Una enorme tormenta invernal sin precedentes ha barrido gran parte de Estados Unidos, poniendo bajo alerta a más de 160 millones de personas en al menos 36 estados. Radiografías meteorológicas muestran intensas nevadas, vientos helados y temperaturas bajo cero, condiciones que han causado colapsos en redes eléctricas, cancelaciones masivas de vuelos, accidentes en autopistas y advertencias de emergencia en múltiples regiones.
Este frente frío ha obligado a gobiernos estatales y locales a activar planes de emergencia, con refugios temporales habilitados y servicios de emergencia redoblando esfuerzos para responder a accidentes y rescates. Las autoridades han instado a los residentes a evitar viajar a menos que sea absolutamente necesario, y a prepararse para posibles interrupciones en el suministro eléctrico.
Analistas señalan que se trata de una de las tormentas más amplias registradas en años recientes y que se extiende desde el centro del país hasta la costa este, con el potencial de extenderse durante varios días más. Las autoridades han llamado a la calma, al tiempo que intensifican los esfuerzos para proteger a los más vulnerables, incluidos adultos mayores y personas sin hogar.

