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Las 10 crisis humanitarias que la ONU no quiere que queden eclipsadas por el coronavirus

Desplazados por la violencia en Malí.

Ya antes de la pandemia de coronavirus, que se espera que pueda arrastrar a millones de personas a la pobreza y a pasar hambre, había en el mundo casi 170 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria, pero los estragos del Covid-19, que golpea tanto a países ricos como pobres, podrían eclipsarlas.

Estas son las diez crisis humanitarias que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU no quiere que caigan en el olvido:

Afganistán sigue siendo uno de los países más peligrosos para los trabajadores humanitarios, con 41 muertos, 65 heridos y 75 secuestrados en 2019. Las organizaciones humanitarias han solicitado 733 millones de dólares este año para atender a 7 millones de personas pero por ahora solo se ha recibido el 5 por ciento.

En la actualidad, 4,6 millones de haitianos se enfrentan a inseguridad alimentaria, frente a 2,6 de hace un año, mientras que 1,2 millones de ellos se encuentran en una situación de emergencia. Además, el 2,1 por ciento de los niños presentan desnutrición aguda severa y la crisis ha debilitado los ya de por sí maltrechos sistemas de salud y educación.

Para frenar la propagación, los gobiernos con apoyo de la FAO, están realizando fumigaciones aéreas y terrestres, pero el impacto del coronavirus ya está afectando en la respuesta, con problemas de desplazamiento del personal y posibles demoras en el suministro de pesticidas.

La petición de fondos para cubrir las necesidades humanitarias en la región, de 1.100 millones de dólares, solo ha sido financiada en un 10% y se teme que ahora el coronavirus pueda provocar una nueva catástrofe, habida cuenta de que estos países cuentan con sistemas de salud entre los más frágiles del mundo.

En la región hay más de 4 millones de personas en inseguridad alimentaria y 400.000 niños en riesgo de morir de desnutrición aguda severa. En total, hay más de 17 millones de personas afectadas por la violencia y 10,7 millones necesitadas de asistencia humanitaria.

Del otro lado de la frontera, en Birmania, la situación de las comunidades rohingyas es igualmente preocupante. Unos 130.000 permanecen confinados en campamentos desde hace casi ocho años y quienes viven fuera de ellos son vulnerables y se enfrentan al riesgo de la creciente violencia.

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