Site icon El Sol de la Florida

Prohibir algunas redes sociales

Juan TH

Por JUAN T H

Tal vez no sea yo el más apoderado para exigirle al gobierno que tome algunas medidas radicales sobre el uso y abuso de algunas redes sociales como YouTube, Twitter (X) Tik Tok, Facebook , Instagram, wasaps, incluyendo determinadas plataformas digitales y canales de televisión, por violar todos los reglamentos y leyes propios de una sociedad decente que se deteriora cada vez más, sin ningún control, ni consecuencias jurídicas para los violadores, muchos de los cuales han convertido las redes en un sucio negocio extorsionando, chantajeando, injuriando y  difamando sin ningún miramiento, ni respeto por las normas más elementales. Las redes sociales se han convertido en un vertedero donde muchos, salvo rarísimas excepciones, como las del doctor Ricardo Nieves, que rarísima vez se excede en el uso de las palabras. Es médico, periodista y abogado, profesor de post grado y columnista, entre otros casos que podría citar sin temor. (Igual podría citar a Ivonne Ferrera, Cristhian Jiménez, Domingo Páez, Héctor Guerrero, José Joaquín Puello, Iván Ruíz, etc.).

El presidente Joaquín Balaguer parecía haber advertido el rumbo que tomaba el merengue y el uso de los medios de comunicación cuando, durante un discurso, prohibió “El guardia con el tolete”, “La Gotera de Juana”, “los limones” (“Pónmelo ahí que te lo voy a partir”), entre otros. Igual pudo prohibir el “Cubeto” (“vecina corra, venga a coger su estilla”) por el doble sentido de sus letras. Muchas otras piezas musicales tenían doble sentido, algunos morbosos, otros picarescos.

La presidenta de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía lo fue durante muchos años doña Zaida Lovatón, temida por su estricto apeno a la ley. Cuidaba la radio de manera solmene prohibiendo todas las piezas musicales que consideraba inmorales. Algunas veces se le iba la mano, pero siempre cuidando los medios y la sociedad.

Donde erró el gobierno dictatorial de Balaguer, fue cuando le prohibió al doctor José Francisco Peña Gómez pronunciar sus célebres discursos a través de Radio Comercial. Toda la sociedad con sentido plural y democrático condenó la acción, porque violaba un derecho fundamental como el de expresión y difusión del pensamiento.

(Pero una cosa es el derecho a la expresión y difusión del pensamiento, y otra cosa, muy distinta, es el uso indebido corrupto, lesivo, inocuo, de los medios con insultos, con palabras descompuestas, fuera de todo, vulgares y sucias, escenas, propias de personas sin educación, ni formación académica y mucho menos cultura.

No hace muchos años para hablar por radio había que pasar por una escuela, ser bachiller o licenciado en comunicación, pasar un examen más o menos riguroso sobre cultura general, obtener un carné, etc. Todo eso se perdió. Ahora cualquier boca de burro, sin haberse leído un solo libro en su vida, con solo tener un amigo en el gobierno o en una emisora, logra colocar un programa de radio o de televisión. Y peor aún, abre una cuenta en las redes sociales para decir cualquier disparate buscando ganar adeptos y convertirse en un “influencer”.

Los adjetivos, con palabras impublicables, entre hombres y mujeres, han degradado el debate. No se discuten las ideas, no se argumenta con altura y respeto. Las palabrotas van y vienen. Las redes se han convertido en una vergüenza. El gobierno no hace nada al respeto. La Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía desapareció. No sé qué hacen los que integran ese organismo de control además de cobrar un cheque todos los meses. ¡Otra vergüenza!

Es verdad que el país ha cambiado, que las cosas son distintas, que no se puede pretender volver al pasado, pero señores, lo que se escucha, se ve y se lee en los medios de comunicación es semifallamente inaceptable. Hay que ponerle un costo. Hay que decirle no a la vulgaridad, no al chantaje, no a la extorsión, no a la difamación y la injuria. (Solo en una sociedad en decadencia con un cáncer que ha hecho metástasis en todo su tejido social, se permite tanta podredumbre en los medios de comunicación de mesas.

Exit mobile version