La celebración del 31 de octubre reúne a familias de Florida Central alrededor de actividades comunitarias, creatividad y encuentros entre vecinos. Su diversidad también incluye a quienes prefieren no participar por convicciones religiosas o personales.
Por Marcos A. Tejeda
Publisher & Editor-in-Chief
El Sol de la Florida
KISSIMMEE.— Un disfraz preparado en casa, una bolsa para recoger dulces y una caminata en familia pueden convertir una noche corriente en un recuerdo de infancia. Ese es uno de los atractivos de Halloween: transformar por unas horas los espacios cotidianos en escenarios para la imaginación y el encuentro.
Este sábado 31 de octubre, la celebración ofrece a las familias de Florida Central distintas maneras de compartir: recorrer el vecindario, participar en actividades organizadas, reunirse con amigos o disfrutar de una película en casa.
Para quienes crecieron con esta costumbre, representa una tradición conocida. Para otros, es una experiencia incorporada después de emigrar a Estados Unidos.
En una región donde conviven personas de distintos países, idiomas y generaciones, Halloween puede convertirse en un espacio de acercamiento. También plantea una oportunidad para reconocer que no todas las familias interpretan la fecha de la misma manera.
Una experiencia que cambia entre generaciones
Para una familia recién llegada, Halloween puede despertar preguntas sencillas: cómo funciona el recorrido para pedir dulces, dónde encontrar actividades infantiles o qué tipo de disfraz elegir.
Los hijos pueden conocer la celebración mediante sus compañeros, mientras sus padres descubren una costumbre diferente de aquellas con las que crecieron.
Ese intercambio permite conversar sobre la identidad cultural. Incorporar una nueva tradición no exige abandonar el idioma, las creencias ni las celebraciones familiares.
Preparar juntos un disfraz, explicar el significado de una actividad y acordar cómo participar son maneras de acompañar a los niños sin perder los valores del hogar.
Tampoco existe una única forma de disfrutar la fecha. El recorrido de casa en casa es apenas una de las opciones.
“Trick or Treat” y “Trunk or Treat”: cuál es la diferencia
Aunque se parecen al pronunciarlas, las dos expresiones tienen significados distintos.
“Trick or Treat” es la frase tradicional que utilizan los niños cuando llaman a una puerta para pedir dulces. En español suele expresarse como “dulce o truco”.
“Trunk or Treat” es una modalidad organizada en la que los participantes decoran los maleteros de sus vehículos y entregan dulces desde ellos. La palabra inglesa trunk significa maletero o baúl.
En lugar de recorrer distintas viviendas, las familias se desplazan entre vehículos reunidos en un espacio determinado.
Por tanto, utilizar “Trunk or Treat” para describir una actividad con maleteros decorados es correcto. No reemplaza el nombre de la costumbre tradicional: identifica una manera diferente de realizarla.
Una opción gratuita para las familias de Kissimmee
En Kissimmee, el evento municipal de este sábado se llama precisamente Trunk or Treat.
Está programado de 7:00 a 9:00 de la noche en Chambers Park Community Center, ubicado en 2380 North Smith Street.
La actividad es gratuita, está abierta a todas las edades y no requiere inscripción previa. Incluye entrega de dulces desde maleteros decorados, música y actividades de Halloween.
Para quienes buscan una salida familiar sin comprar entradas, representa una opción comunitaria con lugar y horario definidos.
Como en cualquier encuentro concurrido, es importante mantener a los menores acompañados y acordar previamente dónde reunirse si alguien se separa del grupo.
Una tradición que también llegó con inmigrantes
Aunque hoy está estrechamente relacionada con Estados Unidos, Halloween reúne influencias de distintas épocas y culturas.
Sus antecedentes incluyen celebraciones estacionales europeas y costumbres vinculadas al calendario cristiano. Su nombre deriva de All Hallows’ Eve, la víspera de Todos los Santos.
