SALUD & BIENESTAR
Información, prevención y calidad de vida
Por Dra. Laura Méndez
Analista de Salud
El Sol de la Florida
2 de octubre de 2026
No es un virus. Tampoco una bacteria.
Es un parásito microscópico llamado Cyclospora cayetanensis y protagonizó uno de los episodios de enfermedades transmitidas por alimentos más extraordinarios registrados este año en Estados Unidos.
Los datos de vigilancia de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que durante la temporada 2026 se notificaron 19,883 casos de ciclosporosis adquirida dentro de Estados Unidos, con 1,064 hospitalizaciones y dos muertes.
Para comprender la magnitud del salto basta una comparación:
Durante el mismo período de 2025 se habían reportado 1,180 casos.
Eso significa que los casos confirmados de 2026 fueron aproximadamente 17 veces los del año anterior.
Y Florida no estuvo desconectada de lo ocurrido.
La lechuga iceberg relacionada con el principal brote del verano fue distribuida en nuestro estado, aunque el brote específico ya terminó y las autoridades federales señalan que ese producto contaminado ya no está disponible en tiendas ni restaurantes.
La historia, por tanto, no es una advertencia para dejar de comer ensalada.
Es una oportunidad para entender un parásito del que muchas personas nunca habían escuchado hablar y aprender por qué frutas y vegetales frescos también pueden transmitir enfermedades.
¿Qué es Cyclospora?
Cyclospora cayetanensis es un parásito microscópico capaz de provocar una enfermedad intestinal conocida como ciclosporosis.
La infección ocurre cuando una persona consume alimentos o agua contaminados con el parásito.
A diferencia de enfermedades gastrointestinales que pueden transmitirse fácilmente de una persona a otra, la transmisión directa de Cyclospora entre personas es poco probable.
Existe una razón biológica interesante.
Después de ser expulsado en las heces de una persona infectada, el parásito necesita tiempo —desde varios días hasta semanas— en el ambiente antes de convertirse en infeccioso.
Por eso, cuando aparecen numerosos casos, los investigadores suelen buscar una fuente común de alimentos o agua contaminados.
Un año fuera de lo normal
Los números de 2026 llaman particularmente la atención.
Entre el 1 de mayo y el 31 de agosto, los CDC registraron 19,883 infecciones confirmadas en laboratorio adquiridas dentro de Estados Unidos.
Los casos fueron reportados en 49 estados y el Distrito de Columbia.
La edad de los pacientes osciló entre uno y 99 años, con una mediana de 46 años.
El 56% de los pacientes fueron mujeres y el 44% hombres.
Más de mil personas fueron hospitalizadas.
Y los CDC advierten que el número real probablemente fue mayor.
Muchas personas con síntomas relativamente leves nunca buscan atención médica y, por tanto, nunca son sometidas a las pruebas necesarias para identificar el parásito.
Existe además un retraso considerable entre el momento en que una persona enferma y cuando su caso llega finalmente al sistema nacional de vigilancia.
Los CDC estiman que ese proceso puede tomar alrededor de seis semanas.
La lechuga detrás del gran brote
Una parte importante del aumento de este año pudo finalmente ser rastreada hasta un alimento concreto.
La investigación epidemiológica y de rastreo vinculó un gran brote multistatal con lechuga iceberg procesada procedente de Taylor Farms de México.
La compañía retiró del mercado la lechuga afectada en julio.
Al concluir la investigación epidemiológica del brote, los CDC contabilizaron 12,883 enfermedades en 21 estados, 570 hospitalizaciones y dos muertes asociadas con ese brote.
La FDA confirmó que productos relacionados con la retirada habían sido distribuidos en numerosos estados, incluido Florida.
También fueron servidos o comercializados a través de diferentes establecimientos y canales de distribución.
Las autoridades determinaron posteriormente que las fechas de consumo de todos los productos retirados habían expirado y que la lechuga implicada ya no permanecía disponible en tiendas o restaurantes.
El 11 de septiembre, los CDC declararon terminado ese brote.
Por eso es importante hacer una distinción:
No existe actualmente una recomendación federal para que las familias de Florida dejen de consumir lechuga iceberg.
