Congreso contra su constitución

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Durante todo este milenio he analizado cientos de cambios de gobiernos en todo el mundo. Sin embargo, debe confesar que no conozco un solo caso dentro de los casi 200 países del planeta en el cual a un presidente electo con millones de votos en 2 vueltas electorales se le haya podido sacar en 6 minutos, sin debate, din derecho a al defensa y sin cumplir con la carta magna y el reglamento del Congreso.

Democracias parlamentaristas y presidencialistas.

En Reino Unido, donde me encuentro, el Parlamento sí puede remover fácilmente a un Primer Ministro, pero este no puede hacer lo mismo con el jefe de Estado (la corona es hereditaria y vitalicia).

En democracias parlamentarias, donde el puesto de Primer Ministro depende del apoyo de la mayoría absoluta del Legislativo, es constitucional el que, cuando este gobernante pierde dicho respaldo,  puede ser removido y remplazado por otro parlamentario o se abra paso a nuevas elecciones legislativas adelantadas.

Sin embargo, el Perú no tiene un sistema así (oriundo de Inglaterra y adoptado por Italia, Israel, etc.), en el cual hay una clara división entre un jefe de Estado (con poderes limitados) y un jefe de Gobierno (con mayores poderes y basado en detentar más del 50% del Legislativo), sino uno de tipo presidencialista, en el cual el mandatario cumple al mismo tiempo tanto el rol de jefe de Estado como de Gobierno, y es electo por un periodo fijo.

A diferencia de monarquías constitucionales donde el jefe de Estado es el rey o reina que no son puestos en el trono por el pueblo, en las democracias presidencialistas los Congresos sí pueden remover al jefe de Estado, que es electo, pero el proceso es muy largo y complicado. En EEUU, Donald Trump es el único Presidente que ha sido sancionado con un impeachment por parte de la Casa de los Representantes, pero el Senado impidió que fuese removido.

El Congreso peruano sí tiene facultades para remover a un Presidente, pero, como en toda república, el trámite para ello requiere de todo un procedimiento, el cual debe ser, necesariamente, prolongado, sobre todo cuando se busca sacar a un mandatario electo por el voto popular.

Pedro Castillo es el único presidente electo con más de 8,8 millones de votos en toda la historia nacional. Desde el 7 de diciembre del 2021 al del 2022, él ha confrontado 4 mociones de vacancia, todo un récord en la historia universal. Las 2 primeras fracasaron y la tercera abortó.

Vacancia ilegal.

El miércoles 7 el Presidente del Congreso adelantó una sesión y presentó una cuarta moción de vacancia. En otras notas y en un video que en menos de 2 días ya ha superado las 1,3 millones de vistas, he explicado por qué esta no ha sido legal ni democrática.

Luego de ello, he visto el testimonio del abogado Guillermo Olivera, quien fue a visitar al presidente presidiario Pedro Castillo en el penal. A él le comunicó que sigue siendo legalmente el jefe del Estado, y que su detención es “delictiva”. Sostiene que “no hubo proceso de vacancia”. Esto debido a que toda moción de vacancia debe ser escrita, firmada por 1/5 de los congresistas (26 de los 130 legisladores) para que sea esta sometida al pleno y para que este luego la discuta y decida si la admite o no (para lo cual requiere 2/5 de los congresistas, es decir 52 votos). No obstante, nada de eso se dio.

La moción presentada por José Williams no circuló impresa ni llevó esas 26 firmas como mínimo (el relator solo informó que tenía las del presidente y la vicepresidenta del Congreso). Tampoco hubo una audiencia especialmente convocada (y dando un tiempo prudencial, usualmente de días, para que los congresistas la lean y estudien) para ver sí pudiese ser refrendada por un mínimo de 52 parlamentarios.

La sesión del mediodía del 7/12 no fue convocada por el pleno ni en esta se presentó por escrito la cuarta moción vacadora (y con sus respectivas 26 firmas como mínimo). Simplemente, el relator la leyó y se pasó a votar sin ningún debate, enmienda o invitación a la parte que se estaba procesando. Se ha vulnerado el debido proceso, el reglamento congresal y la carta magna.

Golpismo.

Se suponía que el Congreso había agendado ese día a las 3 pm un debate sobre la tercera moción de vacancia presentada por Málaga, pero, se aprobó previamente al caballazo una cuarta muy distinta. A esa misma hora, en cambio, ya estaban todos los altos mandos militares y policiales y las cabezas del poder judicial y la fiscalía para juramentar a quien les iba a servir (algo que no se estipula y que estaba previamente cocinado).

He visto cuando el parlamento británico ha discutido el remover a un gobernante y siempre la persona afectada ha estado presente (mientras que en Perú al presidente ni siquiera se le invitó o cursó la moción vacadora). Cuando cae un primer ministro, se permite un periodo de transición y él o ella retornan al parlamento, nunca a la cárcel. En Lima, Castillo fue apresado siendo mandatario constitucional y sigue detenido, mientras a Keiko se le deja salir al exterior. 

Puno, Chiclayo y varios vecinos (Argentina, Bolivia, Colombia, México, Cuba, etc.) no reconocen a Boluarte. En cambio, Waldemar Cerrón, es el único congresista “socialista” que, nuevamente, ha salido a lavar la cara al golpismo al decir que ella no es “usurpadora”, sino presidenta legítima. Si PL sigue sin censurarlo o expulsarlo, acabará siendo expulsado por el movimiento de masas. 

En este el único que hoy puede abrir paso a una nueva Constituyente y cerrar a un Congreso ilegal que ha violado su propio reglamento, leyes y carta magna, que se ha puesto contra la legalidad y el pueblo, y en donde se viene alentando la represión sangrienta. 

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics. 

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