Cuatro meses de Odisea

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Girando el planeta Tierra y viajado alrededor del Sol nos encontramos en aislamiento, distanciamiento social y físico como la gran mayoría de nuestros semejantes y familiares, uno más distantes y alejados que otros. Todo esto porque estamos viviendo nuestra primera pandemia para muchos en el globo terráqueo debido a una enfermedad llamada COVID-19 producida por un virus denominado CoViSARS 2, que según informes apareció en China en la provincia de Hubei en la ciudad de Wuhan a la cual nunca había leído en de su existencia en mi ignorante conocimiento de geografía universal, así como creo que muchas personas de Venezuela no conocen Lara. Palavecino. Los Rastrojos donde vivo. Solo con buscar en Google ahí aparecerá la ubicación, aunque puede haber muchos sitios con este nombre; en fin, así es la ignorancia del conocimiento humano en muchas materias y saberes. Por ahora se algo más de pandemias, coronavirus y que muchos de los lectores también

En este viaje fantástico u Odisea que no sé cuánto durará y que lecciones nos dejara, porque aquí el plural tengo que emplearlo para no ser muy egocéntrico en lo que está sucediendo o puede suceder en este planeta  y los cambios que se efectuaran al terminar este Pandemónium de pandemia, porque seguiremos viajando en nuestra único y pequeño planeta tierra, girando  dentro del sistema Solar en  la galaxia  Vía Láctea, siempre viajando sin parar  en movimiento y cumpliendo las leyes de la física, de una energía o Infinito superior.

Estamos viviendo una penosa odisea para muchos más angustiosa que para otros, con desenlaces fatales en muchas familias que ni siquiera pudieron abrazar a sus seres queridos y otras en desesperación por saber cómo o dónde están. Mientras tanto, autoridades de todo tipo dando instrucciones de superiores para contener a la gente en obedecer normas, ordenanzas o leyes para mantenerlos aislados, confinados y evitar el contacto con el virus o personas infectadas. Me imagino las penurias de muchos terrícolas en muchos sitios de este planeta y las que le faltan por padecer, porque las otras endemias y enfermedades siguen su curso e incluso han sido descuidadas por muchos gobiernos o autoridades de salud de muchos países por la prioridad de esta nueva enfermedad, con las consecuencias lógicas en el deterioro de la salud de muchos ciudadanos.

Nos encontramos en un viaje del pasado, presente y futuro incierto en un mismo momento y tiempo, pues es cambiante en cada hora, tanto en el número de contagiados, fallecidos o recuperados, sin saber si la ciencia acierta a lograr pronto resolver este problema de salud y controlar este nuevo mutante virus y su enfermedad que se lleva por delante a muchos humanos. Han aparecido y seguirán apareciendo innumerables artículos de ciencia, unos más evidentes que otros, serios o fantasiosos para algunos, con innumerables teorías o hipótesis, cambiantes de una semana a otra, tratamientos milagrosos sin evidencia cierta o impuestos por imitación de que fueron favorables para un grupo de pacientes o implementados por un gobierno pero no para otros por sugerencia o imitación de resultados favorables, sin tomar en cuenta muchas variables epidemiológicas regionales o locales; donde ya sean han notificados complicaciones por emplear terapias no aptas para todo los pacientes. Se seguirán ensayando tratamientos con todos los riesgos hasta lograr por lo menos una vacuna o la combinación de medicamentos más adecuados para una gran mayoría de infectados. Solo con medicina o estudios científicos basados en evidencia se puede dar cierto grado de seguridad a futuro y aun así, la posibilidad de mutación del virus rondará en la mente de los científicos sobre todo de los virólogos, biólogos y los estudiosos del genoma celular y viral.

No sabemos cuánto durarán los incidentes en esta odisea y pandemia; o el coronavirus cuánto tiempo permanecerá en nuestras células, si lo tuvimos y no nos dio síntomas, si tenemos anticuerpos contra una nueva infección del mismo. Los que se enfermaron y se curaron no deberían bajar la guardia, los que tengan enfermedades o comorbilidades con más riesgo deben cuidarse mucho, pero sin angustias y ser positivos mentalmente. Tratar de no deprimirse, tener fe de encontrarse de nuevo con su gente, animados de seguir y resistir a las adversidades de este viaje. Confiar en la ciencia y sus científicos, tener las esperanzas de llegar a buen destino.

No podemos cambiar la rotación de la Tierra ni su viraje alrededor del Sol, ni detener el tiempo, tenemos el espacio en que estamos y el tiempo en que vivimos, solo nos queda cuidar ese espacio con sus aguas, selvas, bosques, desiertos, sus animales y ecosistemas, es ahí donde puede estar el equilibrio de las fuerzas de la naturaleza  y de nuestra especie; pero es el Homo Sapiens el responsable de muchos de los males y del desequilibro de este planeta, de que nuestro viaje diario se torne tormentoso,  peligroso o placentero.

Si ves desde tu ventanilla de viaje esta odisea, de seguro veras al vecino que nunca le has hablado, al familiar que nunca les has tendido la mano, a los animales indefensos en la calle, al árbol talado, al enfermo solitario, a los emigrantes deambulando, a los mentirosos políticos, a los prepotentes gobernantes, a los inocentes encarcelados, a los valientes que atienden a los enfermos, entre otros miles de imágenes de la vida cotidiana. Mucha gente debe cambiar en este viaje con retorno a cierta normalidad de lo cotidiano. Te deseo lo mejor a ti y a todos los tuyos; pero recuerda, este mundo gira todo el tiempo y la naturaleza se mantiene con su fuerza y furia indestructible y con ella debemos convivir. Si tienes fe no la pierdas, es una virtud que otros no tienen.

Rubén D Lopera.

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