Por Alejandra Yanez
@madrenoticiatv
Realmente la maternidad es una carrera de vida. Sí, de vida. Le sonará trillado, pero es una frase reflexiva que abraza las múltiples realidades de una mujer, cuando trae al mundo a un nuevo ser.
El día a día es un ensayo y error, porque sencillamente no hay un manual de descripción, de cómo ser la mejor. Nuestros hijos nos otorgan el título, luego nosotras empezamos a estudiar la carrera, no es online ni presencial sino vivencial. Esta carrera la hacemos con muchos acompañantes, unos bienvenidos otros no tanto. Pero con la fiel convicción que de cada uno aprendemos, desaprendemos y reaprendemos. Con el tiempo vamos concienciando, que en este recorrido, llevamos una mochila muy pesada, pero muy pesada, con muchos “coroticos” innecesarios, que identificamos sus nombres a medida que vamos despertando.
Unos de esos “coroticos” son los mitos de la crianza; como pesan y como duelen. Otros “coroticos” más, las creencias limitantes, los miedos, dejarnos en segundo plano, darle importancia al qué dirán y sentirnos culpables por las situaciones adversas que en la maternidad se presentan..
Ningunos de esos “coroticos” hacen tanto ruido al principio, a pesar que estudiamos esta carrera y cumplimos pasantías en tiempo real. Cuando transcurren los meses y las exigencias de nuestros retoños son más altas, las demandas tienen más forma, pues, literalmente, hay más experiencia, por ende comenzamos a despertar, mejor dicho a concienciar nuestra maternidad.
Cada vivencia es una CAUSAlidad, todas nos llevan a diseñar-rediseñar estrategias para llevar la maternidad sin tanto peso. Lo que genere tensión y presión que sea motivo para revisar esa mochila y observar que tenemos, discernir que no deseamos, y que debemos soltar. Este ejercicio imaginario no es más que quitarle el mute a nuestros diálogos internos, que se enmudecen porque la rutina nos robotiza y los mitos nos dominan. Seamos nuestros mejores observadores activos, nuestros propios coach. Vamos a interrogarnos: cómo nos sentimos, qué emoción nos frecuenta, que detona nuestras implosiones y explosiones.
Esta revisión nos invita a respirar, oxigenar y equilibrar las emociones que nos visitan en la maternidad; nuestro sentir se convierte en una transferencia directa a las emociones de nuestros hijos.
La maternidad es una carrera de vida, sin duda, pero amerita de preparación, de tribus, de mentorías y de un coach de familia. La llegada de un nuevo integrante a la familia mueve fibras, rutinas en el hogar y el “niño interno”. En la familia se debe tener claro los roles, las metas en conjunto, las responsabilidades, los acuerdos, las visiones, las misiones, los objetivos personales y familiares.
Todo este movimiento en el hogar genera turbulencias emocionales. Sentir la presencia de ese coach con su escucha activa (con la familia) que nos permita procesar “el aquí y el ahora” que nos ayude a clarificar las metas, a tener propósitos claros y con sus “preguntas poderosas” logre el poder de concienciar nuestros compromisos y el autoconocimiento, que nos haga reflexionar y elevar nuestro nivel de conciencia ante alguna situación familiar, en el transitar de la maternidad.
Una de las metas diarias: liberarnos de tanto peso, para disfrutar la maternidad con más conciencia, más conectada, mejor acompañada y guiada por nuestro instinto.
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Alejandra Yánez
Periodista/Family Coach
Conductora MADRENOTICIATV ELSOLNETWORKTV

