Las tumbas de los Trujillo. Héctor Bienvenido “Negro” Trujillo Molina, hermano menor del tirano

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Cumplidas dos décadas de gobernar la República Dominicana como una hacienda privada, Rafael Leónidas Trujillo Molina sintió que la presión de los organismos internacionales para que organizara una contienda electoral que abriera oportunidades a otros dominicanos para dirigir el país, se le tornaba inmanejable. Eso lo forzó a cederle interinamente la primera magistratura de la nación al menor de sus hermanos por ser este quien probablemente mejor lo igualaba en personalidad y quién él entendía , era el más fiel de sus hermanos.

Es así como Héctor Bienvenido Trujillo Molina, alias Negro, se convierte en presidente marioneta en 1951. El primer periodo de su gobierno, transcurrido entre el 1 de marzo y el 1 de octubre de ese año, fue utilizado por Trujillo y sus seguidores para organizar las elecciones de 1952. Mediante dos procesos electorales truculentos, Héctor Bienvenido se quedó en el poder hasta el 3 de agosto de 1960, cuando el propio Trujillo lo sustituyó por otro gobernante títere, Joaquín Balaguer.

Aunque Negro Trujillo fue una figura presidencial decorativa, pues quien realmente gobernaba era Rafael Leónidas, el hecho de ostentar el cargo de presidente de la República le daba ciertos privilegios y facilidades que no tuvieron el resto de los hermanos del tirano, entre ellas: acumular riqueza fácilmente y sacar dinero del país para colocarlo en bancos extranjeros. De modo, que cuando Trujillo es ajusticiado el 30 de mayo de 1961 ,Negro Trujillo le toca abandonar el territorio nacional la tercera semana de noviembre de 1961, este disponía de una jugosa fortuna que, todavía hoy día, nadie ha podido determinar con precisión. Muestra de ello es que vivió lujosamente 40 años más después de la caída del trujillato, sin que nunca se le conociera oficio o trabajo alguno.

Al momento de su muerte, ocurrida el 19 de octubre del 2002, la prensa reportó que le había dejado a su esposa Alma Mclaughlin más de 50 millones de dólares. Tan cuantiosa es la cantidad de dinero dejada por él, que varios de sus sobrinos han presentado en cortes dominicanas y en los Estados Unidos, demandas para que su viuda les entregue parte del dinero. Falleció en Miami a los 94 años de edad. Sus restos descansan en un edificio lujoso del cementerio Woodlawn north de esa misma ciudad. La lápida de su nicho tiene inscrito también el nombre de su esposa quien todavía vive.

Texto y fotos: ” Las ctumbas de los Trujillo” de Franklin Gutierrez

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