Trump da giro brusco a la política migratoria de EEUU

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está tomando medidas que suponen un brusco cambio respecto a los infructuosos esfuerzos de Washington por establecer una amplia legislación migratoria.

“No necesitamos nuevas leyes”, dijo Trump el miércoles en declaraciones en el Departamento de Seguridad Nacional. “Trabajaremos dentro del sistema existente”.

La pieza central de las iniciativas que ha firmado Trump es una orden para iniciar la construcción de su prometido muro fronterizo entre México y Estados Unidos. También ha ordenado recortes en las subvenciones federales para las “ciudades santuario” que protegen a migrantes y tiene previsto aumentar el número de agentes de la patrulla fronteriza y de inmigración.

Se espera que haya más cambios esta semana. El mandatario quiere congelar la entrada de todos los refugiados a Estados Unidos y vetar de forma indefinida a los que proceden de Siria, un país desgarrado por la guerra.

Un borrador de la orden ejecutiva al que tuvo acceso The Associated Press indica que Trump suspenderá la emisión de visados durante al menos 30 días a personas procedentes de varios países de mayoría musulmana: Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

Las acciones, en la primera semana de la presidencia de Trump, cumplirían promesas que impulsaron su campaña y representan un giro drástico en la política de inmigración de Estados Unidos. Fueron bienvenidos por aliados republicanos en el Congreso y condenados por activistas a favor de los inmigrantes, además de desatar nuevas tensiones con México.

Se espera que Trump firme pronto un aviso al Congreso de que planea iniciar negociaciones comerciales bilaterales con la mayoría de los países del Acuerdo Transpacífico, según un funcionario de la Casa Blanca. El lunes, Trump dijo que sacará a Estados Unidos del acuerdo de 12 naciones, que él argumenta perjudicaría a los trabajadores estadounidenses. El presidente dice que quiere negociar individualmente con cada país.

El funcionario insistió en preservar el anonimato, por estar hablando antes del anuncio oficial de la orden ejecutiva.

Durante años, legisladores de ambos partidos han estado trabajando para aprobar una amplia reforma de inmigración que provea algún status legal para personas que viven ilegalmente en el país. Dado el reciente poder electoral de los hispanos, los republicanos temían que la oposición de algunos sectores en el partido dañaría sus prospectos de recuperar la Casa Blanca, pero la victoria de Trump con su mensaje antiinmigración ha cambiado la posición del partido.

Trump da a conocer sus planes de inmigración mientras las detenciones en la frontera sur del país han caído significativamente en comparación con los niveles registrados a finales de la década de 1990 e inicios de la del 2000. El total de arrestos el año pasado fue el quinto más bajo desde 1972. Las deportaciones de personas que viven ilegalmente en Estados Unidos aumentaron bajo Barack Obama, aunque los republicanos lo criticaron por establecer directrices que protegían a algunos grupos de deportación, incluso aquellos traídos al país ilegalmente de niños.

Como candidato, aprovechó las preocupaciones sobre inmigración de muchos estadounidenses, temerosos sobre la pérdida de oportunidades económicas y la amenaza de terroristas y criminales que ingresan al país. Su llamado a construir un muro en la frontera con México fue una de sus propuestas más populares.

Activistas proinmigrantes y otros fustigaron las nuevas acciones del presidente.

Omar Jadwat, director del Proyecto de Derechos de Inmigrantes de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, dijo que el deseo de Trump de erigir el muro fronterizo estaba impulsado “por prejuicios raciales y étnicos que son una vergüenza para la tradición estadounidense de proteger de inmigrantes vulnerables”.

El cómo planea Trump pagar por el muro no está claro.

Aunque él ha prometido reiteradamente que México pagará los costos, se espera que los contribuyentes estadounidenses lo hagan al inicio. El nuevo gobierno no ha dicho nada de cómo piensa forzar a México a rembolsar el dinero.

En una entrevista el miércoles con ABC News, Trump dijo: “Va a haber un pago, será de alguna forma, quizás complicada”.

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto respondió: “Lo he dicho una y otra vez, México no va a pagar por ningún muro”. Se esperaba que Peña Nieto se reúna con Trump la semana próxima en la Casa Blanca, pero un alto funcionario mexicano dijo que el anuncio del muro le ha hecho reconsiderar la visita.

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Julie Pace

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