HIPOLITO Y LUIS

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Por Juan TH

Otra vez el ex presidente Hipólito Mejía buscará la nominación en el Partido Revolucionario Moderno para intentar volver al poder. Del mismo modo, otra vez Luís Abinader irá tras la misma posición. Ambos tienen los mismos derechos constitucionales y están protegidos por los estatutos de su organización política.

¿Es bueno o es malo que ambos tengan las mismas aspiraciones? ¡No! En un partido democrático, de amplia participación popular, es saludable que surjan varios candidatos y que al final, en una convención soberana, sean las bases las que decidan quién debe representarlos en la boleta electoral.

Lo malo, lo perjudicial, es que las corrientes o tendencias, se enfrasquen en una lucha caracterizada por el irrespeto las descalificaciones, porque atentaría contra la unidad y la convivencia interna.

Si la mayoría decide que el candidato debe ser Luís, sus contrarios, encabezados por Hipólito tendrán, como en los comicios pasados, habrá que  respaldarlo militantemente. Ahora bien, si es de otro modo, y las bases eligen a Hipólito,  habrá  que hacer lo mismo: ¡Salir a las calles a buscar los votos de la victoria!

Por suerte Hipólito y Luís tienen  una relación de respeto, consideración y admiración desde hace muchos años. Si bien los intereses pueden dividirlos coyunturalmente, su trato afable y cordial, no tiene por qué cambiar. Más allá de sus aspiraciones están los intereses del partido y del país.

La unidad partidaria es fundamental para la victoria. Primero la unidad del PRM, luego la unidad con otras fuerzas para mantener y consolidar el Bloque Opositor que el gobierno intenta socavar y destruir.

Luís no es un hombre obsesionado con la candidatura presidencial; no dice; “ahora o nunca”. Ni prefiere que entre el mar y que todos se ahoguen si no gana una convención. Sabe además, que el tiempo es su gran aliado. La sensatez y la madures que ha demostrado el joven político, están fuera de dudas. Lo mismo digo de Hipólito que ha sabido perder con decoro y dignidad como todo un demócrata.

Ambos, Hipólito y Luís, tienen que evitar que las pasiones se desborden en el PRM. Las reuniones que realizan casi todas las semanas, en las casas de ambos, tienen que mantenerse. Es un buen ejemplo, una señal de unidad, de amistad y compañerismo. ¡Que se mantenga esa camaradería!

El PLD y el gobierno –Hipólito que no se confíe en Danilo- harán lo que tenga que hacer para dividir al PRM y para quebrantar las relaciones personales de los principales dirigentes. Invertirán lo que tengan que invertir, comprarán a quien haya que comprar. En el PLD, y en el gobierno, no hay escrúpulos. ¡No lo olviden!

Creo, sin embargo, que es temprano, muy temprano, para hablar de candidaturas sin antes haber producido una reestructuración en el PRM, sin darle una fisonomía que lo identifique y lo diferencie de los demás partidos.

Lo primero, primero. Y lo primero, lo urgente, es el partido, la marca; luego llegará el tiempo de los candidatos, de las aspiraciones, no solo de Hipólito y Luís, sino de todos los que así lo deseen. No pongan los bueyes detrás de la carreta. No cometan el error infantil de invertir las tareas y los objetivos tácticos y estratégicos.

Hipólito y Luís que luchen ahora por el fortalecimiento y la unidad del PRM y el Bloque Opositor, luego que se enfrasquen en una lucha plural, libre y democrática, por la candidatura presidencial.

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