
Santo Domingo, R. D.-El Ex-presidente Constitucional de la Republica Dominicana Dr. Leonel Fernandez Reyna critico de manera muy energica la situacion en la que se vio involucrada la Hermosa Nacion Caribeña debido a un apagon general producido en dias atras.
Atravez de un articulo de opinio escrita por el Ex-mandatario Dominicano y presidente del partido opositor llamado la Fuerza del Pueblo en el cual el Dr. Leonel Fernandez le llamo por lo que el considera que es su nombre correcto, como el gobierno Central debio de haberle llamado. “ Blackout “, Considero el lider opositor.
No bien la sociedad dominicana había superado la vergüenza del prolongado apagón que afectó el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA), semanas atrás, cuando se produjo el colapso del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), que dejó al sistema operando con apenas 41 megavatios, frente a una demanda de 2,978 megavatios.

Fue un fenómeno de impacto general. Se prefirió hasta abandonar la idea de calificarlo simplemente como apagón para decirlo en inglés: blackout. El caos fue total. Los usuarios del teleférico quedaron suspendidos en el aire, atemorizados, sin saber lo que ocurría. Los del Metro, atascados en medio de la oscuridad, el calor y el desconcierto.
Las diferencias, en principio, entre las instituciones del sector eléctrico, y luego la admisión de que la planta de respaldo del Metro de Santo Domingo, en caso de emergencia, se encontraba en mantenimiento, han desbordado los límites de la paciencia y credulidad de los ciudadanos. La ausencia, hasta estos momentos, de un informe concluyente sobre las causas que lo motivaron alimenta la idea de falta de transparencia e improvisación.
No bien la sociedad dominicana había superado la vergüenza del prolongado apagón que afectó el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA), semanas atrás, cuando se produjo el colapso del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), que dejó al sistema operando con apenas 41 megavatios, frente a una demanda de 2,978 megavatios.
Fue un fenómeno de impacto general. Se prefirió hasta abandonar la idea de calificarlo simplemente como apagón para decirlo en inglés: blackout. El caos fue total. Los usuarios del teleférico quedaron suspendidos en el aire, atemorizados, sin saber lo que ocurría. Los del Metro, atascados en medio de la oscuridad, el calor y el desconcierto.
Las diferencias, en principio, entre las instituciones del sector eléctrico, y luego la admisión de que la planta de respaldo del Metro de Santo Domingo, en caso de emergencia, se encontraba en mantenimiento, han desbordado los límites de la paciencia y credulidad de los ciudadanos. La ausencia, hasta estos momentos, de un informe concluyente sobre las causas que lo motivaron alimenta la idea de falta de transparencia e improvisación.
Desaceleración
La percepción de parálisis que se percibe en el país tiene su fundamento en que, de conformidad con el pronóstico optimista del Banco Central, las proyecciones de crecimiento del producto interno bruto para este año, 2025, serán tan solo de 2.5%, muy por debajo del potencial crecimiento de nuestra economía.
Lo mismo ya había ocurrido en el 2023, cuando solo pudimos alcanzar un 2.4%; y si en el 2024 hubo un crecimiento de 5.0% del PIB, fue debido a que se trataba de un año electoral en que el gobierno, en sus afanes de reelección, aplicó una política de expansión del gasto.
Todo eso transmite la impresión de que la economía dominicana se encuentra, en la actualidad, atravesando por una situación de desaceleración. Es lo que se capta, por ejemplo, en áreas como la construcción, que en la actualidad decrece a -2.0%.
Eso, por supuesto, es alarmante. Que la construcción haya llegado a esos niveles de decrecimiento debería disparar las alarmas. Se trata, después de todo, de uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional. Las causas que lo explican se deben a una caída de la inversión privada y a una lentitud en la ejecución del gasto público de capital.
La manufactura local solo crece 1.7%; y las zonas francas, a pesar de toda la alharaca que se hace sobre inversión extranjera directa, solo 1.8%.
Al comercio tampoco le va mejor. Con un aumento de 2.5%, no logra compensar la debilidad de los sectores productivos; y en cuanto a la agropecuaria, ha sido uno de los mayores fracasos del gobierno del PRM, en perjuicio de los productores y de los consumidores.
Eso, por supuesto, es alarmante. Que la construcción haya llegado a esos niveles de decrecimiento debería disparar las alarmas. Se trata, después de todo, de uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional. Las causas que lo explican se deben a una caída de la inversión privada y a una lentitud en la ejecución del gasto público de capital.
La manufactura local solo crece 1.7%; y las zonas francas, a pesar de toda la alharaca que se hace sobre inversión extranjera directa, solo 1.8%.
Al comercio tampoco le va mejor. Con un aumento de 2.5%, no logra compensar la debilidad de los sectores productivos; y en cuanto a la agropecuaria, ha sido uno de los mayores fracasos del gobierno del PRM, en perjuicio de los productores y de los consumidores.