El producto responsable del brote ya salió del mercado.
Una diarrea que puede desaparecer… y regresar
La ciclosporosis puede confundirse fácilmente con otras enfermedades gastrointestinales.
Su síntoma más característico es la diarrea acuosa.
También pueden aparecer pérdida de apetito, pérdida de peso, cólicos abdominales, hinchazón, gases, náuseas y fatiga.
Con menor frecuencia pueden presentarse vómitos, dolores corporales, dolor de cabeza y fiebre baja.
Los síntomas generalmente comienzan aproximadamente una semana después de la infección, aunque pueden aparecer desde dos días hasta dos semanas o más después de la exposición.
Una característica particularmente frustrante es que la enfermedad puede parecer que desaparece y después regresar.
Sin tratamiento, los síntomas pueden prolongarse durante semanas.
La fatiga incluso puede continuar después de que los problemas gastrointestinales hayan desaparecido.
¿Quién puede enfermar gravemente?
Cualquier persona que consuma alimentos o agua contaminados puede infectarse.
Sin embargo, algunos grupos pueden experimentar enfermedad más prolongada o complicaciones mayores.
Entre ellos se encuentran los adultos mayores, los niños y las personas con sistemas inmunitarios debilitados.
Uno de los principales riesgos de una diarrea intensa y prolongada es la deshidratación.
Una persona que presenta diarrea acuosa persistente, especialmente después de consumir alimentos frescos o durante un brote conocido, debe comunicarse con un profesional de salud.
Hay además un detalle importante para el diagnóstico.
Las pruebas rutinarias de heces no siempre detectan Cyclospora.
Cuando existe sospecha clínica, puede ser necesario que el profesional solicite específicamente una prueba para este parásito.
¿Por qué los vegetales pueden contaminarse?
Cuando pensamos en enfermedades transmitidas por alimentos, muchas personas inmediatamente imaginan carne cruda, pollo o huevos.
Pero los productos agrícolas frescos también pueden contaminarse.
La contaminación puede ocurrir en diferentes puntos de la cadena alimentaria: durante el cultivo, mediante agua contaminada, durante la cosecha, procesamiento, transporte o preparación.
En el caso de Cyclospora, la contaminación está relacionada con materia fecal humana que llega a alimentos o agua.
Históricamente, los brotes estadounidenses se han relacionado con distintos productos frescos importados, incluyendo albahaca, cilantro, diferentes tipos de lechuga, perejil, frambuesas y guisantes.
Eso tampoco significa que esos alimentos deban evitarse.
Frutas y vegetales continúan siendo componentes esenciales de una alimentación saludable.
La respuesta correcta es mejorar la seguridad alimentaria, no eliminar alimentos nutritivos de nuestra dieta.
¿Lavar la ensalada elimina el parásito?
Aquí aparece uno de los aspectos más importantes para el consumidor.
Lavar frutas y vegetales reduce riesgos, pero no garantiza eliminar completamente Cyclospora.
Los CDC recomiendan lavar cuidadosamente frutas y vegetales bajo agua corriente antes de comerlos, cortarlos o cocinarlos.
Los productos firmes, como melones o pepinos, pueden frotarse con un cepillo limpio mientras se mantienen bajo el agua.
También deben eliminarse las áreas dañadas o golpeadas.
Los productos cortados o pelados deben refrigerarse rápidamente.
Pero incluso siguiendo correctamente estas medidas, no existe garantía absoluta de eliminar el parásito si un alimento ya está contaminado.
La cocción sí destruye Cyclospora.
Los CDC señalan que, cuando sea apropiado, cocinar los productos agrícolas hasta alcanzar al menos 158 grados Fahrenheit —70 grados Celsius— mata el parásito.
Evidentemente, muchos vegetales destinados a ensaladas se consumen crudos.
Por eso la prevención debe comenzar mucho antes de que el producto llegue a nuestra cocina.
No existe una “lavada milagrosa”
El miedo a los microorganismos también puede llevar a prácticas innecesarias o potencialmente perjudiciales.
Frutas y vegetales deben lavarse con agua corriente.