Los inmigrantes irlandeses y escoceses contribuyeron a difundir sus prácticas en Estados Unidos. Con el tiempo, los disfraces, las visitas a los hogares y los obsequios fueron transformándose hasta dar lugar a la celebración popular contemporánea.
La costumbre de pedir dulces terminó convirtiéndose en una de sus expresiones más reconocibles.
Su evolución muestra cómo las tradiciones viajan con las personas y adquieren nuevas características en las comunidades que las reciben.
Halloween y Día de Muertos no son lo mismo
La cercanía de las fechas y algunos elementos visuales pueden generar confusión, pero Halloween y el Día de Muertos tienen historias y significados diferentes.
En su expresión popular actual, Halloween se relaciona con disfraces, juegos, dulces y relatos de miedo.
El Día de Muertos, especialmente arraigado en México, tiene como centro la memoria y el vínculo con familiares y seres queridos fallecidos. Las ofrendas, fotografías, flores y alimentos forman parte de esa conmemoración, cuyas prácticas varían entre comunidades.
El 1 y el 2 de noviembre son fechas centrales, aunque los preparativos y algunas celebraciones comienzan antes.
Ambas tradiciones pueden coexistir en una misma familia, pero reconocer sus diferencias permite apreciarlas sin confundir sus propósitos.
Una celebración con impacto económico
Halloween también representa una temporada importante para el comercio.
Las proyecciones nacionales para 2026 sitúan el gasto de los consumidores en aproximadamente $13,500 millones, entre disfraces, decoraciones, dulces y otros artículos.
La cifra corresponde a una encuesta de intención de compra. No es un balance definitivo de ventas ni permite calcular cuánto gastará cada hogar de Florida Central.
Los pequeños negocios pueden encontrar oportunidades en la confección de disfraces, la repostería, el maquillaje y la venta de accesorios.
Para las familias, sin embargo, participar no necesita convertirse en una competencia de consumo. Reutilizar adornos, intercambiar accesorios y preparar disfraces con materiales disponibles permite controlar el presupuesto.
Además de ahorrar, esos preparativos pueden convertirse en parte de la diversión.
Precauciones para disfrutar esta noche
La presencia de niños y peatones exige especial atención de los conductores. Reducir la velocidad en zonas residenciales y observar cruces, entradas de vehículos y espacios entre automóviles estacionados son medidas fundamentales.
Quienes caminen deben utilizar las aceras y cruzar por intersecciones o pasos señalizados, comprobando que los vehículos se hayan detenido.
Los disfraces necesitan permitir caminar y ver con claridad. Las prendas demasiado largas pueden provocar tropiezos y algunas máscaras limitan la visión.
Las linternas y los elementos reflectantes ayudan a mejorar la visibilidad después del anochecer.
Al regresar, conviene que un adulto revise las envolturas de los dulces y lea las etiquetas cuando existan alergias alimentarias. También deben apartarse productos que puedan representar un riesgo de atragantamiento para los más pequeños.
El objetivo es que la emoción del recorrido termine con un regreso tranquilo a casa.
Quienes prefieren no celebrar Halloween
También hay personas y familias que deciden no participar por motivos religiosos, culturales o personales.
Algunos creyentes consideran incompatibles con su fe los símbolos de brujería, ocultismo o exaltación del miedo asociados a ciertas expresiones de Halloween. Otros cristianos participan en actividades de disfraces y dulces sin atribuirles un significado religioso. No existe una postura única compartida por todas las iglesias ni por todos sus miembros.
Hay familias que prefieren encuentros de otoño, actividades de su comunidad religiosa o una noche habitual en casa. Otras simplemente no disfrutan la celebración.
Respetar esas decisiones forma parte de la convivencia: nadie debe sentirse obligado a participar ni ser descalificado por hacerlo. En una comunidad diversa, compartir también significa reconocer el derecho de cada hogar a elegir.

