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Florida ya mira a noviembre

Las primarias dejaron definidos los grandes enfrentamientos por la Gobernación y el Senado, confirmaron el peso republicano en el estado, sacudieron varias carreras congresionales y abrieron una segunda etapa electoral donde costo de vida, vivienda, seguros, impuestos y control político serán los grandes temas

Por Marcos A. Tejeda
Publisher & Editor-in-Chief
El Sol de la Florida

ORLANDO, Florida — 22 de agosto de 2026. Florida apenas termina de contar y certificar las consecuencias políticas de las primarias del 18 de agosto, pero la campaña ya cambió completamente de dirección.

La pregunta dejó de ser quién sobreviviría dentro de cada partido.

Ahora es quién gobernará Florida después de Ron DeSantis, quién ocupará durante los próximos años uno de los dos escaños del estado en el Senado federal, qué partido dominará la delegación congresional y cómo se resolverán decenas de elecciones locales que quedaron abiertas para el 3 de noviembre.

Las primarias produjeron ganadores, derrotados y algunas sorpresas importantes.

Pero también confirmaron una realidad que define cualquier análisis electoral serio del estado:

Florida llega a noviembre inclinada hacia los republicanos, pero no políticamente inmóvil.

El Partido Republicano mantiene una ventaja considerable en registro de votantes. Al 30 de junio había 5,569,028 republicanos activos frente a 4,040,000 demócratas, una diferencia superior a 1.5 millones de electores. Otros 3.32 millones estaban registrados sin afiliación partidista.

Ese punto de partida convierte a los republicanos en favoritos para varias de las grandes elecciones de noviembre.

Pero favorito no significa ganador automático.

Y las primarias demostraron que dentro de ambos partidos existen corrientes políticas, candidaturas inesperadas y un electorado dispuesto a castigar figuras conocidas.

Donalds contra Jolly

La gran batalla estatal ya tiene protagonistas.

El congresista republicano Byron Donalds y el excongresista David Jolly, ahora demócrata, competirán por suceder a Ron DeSantis como gobernador de Florida.

Donalds ganó la primaria republicana con aproximadamente 47.8% de los votos, mientras Jolly obtuvo alrededor de 61% en la primaria demócrata, con prácticamente la totalidad del voto contabilizado.

Los dos llegan a noviembre desde lugares políticos muy diferentes.

Donalds representa la continuidad del dominio republicano que ha transformado Florida durante la última década.

Jolly representa un experimento político mucho más inusual: un antiguo congresista republicano, posteriormente independiente y finalmente demócrata, intentando construir una coalición suficientemente amplia para recuperar Tallahassee para un partido que no gana la Gobernación de Florida desde 1994.

Donalds llega como favorito

La matemática electoral favorece inicialmente a Donalds.

Florida pasó de ser durante décadas uno de los grandes swing states presidenciales del país a convertirse en un estado claramente republicano.

Donald Trump ganó Florida por aproximadamente 13 puntos en 2024, mientras el Partido Republicano ha ampliado su ventaja en inscripción electoral y controla prácticamente toda la estructura política estatal.

Donalds cuenta además con el respaldo político de Trump y una poderosa estructura financiera.

Pero su victoria primaria también deja una enseñanza.

No ganó con una mayoría aplastante de todo el electorado republicano.

Más de la mitad de quienes participaron en esa primaria eligieron algún otro candidato.

Eso significa que su primera tarea no será conquistar independientes o demócratas.

Será consolidar completamente a los republicanos que votaron por sus rivales.

La sucesión de DeSantis

El resultado republicano también cierra, al menos electoralmente, una competencia interna que durante meses fue observada como una medición del poder entre diferentes sectores del partido.

Donalds recibió desde temprano el respaldo de Trump.

Entre sus rivales estaba el vicegobernador Jay Collins, vinculado directamente con la administración de Ron DeSantis.

Donalds salió fortalecido.

Y aunque DeSantis evitó involucrarse plenamente en una guerra abierta de sucesión, el resultado deja a Donalds como heredero electoral inmediato del dominio republicano del estado.

