Si llueve, truene o relampagueé… ¿Qué pasará?

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La inundación que se produzca se convertirá en un S .O .S  de ayuda. Habrá también un S y S es decir, un tsunami o un sismo de movimientos populares  e instituciones en contra de un procedimiento inconstitucional impuesto y sin consulta. En la medida que siga gente tramposa  en cualquier poder con propósitos malvados, las protestas, manifestaciones y reacciones sociales seguirán. Esto hay que entenderlo como principio físico de acción y reacción.

Los ruidos del trueno o de las bombas no serán más veloces que la luz del rayo o el fuego, y es por eso que  Dios que si es la luz, estará acompañando el destino y suerte del país. Los cambios los hacen los ciudadanos con trabajo, educación, bríos, paciencia, constancia y votos en las urnas electorales, si fuera el caso.

Llueva, truene o relampagueé, con o sin tempestad, constituyente o no, los habitantes del país seguirán su cotidianidad con hambre, miseria, justa lucha y esperanza. Esta nación y su pueblo seguirán su disputa a favor de la paz y la libertad, aunque la sombra de la violencia, la injusticia, el abuso de poder, el vandalismo seguirán su curso. El tiempo y el clima variarán, y a la larga siempre habrá lluvia o sequía, tempestad o calma, heridos y muertos, tristes y alegres, ricos y pobres, buenos y malos,

A manera de comparación y recordatorio en relación a la lluvia y lo que puede pasar en Venezuela,  puedo mencionar las tres etapas para que se forme la lluvia; la saturación, la condensación y su precipitación; esto se produce por corrientes ascendentes y descendentes que rompen su equilibrio en la atmósfera. Su velocidad de precipitación varía según el tamaño de las gotas. Una lluvia intensa, de poca duración y de gran precipitación es  llamada chubasco; una lluvia local es de corta duración y caída en un determinado territorio; un chaparrón  es un aguacero con mucho viento, así mismo existe lluvia en sobrefusión, de barro, de azufre, ácida, artificial, cenital, ciclónica, conectiva, de cenizas, radiactiva, de hielo o lluvia helada, de fuego, de estrellas o sistema de meteoritos, para no seguir y comparar con lo que puede pasar en este país y los gobernantes que pretenden luchar contra la naturaleza.

Tenemos antecedentes en el país de la tragedia del Estado Vargas, donde el presidente de ese momento no acepto la ayuda del Imperio. La saturación que tiene el pueblo en problemas económicos, escasez de muchos insumos médicos-medicamentos, falta de comida, inseguridad hace que rebosen sus deseos de rebelarse ante toda injusticia  atropello a sus derechos humanos; la condensación de muchos hechos vandálicos en diferentes áreas y regiones del país, inflación, especulación, anarquía y cobardes en las calles, hacen que posiblemente se precipiten hechos o acciones inesperadas en el tiempo y sin saber en que grado de intensidad, con sus consecuencias de destrucción y muerte. Así que si llueve o no, truene o relampagueé tendrá su final, porque después de la tempestad viene la calma. Esperamos que no sea con fuego y sangre.

Creo que viene para Venezuela una “lluvia social” para rato, no se si será en forma de chubasco o gota a gota hasta acabarse la paciencia del ciudadano, y la conciencia ciudadana con su inteligencia emocional y viendo esta realidad logre controlar su impotencia ante tanta injusticia, partidos políticos divididos, poderes públicos burlándose del pueblo o polítiqueros mentirosos; una colectividad que se deprime, angustia, se enferma por el hambre, violencia, bandoleros, cobardes y matones en las calles uniformados o no que desatan su maldad y odio ante cualquier transeúnte, negocio, establecimiento de salud o del estado, incluyendo la Asamblea Legislativa.

Si  Dios envió el maná como lluvia en el desierto al pueblo de Israel en gotitas e hicieron tortas como alimento, espero que también envíe “lluvia de maná” para el pueblo hambriento de Venezuela ya que la harina y el azúcar lo deben tener las mafias enchufadas, los comerciantes, los bachaqueros  oficialistas y opositores para especular  a los ciudadano del país.

El trueno o sonido de las armas y bombas lacrimógenas de los cobardes se están oyendo en todas las calles de Venezuela. Pero la luz del relámpago que produce el sonido o grito de S.O.S del pueblo venezolano se verá y oirá hasta lo más del profundo lago del subsuelo del desierto del Kalajarí en Africa, en donde un pez bagre dorado y ciego que se guía con sus bigotes  abrirá los ojos por primera vez ante el inmenso desastre que se desata al norte del continente Suramericano, del cual  África hace millones de años estaba unido a el.. Esperemos que el resto del mundo se de cuenta  de lo que sucede en este punto del planeta, antes de un desastre mayor y aumente la emigración a todos los países del planeta; empezando por los fronterizos. Porque en algunos ya no nos quieren y nos rechazan.

El  relámpago que acompaña al rayo como efecto luminoso del choque entre dos nubes, puede que en Venezuela se represente en el encuentro de ideologías entre dos bandos o entre toda la sociedad, su resultado esta por verse y su trueno ya esta por oírse en estos días.

Ciudadanos no dejen que los lleven como un rebaño al matadero, su vida y la de sus familiares vale más que cualquier proceso electoral fraudulento, no se guíen por politiqueros, líderes o gobernantes de mala fe, actuación o reputación. La propaganda política por televisión, radio y prensa tiene sus efectos, pero la  conciencia, educación, religión o fe  de la agente deben guiar sus actos en la vida.

Dios de la lluvia, del tueno y de la Luz, sálvanos. ¿Y si no llueve, no truena y no hay relámpagos, qué? Sálvanos también.

Rubén D Lopera
Neurocirujano.Mgs.Educación Superior
Su atento servidor

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