneraciones y las dietas.

Un manto de podredumbre ha cubierto nuestra sociedad a todos los niveles y el Partido de la Liberación Dominicana, borrachito de éxitos, no quiere darse cuenta.  Se olvidan de la frase del político colombiano, Julio Arboleda Pombo y repetida en nuestro país por Fernando Arturo de Meriño, “En esta nación valiente y orgullosa, tan fácil es pasar del destierro al solio, como del solio a la barra del Senado”

Algunos pocos, no podemos ser mezquinos, han querido sacar la cabeza y tratar de respirar aire fresco fuera de este estercolero.  Desesperadamente invocan el nombre de Bosch.  Parece que no se han enterado  que Juan Bosch, hace mucho tiempo ya, está muerto y enterrado.

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Carlos McCoy
carlosmccoyguzman@gmail.com

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