Si gana en noviembre, Donalds se convertiría además en el primer gobernador negro elegido en la historia de Florida, añadiendo una dimensión histórica a una candidatura identificada principalmente con el movimiento conservador y trumpista.

Jolly intentará ampliar el mapa demócrata

David Jolly enfrentará un desafío mucho más difícil.

No puede ganar únicamente movilizando la base tradicional demócrata.

Los números actuales simplemente no alcanzan.

Para competir seriamente tendrá que construir una coalición que incluya:

demócratas,

independientes,

republicanos moderados,

votantes suburbanos,

y ciudadanos preocupados por el costo de vida pero incómodos con algunos aspectos de la política republicana.

Su pasado republicano puede ayudarlo precisamente en ese punto.

Pero también puede convertirse en un problema dentro de su propio partido.

Jolly se convirtió en demócrata solamente en 2025 y algunas de sus posiciones anteriores continúan siendo más conservadoras que las de buena parte de la base progresista.

La pregunta de noviembre será si esa ambigüedad política se convierte en fortaleza electoral o en desconfianza desde ambos extremos.

Una campaña que probablemente se decidirá en el bolsillo

Durante muchos ciclos electorales de Florida, las campañas estatales estuvieron dominadas por inmigración, aborto, educación, armas y batallas culturales.

Todos esos temas seguirán presentes.

Pero existe un asunto que cada vez aparece con mayor fuerza:

¿Cuánto cuesta vivir en Florida?

El precio de las viviendas.

Los alquileres.

Los seguros de propietarios.

Los impuestos sobre propiedades.

La electricidad.

El transporte.

El cuidado infantil.

Y los alimentos.

Donalds ya ha concentrado parte importante de su mensaje en affordability, impuestos y seguros, alejándose en determinados momentos del énfasis casi exclusivo en guerras culturales que caracterizó parte de la etapa política anterior.

Jolly necesitará demostrar que puede convertir esas mismas preocupaciones económicas en votos demócratas.

Ahí probablemente estará una de las verdaderas batallas de noviembre.

Moody contra Nixon

La otra gran contienda estatal será la elección especial al Senado de Estados Unidos.

La republicana Ashley Moody se enfrentará a la representante estatal demócrata Angie Nixon.

Moody, ex fiscal general de Florida, fue designada para ocupar el asiento que quedó vacante cuando Marco Rubio dejó el Senado para integrarse a la administración Trump.

Ahora debe conseguir directamente el respaldo de los votantes para completar el período.

Nixon, por su parte, produjo una de las mayores sorpresas de las primarias.

La sorpresa Angie Nixon

La mayoría de las expectativas nacionales estaban concentradas en Alexander Vindman, antiguo funcionario del Consejo de Seguridad Nacional y figura central durante el primer proceso de impeachment contra Trump.

Vindman llegó con reconocimiento nacional y una enorme ventaja financiera.

Perdió.

Angie Nixon construyó una campaña basada en organizaciones laborales, iglesias afroamericanas y activistas progresistas y consiguió una victoria que Reuters calificó como una sorpresa importante.

Su plataforma incluye propuestas como Medicare for All, cuidado infantil gratuito, licencia familiar remunerada y políticas agresivas sobre costo de vivienda.

Eso representa una apuesta ideológica muy distinta de la estrategia utilizada por los demócratas en la carrera para gobernador.

Y ahí aparece una paradoja fascinante.

Dos estrategias demócratas completamente distintas

El Partido Demócrata de Florida llegará a noviembre con dos candidatos estatales que representan enfoques casi opuestos.

David Jolly intenta conquistar el centro.

Angie Nixon intenta movilizar la izquierda.

Jolly es un antiguo republicano.

Nixon ha estado vinculada con Democratic Socialists of America.

Uno argumentará que Florida puede recuperarse mediante moderación y alianzas.

La otra sostendrá que la solución es movilizar votantes con propuestas económicas mucho más agresivas.

