Juliaca. La urbe que ayudó a Baluarte a llegar a la vicepresidencia, hoy sepultará su presidencia.

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En el primer lunes laboral del 2023, Juliaca ha sufrido la peor masacre de las Américas en lo que va de este año. Esta urbe de más de un cuarto de millón de habitantes se encuentra en el techo del hemisferio, a 3,825 metros sobre el nivel del océano, pero en las inmediaciones del mayor mar interno y dulce del continente (el Titicaca). Es la capital comercial del altiplano peruano, el lugar por donde pasan los trenes y camiones que vienen desde la costa y Arequipa en dirección hacia Cuzco al norte y hacia Puno y Bolivia al sur.

Juliaca truena.

La altiplánica “ciudad de los vientos” ha producido 3 ventarrones que han decidido el futuro del Perú en los últimos 18 meses:

1) El 31 de mayo del 2021, Pedro Castillo realizó allí el mayor mitin hecho a nivel nacional por cualquier candidato de cara a las elecciones del 6 de junio pasado. Entre 40 a 50 mil personas colmaron hasta cerros aledaños. Me acuerdo de que el mismo día de las votaciones tuvimos un programa con Héctor Béjar y con mi persona en HispanTV en el cual el futuro canciller se mantenía cauto, mientras que yo me atreví a vaticinar que el lápiz iba a ganar. Algo que influyó en mi pronóstico fue haber visto la mayor concentración electoral en la historia del extremo sur del Perú … hecha por un maestro del extremo norte.

2) El 7 de diciembre de ese mismo año, cuando en Lima el Congreso discutía la primera moción de vacancia, Castillo fue a darse un “baño de masas” a Juliaca. Allí su Vicepresidenta Dina Boluarte declaró ante millares: “¿Quién ha salido ante la prensa a decir que mi lealtad con el presidente Pedro Castillo es a prueba de balas? Si al presidente lo vacan yo me voy con el presidente”. Con este encuentro popular, Castillo pudo mostrar la unidad de su dupla y gabinete, y su aval popular para contrarrestar el primer intento para desaforarlo. En la misma fecha, pero un año después, Boluarte hizo lo inverso: traicionó a Castillo, lideró un golpe parlamentario para remplazarlo y la “prueba de balas” que daría sería disparar a inocentes, especialmente en esa misma urbe.

3) El 9 de enero las tropas de Boluarte dispararon a quemarropa a millares de civiles en Juliaca. La cifra oficial es de 19 muertos. La furia generada está transformando a Dina en un cadáver político.

50 muertos en 5 semanas.

En sus primeros 33 días en la Presidencia, la represión de Boluarte ha generado la muerte de 47 a 50 personas. Esto es un promedio de un fallecido cada 16 a 17 horas. Por primera vez en este milenio, las FFAA son instruidas a disparar contra manifestantes en todas las partes del país. Proyectiles han quitado la vida de peruanos en 7 de sus 24 departamentos, en todos los 3 pisos ecológicos (costa, sierra y selva; y desde el nivel del mar hasta 4,000 metros sobre este), y en todas las 3 zonas transversales (norte, centro y sur).

Las víctimas son gente que estuvo demostrando o caminando sin saber lo que pasaba. La mayoría de ellos son jóvenes y menores de edad, pero también hay una anciana casi nonagenaria. Hasta inocentes que estaban socorriendo heridos fueron ejecutados extrajudicialmente. Ningún Gobierno civil que se haya basado en el sufragio universal ha debutado desatando tantas carnicerías y en lugares tan apartados entre sí.

Las peores matanzas son las de Juliaca y la de Ayacucho, hecha 3 semanas antes. El argumento del Premier Otárola es de que urgía liberar a los aeropuertos de ambas que estaban amenazados por marchistas. Estas 2 ciudades se disputan el puesto de ser al final de la lista de las 15 urbes más pobladas del Perú.

Sin embargo, al mismo tiempo en el Alto Perú, turbas ultraderechistas capturaron los dos aeropuertos de Santa Cruz, la ciudad más habitada y rica de Bolivia. Mientras los aeropuertos de Ayacucho y Juliaca solo atienden pocos vuelos locales hacia Lima o Cuzco, el de Viru Viru en Santa Cruz es la sede de la línea nacional (Boliviana de Aviación) y allí operan otra docena de aerolíneas (todas, menos uno, con vuelos internacionales y algunas hasta intercontinentales).

Como me lo hizo notar mi amigo y tocayo Isaac Mekler (excongresista por Callao), la recuperación de estos aeropuertos, así como la de los palacios de los 3 poderes en Brasilia ocupados por bolsonaristas (algo aún más grave), se logró sin matar a nadie, lo inverso a lo que hizo Baluarte.

Terruqueo.

Al día siguiente de la carnicería de Juliaca, el Congreso dio voto de confianza al principal autor de estas: Alberto Otárola. El congresista Valer se atrevió a querer desvalorizar a los mártires al colocar encima de sus retratos (exhibidos al frente de la mesa directiva del hemiciclo) una bandera roja que decía “PCP Sendero Luminoso”. Alguien quien agravia así a ellos hace una afronta a todos los peruanos y debiera ser, por eso mismo, desaforado. Empero, ni siquiera le han citado a la comisión de ética.

Montoya, jefe de la bancada de RP, ha pedido que se autorice a las fuerzas del orden hacer más disparos y su colega Cueto habla de espiar y crear una lista negra de todos los opositores. La fuji-congresista Barbarán ha cometido otra barbaridad: decir que se vuelve a la época de la lucha antiterrorista, con lo cual se justificaría el uso de escuadrones de la muerte y militarización.

Juliaca y Ayacucho descansan en lo que antes fueron los epicentros de las 2 mayores civilizaciones pre incas (Tiahuanaco y Wari). Cuando los altiplánicos son masacrados, ellos tienden a seguir luchando (pero con más fuerza).

La Presidenta más sangrienta del mundo.

Boluarte se ha convertido en la segunda dictadora de las Américas. La primera, Añez en Bolivia, cayó por haber masacrado aymaras al sur de la cuenca del Titicaca. Los que Dina ha asesinado al norte del lago de los incas, le van a terminar hincando hasta sacarla pronto de palacio.

A pesar de la protesta popular e internacional contra la carnicería de Juliaca, el Gobierno ha vuelto a disparar a manifestantes pacíficos. La siguiente urbe ensangrentada ha sido Cuzco, la capital del Tahuantinsuyo.

Una Presidencia que carece de partido, bancada o apoyo popular y que solo descansa en la represión va a generar tal explosión que va a terminar siendo echado del balcón.

Juliaca primero ayudó a que Castillo-Boluarte ganen las elecciones, luego contribuyó a sostener a ambos contra la primera moción vacadora, y hoy va a sepultar a Boluarte por haberse pasado a la derecha contra Castillo.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.

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