Origen de la feria de las flores …Historia contada por el gran taita J. Concepción S. Uribe

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“Somos de la bella ciudad de la feria de las flores, de la ciudad de eterna primavera.” José Concepción S. La Feria de las Flores de Medellín tiene en su trasfondo un homenaje a los medios de transporte: silletas, caballos, autos, chivas y bicicletas. 

 En los albores del siglo XX era común que por las calles del centro de Medellín pasaran silleteros, cargado consigo de mercancías, flores y hasta personas enfermas que no podían caminar. 

 Eso fue todo un espectáculo ya que iban cargadas sus espaldas, ellos salían temprano de Santa Elena. 

 La historia cuenta que el medio de transporte para bajar la empinada montaña que separa a este corregimiento de Medellín era por medio de una silla amarrada a las espaldas de los campesinos. 

 Al principio no era una herramienta de exhibición, era, más bien, un medio de carga y transporte. Y si uno ve, de la silla sale el silletero. 

 Al principio eran ellos los esclavos que cargaban y llevaban las sillas, lo usaban para transportar mercancías por aquellos caminos en los que las mulas no podían andar. 

Aparece en tiempos pasados y seguí vigente, pues los campesinos no tenían otra forma para bajar flores, verduras y carbón a los mercados de la ciudad. 

 Y a pesar de que trabajaban. 

 Para los ojos de los medellinenses vernos era entretenimiento. 

 Más poco a poco, lo que era un medio de subsistencia empezó a ser parte de los planes de ciudad. 

 Aunque no fue protagonista, cuenta mi abuelo que recordaba que las primeras exhibiciones florales en Medellín fueron en 1940. 

 Más tarde, en 1957 la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín decidió retomar la Fiesta de las Flores, celebración que la misma organización llevaba a cabo a principios del siglo XX. 

 Y en ese año, el evento recibió el nombre de Fiesta de las Flores. 

He ahí donde mi abuelo hizo su debut: el espectáculo central fue un pequeño desfile de silleteros. 

Problemas de seguridad hicieron que en 1958 y en 1959 no pudieran salir a las calles, pero la fiesta regresó en 1960, ahora como la Fiesta de la Libertad y las Flores. 

El año siguiente recibió el nombre de Feria de los Textiles y las Flores. 

A pesar de los cambios de nombre, la fiesta se basaba en el desfile en el que mi abuelo era protagonista, porque se sentía muy orgulloso de ser paisa. 

Cuenta que cada año fue ganando relevancia dentro de la celebración la feria de las flores y su tradicional desfile de los silleteros. 

Algunas personas dicen que el desfile es un culto al transporte. 

Porque el progreso de Medellín siempre ha estado ligado a la forma en la que nos movemos. 

Más decía se vive en una ciudad encunada en medio de las montañas, por vivencias propias, sé que depende de las vías y los vehículos para poder comunicarse. 

Por eso dicen que el culto a la movilidad ha estado siempre en las fiestas de agosto: que van acompañado de caballos, chivas, autos clásicos y antiguos y, desde hace poco, un medio que cada vez es más popular: las bicicletas. 

Todos estos desfiles son, sin duda, un homenaje a los medios de transporte, al progreso y a la movilidad. 

Hoy ya 64 años de tradición en la Ciudad de la eterna primavera, se engalana con la naturaleza y colorido de sus flores y expresar con regocijo y orgullo la estrofa del Himno antioqueño que dice: “¡Oh libertad! que perfumas las montañas de mi tierra, deja que aspiren mis hijos tus olorosas esencias, ¡Oh libertad!” 

¡Viva Colombia! ¡Viva su feria de las Flores! 

“Échate la bendición… En el nombre del Paisa, del mijo y del espíritu de los buenos que somos tantos.” 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Presidenta del Congreso Hispanoamericano de Prensa, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México.  

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