Y apenas tres días después de la primaria ya aparecieron tensiones internas.

Axios reportó un fuerte intercambio entre Nixon y la presidenta del Partido Demócrata de Florida, Nikki Fried, alrededor de la orientación política de la candidatura y el impacto electoral de la etiqueta socialista.

La discusión revela un problema estratégico que los demócratas tendrán que resolver rápidamente.

No basta con tener candidatos.

Necesitan decidir qué tipo de partido quieren presentar al electorado.

Moody parte con ventaja

Ashley Moody comienza esta elección como favorita.

Florida no elige un demócrata al Senado federal desde 2012 y la ventaja republicana en registro electoral es considerable.

Además, Moody cuenta con experiencia estatal, reconocimiento como ex fiscal general y respaldo de Trump.

Pero Nixon intentará convertir la elección en un referéndum económico sobre salarios, vivienda y costo de vida.

Su camino es estrecho.

Pero su victoria primaria demuestra que su capacidad de movilización no debe subestimarse.

La batalla por el Congreso

Noviembre también determinará quién representa a Florida en Washington.

Y aquí la primaria produjo algunos resultados particularmente importantes.

El estado está utilizando por primera vez un nuevo mapa congresional que favorece a los republicanos y que modificó significativamente varios distritos que anteriormente eran más competitivos o favorables a los demócratas.

Eso significa que las elecciones de noviembre no ocurrirán sobre el mismo terreno político de 2024.

La geografía electoral cambió.

Cory Mills cae en Florida Central

Una de las mayores noticias de la primaria ocurrió directamente en nuestra región.

El congresista republicano Cory Mills perdió la nominación del Distrito 7 frente al ex presentador de televisión Ryan Elijah.

Elijah obtuvo aproximadamente 47% frente a cerca de 34% para Mills.

Mills llegaba a la elección bajo el peso de investigaciones y numerosas controversias que él ha disputado.

Los republicanos decidieron cambiar de candidato.

Elijah enfrentará en noviembre al demócrata Bale Dalton, veterano de la Marina y antiguo funcionario relacionado con NASA.

Ese resultado demuestra algo importante.

La ola republicana de Florida no significa necesariamente protección para todos los incumbentes republicanos.

Los votantes también están dispuestos a sustituirlos.

Otros demócratas sobrevivieron

En el sur de Florida, Debbie Wasserman Schultz y Jared Moskowitz sobrevivieron a desafíos internos importantes y avanzaron hacia noviembre.

Pero sus distritos han sido modificados por el nuevo mapa.

Eso significa que ganar una primaria no garantiza una reelección sencilla.

Las campañas republicanas intentarán aprovechar precisamente esa nueva configuración territorial.

Orange County tiene su propia final

La elección de noviembre será particularmente importante para Florida Central.

En Orange County, ninguno de los cuatro candidatos a alcalde consiguió superar 50%.

La actual Clerk of Courts Tiffany Moore Russell terminó primera con aproximadamente 32%, mientras el empresario Chris Messina obtuvo alrededor de 27% y avanzó a la segunda vuelta.

La excongresista Stephanie Murphy quedó fuera.

También quedó fuera la comisionada Mayra Uribe.

Eso significa que el electorado de Orange tendrá en noviembre una decisión mucho más clara:

Tiffany Moore Russell vs. Chris Messina.

La carrera será una prueba interesante de cómo vota un condado demócrata cuando la elección es oficialmente no partidista.

Russell llega con experiencia política y administrativa.

Messina llega como empresario y candidato externo al gobierno tradicional.

Ahora ambos tendrán que conquistar los votos de quienes apoyaron a Murphy y Uribe.

Los votos de Murphy serán decisivos

Stephanie Murphy obtuvo aproximadamente una cuarta parte del electorado de la primera vuelta.

Sus votantes probablemente se conviertan en uno de los grupos más cortejados de la campaña.

Messina necesita demostrar que puede ganar suficientes independientes, republicanos y moderados.

Russell necesitará consolidar la base demócrata del condado y evitar que esos mismos electores se dispersen.

