Reelección o cárcel

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Por Carlos McCoy

Las ex presidencias en nuestros países latinoamericanos, se han convertido en un ejercicio peligroso. Algo así como tener agarrado a un tigre por la cola.  Es casi imposible soltarlo.  Al hacerlo, se corre el alto riesgo de ser devorado por la fiera.

Algunos presidentes han logrado salir más o menos bien librados, pues, antes de soltar al peligroso gato rayado, supieron colocar una buena y segura barrera, construidas con jueces y fiscales venales, donde se guarecen cuando sueltan el animal y hasta ahora han salido ilesos.

Otros, han conseguido convencer a uno de sus acólitos y lo han tirado al ruedo para que este se encargue de seguir asiendo al felino por el rabo.

Pero, hay muchos casos donde el incumbente no ha logrado salir del redondel a tiempo y ha sucumbido en las fauces de la bestia.

En sentido general, las ex presidencias se han tornado muy peligrosas en América Latina.  No hay garantías una vez fuera del poder. No hay seguridad de que se van a cumplir acuerdos como ese de agarrar un enorme y salvaje gato sin soltarlo.

Los ingratos se olvidan de  todos los favores recibidos, pues como nos dijo un amigo   en una ocasión, el único favor que se agradece en política, es el siguiente.

Mientras están  en el poder, todo es color de rosa. Muchos amigos y adhesiones por doquier. Una vez fuera, todo cambia.

Uno de los gigantes del BRIC, Brasil, tiene a dos ex presidentes acusados de corrupción, Lula y Dilma, y uno en ejercicio, Temer, es un potencial encartado. Como se dice ahora.

En Perú, todos los ex presidentes peruanos vivos, Humala, Alan García, Toledo, Fujimori y Francisco Morales o están presos o prófugos.

La fiscalía General de Colombia investiga si la campaña presidencial de Juan Manuel Santos recibió US$1 millón de Odebrecht.

El ex presidente Mauricio Funes de El Salvador, está asilado en Nicaragua.

En Guatemala cayó la mutual, el ex presidente Otto Pérez Molina y su vice presidente Roxana Baldetti.

En los Estados Unidos de América fueron arrestados Rafael Callejas, ex presidente de Honduras y Ricardo Martinelly  ex de Panamá.

El cono sur no se escapa, pues la ex presidente Cristina Kirchner ha sido procesada tres veces y la Bachelet ha sido afectada, por carambola, a través de su hijo y su nuera.

Aunque no acusados pero si acosados, están Peña Nieto en México y Maduro en Venezuela. Hasta la Suiza de América, Costa Rica, tuvo dos  ex presidentes presos.

Ecuador no se queda detrás, Lenin Moreno, ex vice de Rafael Correa y actual presidente, no solo la emprendió contra el ex presidente sino también, como curándose en salud, le ha quitado todos los poderes a Jorge Glas, su vicepresidente.

Algunos, como Daniel Ortega de Nicaragua, han encontrado una posible solución. Se ha reelecto tres veces y en este, su cuarto periodo presidencial, para asegurarse aún más, llevó a Susana Morillo, su esposa, como vicepresidente y tiene siete hijos en importantes posiciones. Así todo se queda en casa y no hay sobresaltos.

En nuestro país, a pesar del crecimiento continuo de la economía en los últimos años,  la tanda extendida, las edificaciones escolares, arreglos de hospitales, construcciones de carreteras, estancias infantiles, visitas sorpresas y mil firmas más, parte de la oposición y la llamada “Sociedad Civil” sigue pidiendo la cabeza del presidente Danilo Medina para que sea procesado por el caso de Odebrecht y Punta Catalina.

Con el agravante, que, contrario a Daniel Ortega, la actual vicepresidente, es la esposa de un expresidente y ambos aspiran a sentarse en la famosa silla de alfileres.  Este último lo haría por cuarta ocasión.

¿Qué pasará en el 2020? ¿Irá Danilo a la reelección o…?

Carlos McCoy
CarlosMcCoyGuzman@gmail.com

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