El mexicano “el Payo” corta una importante oreja en Aguascalientes

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El torero mexicano Octavio García "El Payo", lidia su segundo toro de la tarde, "Por Siempre", de 529 kilos durante la tercera corrida de la Feria Nacional de San Marcos 2017, en Aguascalientes (México). EFE

Aguascalientes (México).- El torero mexicano Octavio García “el Payo” cortó hoy un apéndice que le puso brillo a la tercera corrida de la Feria de San Marcos en la Plaza Monumental de Aguascalientes, norte de México.

En la corrida, el mexicano Fabián Barba se llevó un trofeo mientras que el español José Mari Manzanares recibió pitos en el quinto toro de la tarde.

Con un aforo de dos tercios de entrada, se lidiaron seis toros del hierro de Begoña excelentemente presentados, pero que dieron muy pocas opciones para el lucimiento de los toreros.

Barba abrió plaza y fue de menos a más, con mucho empeño por hacer las cosas bien y su trasteo fue tomando altura al final del mismo; mató de una buena estocada y se le concedió un trofeo que le supo a gloria.

Con el cuarto, el toro se agarró al piso sin fiereza y Barba siguió en el mismo plan pero sin conseguir lo deseado. Estocada caída y el público lo despidió con palmas tibias.

Manzanares anduvo sin suerte con el segundo, un toro parado que no repetía y al que consecuentemente no se le podían ligar los muletazos aunque hizo el esfuerzo, mató de estocada y hubo palmas tibias.

Con el quinto, que embistió con un poco más de voluntad pero sin emplearse, José Mari nuevamente trató de sacarle partido pero el toro carecía de calidad y terminó deslucido porque caminaba mucho.

Para su desgracia con la espada, sobre todo con el descabello, ha estado francamente mal y tras varios intentos fallidos escuchó un aviso y pitos cuando se despidió.

El Payo, con el tercero, que fue muy malo no podía ver triunfo seguro y estuvo bien a secas. Mató de dos viajes y un bajonazo y escuchó ligeros pitos.

En el sexto, bien con el capote y se le ovacionaron sus verónicas y sus chicuelinas andarinas para colocar al toro que terminó parado y sin emplearse.

Pero el Payo le puso de carnada los muslos para sacarle los muletazos que la gente le agradeció y por ello terminó por ganarse las simpatías con los momentos de más torería y más entusiasmo.

Finalmente concluyó con una estocada entera en buen sitio y la gente ha pedido los trofeos aunque el juez concedió solo una oreja. Despedida con una ovación muy significativa.

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