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Alerta por queso contaminado

SALUD & BIENESTAR

Información, prevención y calidad de vida

Por Dra. Laura Méndez
Analista de Salud
El Sol de la Florida

26 de septiembre de 2026

Una nueva alerta alimentaria nacional pone nuevamente bajo la lupa los productos elaborados con leche no pasteurizada.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y autoridades de salud pública investigan un brote multistatal de Escherichia coli O26:H11 relacionado con quesos de leche cruda de la marca Sierra Nevada Graziers.

Hasta la actualización oficial del 25 de septiembre, 13 personas habían enfermado en nueve estados, ocho habían sido hospitalizadas y tres desarrollaron síndrome urémico hemolítico, una complicación potencialmente grave que puede provocar insuficiencia renal.

No se habían reportado muertes.

Los productos afectados fueron distribuidos a nivel nacional y también vendidos por internet, por lo que la advertencia no se limita a los estados donde hasta ahora se han identificado pacientes.

Para los consumidores de Florida, eso significa que resulta necesario revisar refrigeradores y congeladores aunque, hasta el momento, Florida no figure entre los estados con casos confirmados en este brote.

Qué productos fueron retirados

La investigación está relacionada con quesos Sierra Nevada Graziers grass-fed raw milk cheese, elaborados con leche cruda.

La retirada incluye cuatro variedades:

Medium Cheddar.

Sharp Cheddar.

Jalapeño Jack.

Monterey Jack.

Los quesos fueron vendidos al público en paquetes de 8 y 16 onzas y también distribuidos a restaurantes, establecimientos de alimentos y mayoristas en bloques de cinco libras.

La FDA recomienda que consumidores, restaurantes y comercios no coman, vendan ni sirvan estos productos retirados.

Existe además una dificultad particular con el queso: puede conservarse durante bastante tiempo.

Una persona pudo haberlo comprado semanas atrás y todavía mantenerlo refrigerado o congelado.

Por eso, las autoridades están pidiendo revisar no solamente los productos comprados recientemente, sino también los almacenados.

Si un consumidor retiró el queso de su envase original y ya no puede determinar si corresponde al producto afectado, la FDA recomienda desecharlo.

La evidencia que apunta al queso

La investigación epidemiológica ofrece una señal particularmente fuerte.

Las autoridades entrevistaron a nueve personas enfermas o a sus cuidadores sobre los alimentos consumidos durante la semana previa al comienzo de los síntomas.

Las nueve —el 100% de las entrevistadas— reportaron haber consumido queso Sierra Nevada Graziers elaborado con leche cruda.

Ese hallazgo no constituye por sí solo toda la investigación microbiológica, pero representa evidencia epidemiológica importante.

El 24 de septiembre, la FDA contactó a Sierra Nevada Cheese Company y recomendó retirar los productos.

La compañía aceptó e inició ese mismo día una retirada de todos los quesos Graziers Raw Milk Cheese incluidos en la investigación.

La investigación continúa para determinar el origen exacto de la contaminación y establecer si existen otros productos potencialmente afectados.

Nueve estados tienen casos confirmados

Hasta el 25 de septiembre, las enfermedades habían sido identificadas en California, Colorado, Georgia, Kentucky, Michigan, Nevada, Oregon, Tennessee y Utah.

Florida no aparece actualmente entre esos estados.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre dónde se han confirmado pacientes y dónde se vendió el producto.

La distribución del queso fue nacional.

Esto significa que un residente de Florida podría tener un producto retirado aun cuando no exista todavía un caso confirmado en el estado.

Además, las cifras de un brote pueden cambiar.

Las enfermedades recientes pueden tardar semanas en ser vinculadas epidemiológicamente con un brote porque el paciente debe buscar atención médica, realizarse pruebas y posteriormente las autoridades deben comparar los resultados.

Por eso, 13 casos confirmados no necesariamente representan el número definitivo de personas afectadas.

¿Qué es E. coli O26:H11?

Escherichia coli es un grupo amplio de bacterias.

Muchas variedades viven normalmente en el intestino de personas y animales y no provocan enfermedad.

Otras, sin embargo, pueden producir toxinas capaces de causar cuadros gastrointestinales graves.

La cepa involucrada en este brote, E. coli O26:H11, pertenece al grupo de E. coli productoras de toxina Shiga.

Estas bacterias pueden provocar dolor abdominal intenso, diarrea —que en ocasiones contiene sangre—, náuseas, vómitos y fiebre.

Los síntomas pueden comenzar pocos días después de consumir un alimento contaminado, aunque la FDA advierte que en algunos pacientes pueden tardar hasta nueve días en aparecer.

Muchas personas se recuperan.

Pero otras desarrollan complicaciones mucho más serias.

Tres pacientes desarrollaron una peligrosa complicación renal

Uno de los datos más preocupantes del brote es que tres de los 13 pacientes desarrollaron síndrome urémico hemolítico, conocido como HUS por sus siglas en inglés.

Esta complicación puede producir insuficiencia renal.

El síndrome ocurre cuando la infección y las toxinas asociadas dañan pequeños vasos sanguíneos, lo que puede afectar los riñones y otros órganos.

Entre las posibles señales de alarma se encuentran disminución en la cantidad de orina, cansancio extremo, palidez y aparición inexplicable de moretones.

Una persona con síntomas compatibles después de consumir un producto retirado debe buscar evaluación médica.

La presencia de sangre en las heces, signos de deshidratación o disminución de la orina requiere especial atención.

¿Quién corre mayor riesgo?

Cualquier persona puede desarrollar una infección transmitida por alimentos contaminados.

Sin embargo, determinados grupos tienen mayor riesgo de sufrir enfermedad grave.

Entre ellos se encuentran los niños pequeños, los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Los CDC advierten que los niños menores de cinco años presentan mayor riesgo de complicaciones graves por determinadas infecciones transmitidas mediante productos lácteos sin pasteurizar.

Para estas poblaciones, escoger leche y productos lácteos pasteurizados es una medida preventiva especialmente importante.

Leche cruda: “natural” no significa libre de bacterias

Los productos elaborados con leche cruda han ganado seguidores entre consumidores que buscan alimentos considerados artesanales o menos procesados.

Pero desde el punto de vista microbiológico existe una diferencia fundamental.

La leche cruda no ha pasado por pasteurización.

La pasteurización utiliza calor durante un período controlado para eliminar microorganismos peligrosos sin eliminar los principales beneficios nutricionales de la leche.

Según los CDC, la leche no pasteurizada puede contener bacterias y otros microorganismos capaces de provocar enfermedades, entre ellos E. coli, Salmonella, Listeria, Campylobacter, Brucella y Cryptosporidium.

Las buenas prácticas de higiene en una granja pueden disminuir la posibilidad de contaminación, pero no pueden garantizar que la leche cruda esté libre de patógenos.

Por eso, las autoridades sanitarias recomiendan elegir productos lácteos pasteurizados, especialmente para personas con mayor riesgo de complicaciones.

Una aclaración importante: no todo queso es peligroso

Este brote no significa que las familias deban dejar de consumir queso.

Tampoco significa que todos los quesos artesanales o todas las marcas de queso representen un riesgo.

La alerta corresponde a productos específicos de Sierra Nevada Graziers elaborados con leche cruda.

Los quesos producidos con leche pasteurizada continúan siendo una alternativa más segura desde el punto de vi

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