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Osceola: millones en estudios, ¿y las soluciones?

OSCEOLA 360
La radiografía investigativa del Condado de Osceola
Publicación oficial de El Sol de la Florida

Por Marcos A. Tejeda
Publisher & Editor-in-Chief
El Sol de la Florida

5 de octubre de 2026

OSCEOLA COUNTY, Florida — Cuatro años después de que Hurricane Ian inundara comunidades de Osceola County, obligara a evacuar residentes y llevara a Shingle Creek a niveles históricos, el Condado vuelve hoy a colocar las inundaciones sobre la mesa.

La Comisión del Condado tiene previsto considerar esta tarde una solicitud de aproximadamente $2.5 millones en fondos federales para estudiar las cuencas de Reedy Creek y Shingle Creek.

El objetivo parece razonable:

entender mejor cómo se mueve el agua;

identificar carreteras vulnerables;

determinar dónde están los mayores riesgos;

y comparar posibles proyectos para reducir futuras inundaciones.

Pero después de Ian surge una pregunta inevitable:

¿Cuánto más necesita estudiar Osceola antes de comenzar a ejecutar las grandes soluciones?

Porque esta no es la primera investigación sobre Shingle Creek.

Y tampoco es la primera vez que el Condado identifica lugares que se inundan.

Una decisión que todavía no está tomada

Primero, una precisión importante.

Los $2.5 millones no han sido adjudicados al Condado.

La solicitud aparece en la agenda de la reunión de hoy de la Board of County Commissioners.

Si los comisionados autorizan avanzar, Osceola solicitaría los recursos federales para realizar el estudio.

Por tanto:

agenda no significa aprobación;

solicitud no significa adjudicación;

y

estudio financiado no significa obra construida.

Esas diferencias son fundamentales para entender dónde se encuentra realmente el proyecto.

Reedy Creek y Shingle Creek

La propuesta pretende estudiar dos sistemas de enorme importancia para el manejo del agua en Osceola:

Reedy Creek y Shingle Creek.

Según documentos descritos en la agenda, el análisis examinaría el movimiento del agua dentro de las cuencas, identificaría carreteras susceptibles a inundación y evaluaría alternativas de mitigación.

Eso podría ayudar al Condado a determinar cuáles proyectos ofrecen mayor capacidad para reducir daños futuros.

Pero Shingle Creek no es territorio desconocido.

Osceola lleva años recopilando información sobre esa cuenca.

Ian ya demostró el riesgo

Hurricane Ian eliminó cualquier duda sobre la vulnerabilidad.

Después del huracán de septiembre de 2022, Osceola County informó que Shingle Creek alcanzó aproximadamente 64.5 pies de elevación el 1 de octubre, entonces un máximo histórico.

Las condiciones fueron tan graves que se ordenó la evacuación obligatoria de Good Samaritan Village.

Reedy Creek también experimentó niveles elevados.

El sistema regional recibió cantidades extraordinarias de agua y las autoridades tuvieron que coordinar con South Florida Water Management District y U.S. Army Corps of Engineers para acelerar su movimiento.

Para los residentes de Good Samaritan, aquello no fue una proyección hidrológica.

Fue agua dentro de su comunidad.

Entre tres y cuatro pies de agua

Un residente de Good Samaritan recordó recientemente que sectores de la comunidad quedaron bajo aproximadamente tres o cuatro pies de agua durante Ian.

Residentes tuvieron que ser evacuados y FEMA participó en esfuerzos para alojar temporalmente a personas desplazadas.

El desastre dejó además otra evidencia importante:

el agua no desapareció cuando terminó el huracán.

En algunas áreas permaneció durante semanas.

Cuatro años después, la pregunta ya no puede limitarse a qué ocurrió.

Debe ser:

¿qué se ha hecho para evitar que vuelva a ocurrir?

Osceola ya tiene un Shingle Creek Basin Study

Aquí comienza la parte que OSCEOLA 360 considera especialmente importante.

El Condado ya mantiene un proyecto denominado Shingle Creek Basin Study.

Ese estudio fue diseñado para mejorar el manejo de stormwater, reducir inundaciones, proteger la calidad del agua y estudiar recursos superficiales y subterráneos.