La carrera no puede analizarse simplemente mediante etiquetas partidistas porque formalmente es no partidista.

Pero sería igualmente ingenuo pensar que la identidad política de Orange County desaparecerá de la campaña.

Kissimmee también vuelve a votar

En Kissimmee, la carrera por City Commission Seat 4 tampoco terminó en agosto.

Janette Martinez terminó primera y Tiffany Jeffers segunda, lo que coloca a ambas frente a frente en noviembre.

La elección permitirá al votante comparar directamente dos candidaturas sin la fragmentación del campo original.

Y para El Sol de la Florida tendrá una importancia especial porque ambas participaron en nuestra cobertura El Sol Decide 2026, permitiendo analizar sus propuestas directamente a partir de las respuestas ofrecidas por las candidatas.

St. Cloud todavía tiene una historia abierta

No todas las primarias de Osceola han terminado completamente.

La carrera por St. Cloud City Council Seat 5 quedó tan cerrada que el Condado de Osceola ordenó un recuento.

Dos carreras del condado avanzaron a recuentos este sábado después de registrar diferencias inferiores al medio punto porcentual.

Esto representa una extraordinaria lección electoral.

Cuando una contienda se decide por apenas unos votos, cada papeleta cuenta literalmente.

El resultado certificado determinará quién continúa hacia noviembre.

La agenda local también será nacional

Las elecciones de noviembre probablemente estarán dominadas en televisión por Donalds, Jolly, Moody y Nixon.

Pero para muchos residentes, las decisiones con efectos más inmediatos estarán mucho más cerca de sus hogares.

Comisionados.

Alcaldes.

School Boards.

Jueces.

Referendos.

Impuestos.

Zonificación.

Carreteras.

Vivienda.

Y desarrollo.

El votante que solo presta atención a la carrera para gobernador puede terminar ignorando cargos que tienen influencia mucho más directa sobre su factura de impuestos, el tráfico frente a su casa o la escuela de sus hijos.

Los impuestos sobre propiedades entrarán en campaña

Existe además una gran discusión estatal que acompañará estas elecciones.

Florida ha convertido la reforma del property tax en uno de los grandes debates políticos de 2026.

La Legislatura ha avanzado propuestas constitucionales que buscan aumentar sustancialmente las exenciones sobre viviendas principales y limitar determinados impuestos sobre propiedades, mientras gobiernos locales advierten sobre el posible impacto sobre sus ingresos y servicios.

Cualquier modificación constitucional requerirá 60% del voto estatal para ser aprobada.

Por eso el debate sobre impuestos probablemente no será simplemente un elemento de las campañas para gobernador.

Será una discusión directa ante los votantes.

La política del bolsillo

Ese puede terminar siendo el hilo conductor de noviembre.

Republicanos intentarán preguntar:

¿Quién puede reducir impuestos?

¿Quién puede mantener la economía creciendo?

¿Quién puede controlar inmigración y criminalidad?

Demócratas probablemente preguntarán:

¿Quién puede reducir el costo de vivienda?

¿Quién puede hacer más accesible el seguro?

¿Quién puede mejorar salarios, salud y educación?

Los temas pueden presentarse de manera diferente.

Pero debajo de todos ellos aparece una misma preocupación:

¿Puede una familia promedio seguir viviendo cómodamente en Florida?

Ese será probablemente uno de los grandes interrogantes electorales del otoño.

La ventaja republicana es real

Cualquier análisis que presente Florida como un estado electoralmente empatado estaría ignorando los números.

Los republicanos tienen hoy aproximadamente:

5.57 millones de votantes registrados.

Los demócratas:

4.04 millones.

La diferencia supera 1.52 millones.

En 2020, los demócratas todavía tenían más votantes registrados que los republicanos.

Ese cambio en apenas seis años representa una de las mayores transformaciones políticas del país.

Pero existen otros 3.32 millones de votantes sin afiliación partidaria.

Ellos pueden convertirse en una enorme reserva electoral para cualquier candidato capaz de motivarlos.