No es necesario utilizar jabón, detergente ni productos domésticos de limpieza sobre los alimentos.
Mantener las manos limpias antes y después de manipular productos frescos y evitar la contaminación cruzada con carnes crudas siguen siendo medidas fundamentales de seguridad alimentaria.
También es importante mantenerse atento a las alertas oficiales de retiradas de productos.
Cuando una autoridad identifica un alimento contaminado, simplemente lavarlo no necesariamente lo convierte en seguro.
Un producto retirado debe desecharse o devolverse según las instrucciones correspondientes.
El diagnóstico puede pasar inadvertido
La ciclosporosis presenta otro desafío.
Una persona puede sufrir diarrea durante días, pensar que tiene un “virus estomacal” y nunca conocer la verdadera causa.
Los CDC advierten que la detección del parásito puede ser difícil incluso en pacientes con síntomas.
Un examen convencional para parásitos intestinales puede no identificarlo de manera confiable.
Por eso es importante que los pacientes informen a su médico sobre exposiciones potenciales: alimentos consumidos recientemente, viajes y conocimiento de brotes o retiradas.
Esa información puede ayudar al profesional a decidir qué pruebas solicitar.
La ciclosporosis tiene tratamiento.
El medicamento de elección utilizado habitualmente es una combinación de trimetoprim y sulfametoxazol, pero el tratamiento debe ser indicado por un profesional de salud considerando las circunstancias particulares del paciente.
No todas las personas necesitan exactamente el mismo manejo y no se recomienda automedicarse con antibióticos.
¿Debemos preocuparnos ahora?
Los números de 2026 son extraordinarios, pero deben interpretarse correctamente.
El gran brote asociado con la lechuga iceberg terminó.
Los CDC informan que las infecciones recientes vinculadas con ese brote disminuyeron considerablemente y que los productos retirados ya no están disponibles.
Tampoco significa que casi 20,000 personas estén enfermas en este momento.
La cifra corresponde a infecciones cuya fecha de inicio ocurrió durante la temporada de mayo a agosto y que posteriormente fueron notificadas a los CDC.
La agencia continúa recibiendo algunos reportes debido al retraso que existe entre enfermedad, diagnóstico e incorporación a las estadísticas nacionales.
La señal epidemiológica importante es otra:
2026 fue un año excepcional para Cyclospora en Estados Unidos.
Y entender por qué puede ayudar a prevenir futuros brotes.
Lo que significa para Florida
Florida merece atención especial por varias razones.
Nuestro clima favorece el consumo de frutas, ensaladas y alimentos frescos durante prácticamente todo el año.
También somos un estado con intenso turismo internacional y una población extraordinariamente diversa.
Además, productos relacionados con el brote de este verano sí fueron distribuidos en Florida.
Nada de esto significa que los residentes deban desconfiar de frutas y vegetales.
Significa que la seguridad de los productos frescos debe recibir la misma atención que damos a la carne, el pollo y otros alimentos tradicionalmente asociados con intoxicaciones.
Para nuestras familias, cinco hábitos siguen siendo fundamentales:
lavarse las manos antes de preparar alimentos;
lavar frutas y vegetales bajo agua corriente;
mantener refrigerados los productos cortados;
evitar contaminación cruzada;
y prestar atención a las alertas y retiradas oficiales de alimentos.
Cuando una ensalada saludable puede enfermarnos
La gran lección de Cyclospora en 2026 no es que las ensaladas sean peligrosas.
Es exactamente lo contrario.
Necesitamos continuar consumiendo frutas y vegetales, pero debemos reconocer que “fresco” no significa automáticamente “libre de microorganismos”.
La seguridad alimentaria comienza en el campo, continúa durante el procesamiento y transporte, pasa por supermercados y restaurantes y finalmente llega a nuestra cocina.
El consumidor representa solamente el último eslabón de esa cadena.
Los casi 20,000 casos registrados este año muestran lo que puede ocurrir cuando una falla aparece mucho antes de que el alimento llegue al plato.
Y dejan una enseñanza sencilla:
comer saludable también significa comer seguro.

