Golovkin: “Claro que quiero una revancha porque sigo siendo el campeón”

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El peleador kazako Gennady Golovkin siguió sin perder su sonrisa después del combate nulo que protagonizó esta noche en el T-Mobile Arena de Las Vegas ante el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, y dijo que entendía el drama que vive en cada pelea.

“El boxeo es un espectáculo de mucho drama y como tal hay que asumirlo hasta el final”, declaró Golovkin. “No entró a valorar los veredictos, peleo, y agradezco todo el apoyo que he recibido de los aficionados y en especial de los kazakos que vinieron a verme”.

Golovkin, de 35 años, 19 defensas exitosas de sus títulos (2010-2017), que esta vez fueron tres del peso mediano, versión Federación Internacional de Boxeo (FIB), Asociación Mundial (AMB) y Consejo Mundial (CMB), la segunda mejor racha en la historia del boxeo, sólo superadas por las 20 de Bernard Hopkins (1995-2005), reiteró que el veredicto no es su fallo.

“Mi responsabilidad fue la de darlo todo en cada asalto y eso fue lo que hice desde que comenzó la pelea”, subrayó Golovkin. “Lo presione de principio a fin y creo que fue superior”.

La mejor prueba de esa realidad la dieron los aficionados que llenaron el aforo del T-Mobile Arena, que comenzaron con el grito de “¡Canelo, Canelo, Canelo…! y a medida que avanzaba la pelea la cambiaron por “GGG, GGG, GGG…”.

A la pregunta concreta de si ganó la pelea, Golovkin con su lenguaje directo recordó que seguía en posesión de todos los cinturones.

“Sigo siendo en campeón, no he perdido ninguno de los cinturones y por lo tanto nada ha cambiado”, valoró Golovkin, que al igual que “Canelo” dijo que estar dispuesto a la revancha. “Claro que quiero una revancha porque lo que hemos protagonizado esta noche ha sido una pelea real”.

Por su parte, el preparador de Golovkin, el mexicano Abel Sánchez dijo no sentirse sorprendido por la manera como se dieron los hechos dentro del cuadrilátero y el veredicto.
“Ninguna sorpresa”, comentó Sánchez. “Sabíamos con lo que nos íbamos a enfrentar para esta pelea, que podría ser la guerra”.

Mientras que el promotor Óscar De la Hoya, dueño de Golden Boy Promotions, que lleva los intereses de Álvarez, dijo que su cliente había ganado 7-5 la pelea.

Pero lo que no pudo explicar es como la jueza Adelaide Byrd, que trabaja en peleas desde 1997 con 442 en su haber, vio a Álvarez ganador de 10 de los 12 asaltos (118-110 puntos).

De lo que si quiso hablar fue que se trabajará la posibilidad de una revancha y del éxito económico que dejó la pelea con taquilla superior a los 30 millones de dólares y más de dos millones de venta por la televisión de pago con 80 dólares por persona.

Mientras que los boxeadores se llevaron apenas ocho millones de dólares garantizados con sus bolsas, a repartirse, cinco para Álvarez y dos que recibió Golovkin.

La ironía o el insulto en torno a este dinero es ver que el pasado 26 de agosto por el “circo” y la “farsa” que protagonizaron Floyd Mayweather junior y Conor McGregor, el primero tuvo una bolsa garantizada de 100 millones de dólares y el segundo de 35, al margen todo lo que puedan ganar por los derechos de la venta de la televisión de pago.

De ahí, que la puntuación ofrecida por Byrd hiciese que una gran pelea que ya entró a formar parte de la historia del boxeo la convirtiese también en otra mancha negra en el mundo de un deporte que siempre está envuelto en las “sospechas”, “los escándalos” y la “falta de control” por parte de las propias autoridades.

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