Política migratoria, aprovechando conquistas y tragedias.

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Carlos McCoy.

Desde tiempos inmemoriales, los vencedores en las guerras, arrasaban con todos los tesoros de los pueblos vencidos.

Estas riquezas no se limitaban solo a lo material, sino también a los caudales intangibles como eran las costumbres, el arte, la ciencia, las ideas.

Terminada la segunda guerra mundial, los triunfadores, principalmente Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se repartieron, no solo el país perdedor, Alemania, sino también sus “cerebros”

Por medio de las operaciones Osoaviakhim y Paper Clips, los soviéticos y los americanos, respectivamente,  se asignaron alrededor de 3600 científicos alemanes.  2000 los rusos y 1600 los americanos aproximadamente.

Estos investigadores fueron llevados, con sus  familias, a diferentes lugares de la Unión Soviética y de la Unión Americana, independientemente de que, por sus actuaciones, muchas de ellas consideradas criminales en el régimen Nazi, no calificaban para obtener un visado.  Por lo menos en los Estados Unidos.

Así piensan y actúan las grandes potencias.  Por eso son países súper desarrollados.  Ponen en primer lugar lo que le conviene al país y luego todo lo demás.

En esa ocasión, la República Dominicana no se quedó atrás.  También tuvo sus operativos.  En plena guerra mundial y ante el holocausto, genocidio Nazi contra los semitas.  El Tirano Rafael Trujillo, por medio de la operación DORSA (Dominican Republic Settlmente Association), le dio refugio, en la comunidad de Sosua, Puerto Plata, a alrededor de 5000 judíos.

Muchos de ellos lograron seguir hacia el norte, pero otros se quedaron en esa parte de La Española y contribuyeron con la creación de la ganadería y la industria cárnica, estableciendo fábricas de quesos y de embutidos, que perduran hasta nuestros tiempos.

Años antes, Trujillo ya les había dado albergue a más de 4,000 refugiados españoles que huían de la guerra civil.  Las contribuciones de estos ibéricos a nuestro país huelga mencionarlas.

Otro tanto sucedió con los llamados “turcos”  (Sirios, libaneses y palestinos), así como los chinos, japoneses, y cocolos, cuyos inmigrantes han contribuido con el enriquecimiento en todos los aspectos de nuestra sociedad.

Pero, la República Dominicana sigue siendo un país del tercer mundo, con el hándicap de que nuestros dirigentes así lo creen, así piensan y así actúan.

En un momento donde los científicos, intelectuales y profesionales sirios principalmente, andan deambulando por todo el mundo buscando un país que los acoja.

Donde hay una disputa entre China y Taiwán, que todos sabemos cómo va a terminar y que pudiera provocar una gran estampida de taiwaneses cultos y preparados profesional y técnicamente.

Nosotros como país, obviamos esas circunstancias y seguimos empeñados en regularizar una inmigración que, a través del tiempo, solo nos ha traído dolores de cabeza y que para colmos, no quiere ni les interesa ningún tipo de regularización, ni siquiera en su propio territorio.

Concentremos nuestros esfuerzos en atraer emigrantes que nos enriquezcan con su cultura y sus conocimientos,  Detengamos ya la importación de atrasos, enfermedades y pobreza.

Trujillo lo hizo hace más de siete décadas.  No sigamos involucionando migratoriamente.

Carlos McCoy
CarlosMcCoyGuzman@gmail.com

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