El área del proyecto comprende aproximadamente 32 millas cuadradas, desde la línea entre Osceola y Orange County hasta Lake Tohopekaliga.

El estudio fue estructurado en tres fases:

Fase 1 — inventario y definición del problema.

Fase 2 — análisis de ingeniería de los sistemas existentes.

Fase 3 — análisis de alternativas.

El propio Condado informó anteriormente que la primera fase había sido completada y que las fases posteriores avanzarían hacia el análisis de soluciones.

Entonces surge una pregunta legítima:

¿Qué hará el nuevo estudio de $2.5 millones que no esté haciendo el Shingle Creek Basin Study?

Puede existir una respuesta técnica perfectamente válida.

Pero el contribuyente merece conocerla.

También está estudiando el Army Corps

Existe otro esfuerzo.

El U.S. Army Corps of Engineers, junto con Osceola County como socio local, desarrolla el Shingle Creek and Kissimmee River Flood Resiliency Study.

Ese estudio federal busca identificar proyectos que sean:

técnicamente viables;

ambientalmente aceptables;

económicamente justificados;

y potencialmente elegibles para participación federal.

Su propósito es reducir riesgos de inundación para personas, propiedades, carreteras e infraestructura crítica.

Es decir, tenemos:

un Shingle Creek Basin Study del Condado;

un Shingle Creek and Kissimmee River Study con el Army Corps;

y ahora

una posible solicitud de $2.5 millones para estudiar Reedy Creek y Shingle Creek.

Esto no demuestra duplicación.

Pero sí exige coordinación.

Tres estudios no deben producir tres gavetas

El peligro con grandes problemas de infraestructura no siempre es que nadie los estudie.

A veces ocurre lo contrario.

Se producen estudios.

Después nuevos estudios.

Después actualizaciones.

Después modelos.

Después análisis de alternativas.

Mientras tanto, la comunidad continúa esperando la obra.

Los estudios técnicos son necesarios antes de invertir decenas de millones de dólares en infraestructura hidráulica.

Pero cada nuevo análisis debe responder claramente:

qué información falta;

por qué no está disponible en estudios anteriores;

cuánto costará obtenerla;

qué decisión permitirá tomar;

y

qué proyecto concreto podría salir de esa decisión.

De lo contrario, medir el agua puede convertirse en sustituto de moverla.

Osceola ya identificó propiedades vulnerables

Los documentos de mitigación del Condado demuestran que algunos problemas son conocidos desde hace años.

Después de Ian, por ejemplo, Osceola colocó entre sus prioridades un proyecto para adquirir hasta 20 viviendas en Hoagland Boulevard, Marsh Road y Knowles Boulevard, propiedades ubicadas a lo largo de Shingle Creek.

El costo estimado en aquella planificación era de aproximadamente $9 millones.

La documentación señalaba que las 20 propiedades se inundaron durante Ian y que posiblemente también habían sufrido inundaciones durante Hurricane Irma.

El plan contemplaba adquirirlas y devolver los terrenos a un estado natural.

Otro proyecto proponía adquirir hasta seis viviendas en Mill Creek Circle, también afectadas por Ian y posiblemente por Irma.

Es decir:

en algunas áreas, el Condado ya sabe dónde está el riesgo.

El mapa también está cambiando

La discusión sobre inundaciones tiene otra dimensión que los propietarios deben seguir cuidadosamente.

Los mapas de riesgo no son estáticos.

Este año, por ejemplo, se notificaron revisiones propuestas de información de riesgo de inundación relacionadas con áreas de Reedy Creek Swamp y London Creek Basin, vinculadas al desarrollo Westview.

Las modificaciones contemplan cambios en Base Flood Elevations y en Special Flood Hazard Areas.

Esto demuestra que crecimiento urbano, infraestructura de drenaje y nuevas construcciones interactúan continuamente con el mapa hidrológico de Osceola.

Y eso conduce a una pregunta mayor:

¿Estamos construyendo más rápido de lo que estamos actualizando nuestra comprensión del agua?

Crecimiento e inundaciones no pueden analizarse separados

Osceola continúa aprobando miles de nuevas viviendas y grandes desarrollos.

Cada proyecto modifica superficies.

Cada carretera cambia patrones de escorrentía.

