Thursday, January 22, 2026
HomeActualidad¡Opinión!La Ciudad de los Prodigios, novela espejo para muchos políticos afortunados dominicano

La Ciudad de los Prodigios, novela espejo para muchos políticos afortunados dominicano

Por: Rafael Portorreal M.

Cuando Eduardo Mendoza publicó La ciudad de los prodigios en 1986, pocos imaginaron que aquella novela no solo retrataría la transformación de Barcelona entre las dos grandes exposiciones universales (1888 y 1929), sino que también se convertiría en una radiografía de la ambición, la corrupción y el espíritu de superación que definen a toda gran ciudad en tránsito hacia la modernidad.

El protagonista, Onofre Bouvila, es el hilo conductor de esta epopeya urbana. Campesino pobre, llega a Barcelona con las manos vacías, me recuerda a los que llegaron en chancleta y salieron en yipeta,  y una desbordante astucia. Lo que comienza como un humilde trabajo repartiendo propaganda anarquista termina convirtiéndose en una vertiginosa carrera hacia el poder económico y político. Onofre encarna al “hombre hecho a sí mismo”, pero también al oportunista que no duda en usar el engaño, la especulación y la falta de escrúpulos para escalar posiciones.

Mendoza convierte así la historia de un individuo en metáfora de toda una ciudad. Barcelona, que al inicio aparece como una urbe provinciana y desigual, se transforma en la “ciudad de los prodigios”: moderna, cosmopolita, brillante, pero igualmente marcada por la corrupción, las desigualdades sociales y las tensiones políticas (el gran Santo Domingo y Santiago). La obra, aunque ambientada en el pasado, dialoga con el presente: nos recuerda que detrás de cada progreso urbano suelen esconderse luchas de poder, intereses económicos y silencios cómplices.

La maestría de Mendoza está en mezclar el rigor histórico con la ironía narrativa, el realismo social con la caricatura. Onofre es tan fascinante como detestable, y Barcelona, bajo su pluma, no es solo escenario, sino protagonista: una ciudad que se reinventa, se embellece y se vende al mundo, sin perder por ello sus contradicciones más profundas. Leer La ciudad de los prodigios hoy es mirar a Barcelona —y a cualquier ciudad moderna— como un espejo. La novela nos advierte que detrás de cada rascacielos, cada feria mundial o cada megaproyecto, siempre hay un Onofre Bouvila dispuesto a aprovechar la ocasión. Y ahí radica su vigencia hasta nuestros días. Vale decir que cualquier similutud con nuestra realidad  es pura coincidencia.

RELATED ARTICLES

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

- Advertisment -

Most Popular

Recent Comments