Los demócratas necesitan algo más que participación

Durante años, una explicación frecuente para derrotas demócratas fue baja participación.

El problema actual es más profundo.

Incluso una excelente movilización de su propia base puede no ser suficiente cuando existe una diferencia de más de 1.5 millones en inscripción partidista.

Necesitan persuadir.

Necesitan recuperar independientes.

Necesitan atraer republicanos moderados.

Y necesitan maximizar participación en condados como Orange, Broward, Palm Beach, Hillsborough, Osceola y Miami-Dade.

Jolly parece haber construido su estrategia precisamente alrededor de ese objetivo.

Nixon parece apostar más fuertemente por movilizar votantes que tradicionalmente no participan.

Noviembre permitirá saber cuál modelo funciona mejor.

Los republicanos tampoco pueden dormirse

La gran ventaja registrada puede producir un peligro político diferente:

complacencia.

Cuando un partido comienza una elección convencido de que la victoria está garantizada, puede disminuir la movilización.

Las elecciones intermedias además suelen tener patrones de participación diferentes a las presidenciales.

Y Donalds no tiene todavía la posición institucional de un gobernador incumbente.

Debe construir su propia coalición.

Moody también necesita transformar una designación gubernamental al Senado en un mandato electoral directo.

El Partido Republicano tiene ventaja.

Pero necesita llevar esa ventaja a las urnas.

Las fechas que ahora importan

La próxima gran cita electoral será el martes 3 de noviembre de 2026.

El calendario oficial de Florida establece:

5 de octubre: fecha límite para registrarse para la elección general.

22 de octubre: fecha límite para solicitar que una papeleta de voto por correo sea enviada al votante.

24 al 31 de octubre: período obligatorio de votación anticipada, aunque algunos condados pueden ofrecer días adicionales.

3 de noviembre: Election Day.

Eso significa que las campañas tienen aproximadamente diez semanas para reconstruir sus organizaciones, conseguir fondos y convencer a millones de votantes que no participaron en las primarias.

Lo que dejó agosto

La primaria del 18 de agosto produjo varias conclusiones.

Byron Donalds confirmó que el respaldo de Trump continúa siendo extraordinariamente poderoso dentro del Partido Republicano de Florida.

David Jolly demostró que los demócratas están dispuestos a experimentar con un antiguo republicano para intentar recuperar el centro.

Angie Nixon demostró que dinero y respaldo institucional no garantizan una nominación.

Ashley Moody confirmó su posición como favorita para mantener el Senado en manos republicanas.

Cory Mills comprobó que ni siquiera un congresista republicano en un distrito favorable está protegido cuando las controversias comienzan a acumularse.

Y en Orange, Osceola y otras comunidades de Florida Central, los votantes dejaron varias decisiones sin terminar.

Ahora comienza otra elección

La primaria fue una competencia dentro de los partidos.

Noviembre será algo completamente diferente.

Ahora republicanos tendrán que hablar con demócratas.

Demócratas tendrán que hablar con republicanos.

Ambos tendrán que hablar con millones de independientes.

Y los candidatos locales que sobrevivieron a campos de cuatro, cinco o incluso más aspirantes tendrán que enfrentar elecciones mucho más directas, donde cada votante tendrá solamente dos opciones principales.

Los ataques cambiarán.

Los mensajes cambiarán.

Las coaliciones cambiarán.

Y las campañas que funcionaron en agosto pueden no funcionar en noviembre.

Florida ya escogió a sus finalistas.

Ahora tendrá que decidir qué dirección quiere seguir después de Ron DeSantis, quién representará al estado en Washington y quién gobernará algunas de las comunidades más importantes de Florida Central.

El 18 de agosto respondió quién podía llegar hasta noviembre.

.–

El 3 de noviembre responderá quién tendrá realmente el poder.

El Sol de la Florida continuará con su cobertura especial “El Sol Decide 2026”, incluyendo perfiles, comparaciones, entrevistas y análisis de las principales contiendas estatales y de Florida Central.

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