Cada techo, estacionamiento y superficie impermeable afecta la velocidad y dirección con que el agua se desplaza.

Los desarrolladores deben cumplir requisitos de stormwater y permisos ambientales.

Pero el problema regional no termina en la frontera de una urbanización.

El agua tampoco reconoce límites entre:

Kissimmee;

Osceola County;

Orange County;

Reedy Creek;

o St. Cloud.

Por eso un estudio de cuenca puede ser más valioso que analizar proyectos individualmente.

Pero precisamente por eso sus conclusiones deben incorporarse a las decisiones futuras de desarrollo.

El verdadero costo viene después del estudio

Los $2.5 millones pueden producir modelos, mapas, alternativas y prioridades.

Pero ninguna de esas cosas detiene por sí sola una inundación.

Las soluciones físicas pueden incluir:

ampliaciones de drenaje;

mejoras de canales;

estructuras de control;

retención adicional;

elevación de carreteras;

adquisición de propiedades;

restauración de terrenos;

o proyectos regionales mucho más costosos.

Ese será probablemente el verdadero desafío financiero.

Porque estudiar por $2.5 millones puede ser solamente el comienzo.

Construir las soluciones podría costar decenas —o eventualmente cientos— de millones.

¿Quién pagará?

Aquí aparece una pregunta especialmente importante en 2026.

Osceola acaba de advertir que Amendment 3 podría reducir significativamente sus ingresos por property taxes.

El Condado ya mantiene aproximadamente $92 millones en proyectos de capital pausados mientras espera el resultado electoral de noviembre.

Ahora, simultáneamente, necesita prepararse para infraestructura de resiliencia que podría requerir inversiones considerables.

Es una colisión entre dos realidades:

menos ingresos potenciales;

y

más necesidades de infraestructura.

El agua no esperará a que el presupuesto sea más conveniente.

No todo tiene que esperar

También sería injusto concluir que Osceola no ha hecho nada desde Ian.

El Condado mantiene programas de mitigación, trabaja con FEMA, Florida Division of Emergency Management, South Florida Water Management District y U.S. Army Corps of Engineers, y continúa desarrollando proyectos relacionados con resiliencia.

Su Local Mitigation Strategy identifica y prioriza proyectos destinados a reducir riesgos de desastres.

El problema no es ausencia total de actividad.

La pregunta es otra:

¿La velocidad de implementación está alcanzando la velocidad del crecimiento y del riesgo?

OSCEOLA 360 seguirá seis respuestas

Si la Comisión autoriza hoy la solicitud de $2.5 millones, esta columna seguirá seis preguntas:

1. ¿Cuánto dinero federal recibe finalmente Osceola?

Solicitar no garantiza recibir.

2. ¿Quién realizará el estudio?

Debe conocerse la firma, contrato y proceso de selección.

3. ¿Qué diferencia este estudio de los análisis existentes?

La respuesta debe ser específica.

4. ¿Cuándo estará terminado?

Un estudio sin calendario puede convertirse en un proceso indefinido.

5. ¿Qué proyectos concretos recomendará?

El objetivo final debe ser construir soluciones.

6. ¿Cuánto costarán esas soluciones y quién las pagará?

Esa será probablemente la pregunta más difícil.

OSCEOLA 360

Cuatro años después de Hurricane Ian, Osceola County conoce mucho más sobre sus inundaciones que antes de la tormenta.

Sabe qué comunidades fueron afectadas.

Sabe qué carreteras son vulnerables.

Sabe que Shingle Creek alcanzó niveles históricos.

Sabe que determinadas propiedades se han inundado repetidamente.

Tiene estudios.

Tiene modelos.

Tiene cooperación federal.

Y ahora podría buscar otros $2.5 millones para obtener todavía más información.

Eso puede ser necesario.

Pero la medida del éxito no será cuántas páginas produzca el próximo estudio.

Ni cuántos mapas.

Ni cuántas reuniones.

Será mucho más sencilla:

cuando vuelva la próxima gran tormenta, ¿entrará nuevamente el agua donde entró durante Ian?

Si la respuesta sigue siendo sí, entonces Osceola no tendrá solamente un problema de inundaciones.

Tendrá un problema entre lo que ya sabe y lo que todavía no ha construido.

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