El déficit comercial sube en marzo pese a caer con China al mínimo desde 2016

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El déficit en el comercio internacional de bienes y servicios se amplió levemente en un 1,5 % en marzo, hasta los 50.000 millones de dólares, pese a registrar el menor nivel con China en tres años.

Según el informe del Departamento de Comercio dado a conocer hoy, las importaciones ascendieron un 1,1 %, hasta los 262.000 millones de dólares; mientras que las exportaciones subieron algo menos, un 1 %, hasta los 212.000 millones de dólares.

Las importaciones estuvieron impulsadas por el alza en la factura energética y los automóviles; y el incremento de las exportaciones se basó en la subida de las ventas de soja.

Por su parte, el acumulado de los primeros tres meses de 2019 mostró un descenso del saldo comercial negativo del 3,7 %, respecto al mismo periodo de 2018.

Con la Unión Europea (UE), el saldo negativo aumentó en 3.400 millones de dólares, hasta los 15.800 millones.

El déficit con China, muy sensible políticamente para el Gobierno estadounidense, descendió y se ubicó en marzo en 28.300 millones de dólares, el menor nivel en tres años.

El presidente Donald Trump ha lanzado una agresiva agenda proteccionista que ha incluido la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Canadá y México, y la imposición de aranceles a China, así como la amenaza de nuevas sanciones comerciales a la Unión Europea.

China y la UE han respondido con medidas recíprocas contra productos estadounidenses.

Precisamente hoy se espera que los jefe negociadores de EEUU y China sostengan en Washington una nueva ronda de conversaciones para alcanzar un acuerdo comercial después de que Trump amenazase a comienzos de semana con imponer aranceles adicionales a centenares de importaciones chinas si no se llegaba a un pacto en la medianoche del jueves al viernes.

Liu He, el viceprimer ministro chino, se verá con el jefe negociador estadounidense, el Representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, así como el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin en la capital federal con la presión de la cuenta atrás impuesta por el propio Trump.

Este miércoles, Trump aseguró en un mitin en Florida que Pekín “había roto el acuerdo” y señaló no tener problema alguno en aumentar los gravámenes sobre productos chinos.

“Durante diez meses China ha estado pagando aranceles a EE.UU. del 25 % sobre 50.000 millones de dólares en bienes tecnológicos, y del 10 % hasta los 200.000 millones de dólares en otros bienes (…). Los del 10 % subirán al 25 % el viernes”, señaló Trump el pasado domingo.

Estas tensiones ha provocado inquietud en los mercados financieros, que han registrado notables descensos toda la semana a la espera de ver si se concreta esta nueva subida arancelaria a las importaciones china.

Las dudas continúan este jueves en Wall Street, que abrió con pérdidas y donde el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, bajaba un 1,05 % minutos después del comienzo de la sesión, mientras que el selectivo S&P 500 retrocedía un 1,13 %.

Dado que se trata de las dos mayores economías mundiales, la disputa comercial se teme que tenga repercusiones globales.

En abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó sus últimas previsiones de crecimiento global, que redujo en dos décimas respecto a lo calculado en enero, hasta el 3,3 % como consecuencia de los efectos sobre la actividad económica mundial de estas tensiones comerciales.

Por ahora, sin embargo, la economía nacional mantiene su buena salud con un ritmo de crecimiento en el primer trimestre del año del 3,2 %, el mejor desde 2015; y la tasa de desempleo sigue en niveles próximos al pleno empleo, en el 3,6 %, cifra no vista en casi medio siglo.

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